martes, 22 de enero de 2013

EL TESTAMENTO DEL POLLO


El único testamento que conocía era el del pollo.

Cuando en mi casa de Caracas se presentaban muchos comensales para el almuerzo, mi mama decía: lo que queda es el testamento del pollo.

Pero al final, todo el mundo salía más que satisfecho.

Era la mesa de la abundancia.

Pero en este país, parece que es necesario tener un testamento de verdad, firmado por abogados y todo, porque si no, parece que es un problema, así uno no tenga ni un maíz que asar.

Hace poco leí que si uno se muere con más de cincuenta dólares en su cuenta bancaria, significa que uno ha fracasado en la vida.

El dinero, del Latin, currere, significa algo “que corre”, “currency”, algo que huye, que se va. Algo hecho para disfrutar.

De nada vale ser el más rico del cementerio.

Aparte de correr, mi esposo dice que el dinero también habla y el nuestro, se la pasa diciendo adiós. (me compró una plaquita con esa inscripción)

Pero el hecho es que tuvimos que hacer el dichoso testamento, pues al fin y al cabo, nos ha costado bastante tener Medio para completar Real (monedas antiguas de Venezuela de 25 y 50 céntimos respectivamente) para que, lo poco que tenemos, se lo quede el gobierno.

Pero, en el proceso durante el cual, la abogada nos hizo preguntas hipotéticas horrendas y que nunca me había planteado, (la misma abogada que secuestraron y cuyos plagiarios amenazaron con soltar si no se pagaba el rescate) tuve esta reflexión:

Hay testamentos mucho más importantes, que este del trámite.  

Un legado no metálico ni en papel, que me propongo verdaderamente derrochar en  esta vida.

Otro tipo de depósito, no bancario, no sujeto a devaluación,  inflación o bancarrota.

Un caudal energético enorme, tanto, que no cabe en ninguna bóveda.

Es el amor ardiente, el que lo vuelve a uno polvo, como decía Octavio Paz, pero ``polvo enamorado``.

 Es la imaginación, la fantasía mítica, el chocolate escondido, la buena conversación.

El silencio, el horno,  una daga, un gallo, una luciérnaga, la leche de murciélago.

La lluvia recia o la sigilosa nieve. El fuego y la amable compañía.

El hogar.

Mi verdadero testamento hecho de huesitos.

Espero no fracasar y morir con menos de un billete de cincuenta en mi cuenta bancaria energética.
Tambien deseo que mi testamento, si es posible, sea como el del pollo de la casa de mi mama.   

El  de esa otra abundancia, la que a todos dejaba satisfechos.

9 comentarios:

  1. Verdaderamente hay cosas muy importantes que legar, pero las vamos dando y recibiendo mientras vivimos, las costumbres, los besos, el reloj del abuelo, cinco tazas de china, las aficiones contagiadas, las creencias, los comportamientos…
    No es necesario fijarlas en un testamento, junto con los dineros, y las posesiones materiales. Que lamentablemente tienen mas importancia que las fotos, o los dibujos infantiles.
    Nunca había oido el testamento del pollo, pero no lo olvidaré.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo Ester, gracias por tu siempre amable visita.
      Otro abrazote para ti

      Eliminar
  2. Bonitas reflexiones sobre esos testamentos que todos, de una forma ú otra, hacemos alguna vez.
    Un abrazo y feliz día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que uno va dejando todo el tiempo por la vida.
      Un abrazo Rafael

      Eliminar
  3. Oye sí, poniendonos a pensar, no solo los testamentos legales son horrendos, sino todo trámite legal, sobre todo la parte de las preguntas hipotéticas...uff!

    Un abrazo Leo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por eso es que a los abogados cuando los secuestran amenazan con soltarlos jajajaj ( un chiste malo de abogados y que me perdonen mis amigos abogados)
      Besote y gracias por pasearte por aqui!

      Eliminar
  4. Hola Leo! Este tema del testamento, el del trámite, como tú dices, verdad que en contexto venezolano suena bien pavoso? Yo me asombré cuando el año pasado una profesora alertaba a la clase de su vital importancia, en especial si hay niños menores de edad en la casa. Pero bueno, en todo caso quiero decirte que leyendo hoy tu post me llamó la atención que ambas usamos en nuestros últimos escritos las palabras horno, chocolate y hogar! Que linda sintonía. Te abrazo virtualmente y deseo que termines de pasar un buen fin de semana.

    Vero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta esa sincronia con el horno, el chocolate y el hogar!
      ( lo de la leche de murcielago, un toque surrealista que se escapo de mi subconsciente y que tiene una explicacion jajajaja)
      Besote

      Eliminar
  5. Interesante reflexión. No se que quedará en el momento que corresponda... Tan sólo me gustaría haber ayudado un poco y haber dejado buen recuerdo y no me parece poca cosa.

    ResponderEliminar

Tu comentario es siempre apreciado. Gracias!