domingo, 13 de agosto de 2017

POSTRE Y POESIA



Esto de pensar y planear como mantenerme ocupada, me quita más tiempo y esfuerzo que estar ocupada propiamente.

En especial durante esa sabana íngrima que llaman el fin de semana.

Un espacio de tiempo de "magnifica desolación", como describió un astronauta a la Luna.

En mi otra vida, mi ocupación más maravillosa de fin de semana era aburrirme deliciosamente junto a mi esposo.

Entre los vapores de la siesta, el vino, los largos paseos al rio, el amor que no tiene palabras, solo besos, como dijo un poeta; la vida, pensaba, no podía ser mejor…

Pero la vida da y quita. No es negociable.

Entre los consejos y aprendizajes de estos últimos meses, estoy trabajando dos a fondo: la depresión creativa y la aceptación radical.

Sobre estos dos conceptos, complejos, hablaré más adelante, cuando tenga eso que llaman, perspectiva.

Otros son más sencillos como, el ejercicio, el mantenerse ocupada y la compañía.

Este fin de semana, en el afán de anestesiar mi tiempo, intenté yoga y me fui a un taller de poesía.

Del yoga, confieso que lo que más me gusta es eso que llaman Shabasana, o acostarse en el piso sin hacer nada. Me gustaría una clase de dos horas con esa sola pose.

Sumergirse un par de horas completas en la poesía, fue un gran descubrimiento.

La poesía limpia el aura, despeja los nubarrones del alma y aleja la marea negra.

En fin, con la ayuda de los buenos amigos, el abrazo de mi nieto, la compañía de mis hijos, paseos por el rio con Sancho y un esfuercito por mantenerme ocupada, pude sortear el fin de semana sin encallar en las rocas de la depresión y el quebranto.

También improvisé un postre, cambures flambeados con azúcar y canela, servidos con una gran bola de helado de vainilla; otra manera de hacer poesía.

Así, esta otra vida transcurre, en la ilusión incierta y rebelde que llamamos tiempo.

lunes, 31 de julio de 2017

AGOSTO - EL PIANO


En música, los silencios son tan importantes como los sonidos.

Me lo enseñó mi maravillosa profesora de piano, Marilú.

Yo siempre tan acelerada, tan ansiosa y precipitada.

Marilú me marcaba las pausas de la partitura.

Sin esos vacíos breves, precisos y necesarios, la totalidad de la obra musical se derrumba y no tiene ningún sentido.

En la vida pasa igual.

Y el honrar sus silencios, cuando llegan, es otra manera de apreciar su majestuosa e impredecible melodía.

Después del silencio, siempre, llega la nota precisa que resuelve y que derramará cascadas de armonías.

Solía tocar el piano.

Música venezolana.

La más bella del mundo.

Joropos, seis por derecho, danzas, contradanzas, valses, merengues.

A veces sorprendía a mi esposo, tan inglés, tarareando compases del “Jarro Mocho” o la “Mañanita Caraqueña”, que de tanto oírlas a fuerza de yo practicando, pues se le pegaba.

Pero mi piano se silenció, más bien se rompió y estalló en mil pedazos, hace algunos meses.

Y vivo en ese signo triste del pentagrama, silente, entre un bemol y un arpegio.

Recuerdo el silencio perfecto.

En Caracas eran los sapitos del atardecer.

Aquí es la nieve.

A veces, busco el ruido, porque la música duele.

Los recuerdos felices golpean más que los tristes.

La felicidad recordada no alegra, a veces más bien expande la magnitud de lo perdido.

Pero recordar es vivir de nuevo, aunque duela.

Quisiera que Agosto me devolviera la música, las notas alegres de la música de mi bello país, las partituras polvorientas, arrugadas y olvidadas.

Mañanita… La dulzura de tu Rostro…Cierto Curita…El Porteño… Conticinio…Jarro Mocho…El Trancao...

Este mes, me sentaré en el piano, después de este denso silencio sostenido.

En memoria de tantos agostos felices a su lado, y para que siga tarareando la Mañanita Caraqueña, allá, en algún lugar de la Vía Láctea.

Lo intentaré…

miércoles, 12 de julio de 2017

CAPITULO 3 - DANA LA LLAMA - AGUA FLORIDA

Dana Llama

El Agua Florida limpia y disuelve la marea negra.

Así llamo a la tristeza.

Dana Llama me roció con esta agua aromática y fue como si se drenara de mi cuerpo todo vestigio de oscuridad.

Me volví transparente.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, en lugar de estar en mi oficina gris, estaba en un lugar muy verde.

-     - Bienvenida a mi tierra – dijo Dana Llama.

Yo me quedé envuelta en ese aroma sagrado.

Esto del duelo es un viaje alquímico.

La trasmutación del dolor incandescente, incesante, en fluido maleable y dúctil.

Noble.

Y allí estaba yo, de repente en un lugar donde todo habla y parece mensajero de buenas nuevas.

Un lugar donde el amor es eterno y no acaba nunca.

Donde los espíritus protectores son seres de luz que nos guían.

Donde las respuestas son justas, trascendentales y necesarias.

Donde las flores son buenos pensamientos, emociones, percepciones, acciones.

Donde la madre es cósmica, y transforma nuestras más densas energías en sutiles formas.

Donde el alma es una campana que recibe, repica y transforma constantemente. 

Dana la Llama me llevo a un lugar donde comienza la sanación del cuerpo y el espíritu.

Donde fluye el poder de la intención y la presencia eterna del ahora y siempre.

Un cielo donde las constelaciones ofrecen escaleras al cielo (su canción favorita)

El ojo de la Llama. 

El Alfa.

El Urubamba.

La Vía Láctea.

La búsqueda de la mayor integridad y unidad con el amor que me rebasa.

Al final, Dana la Llama me condujo hasta una especie de milagro, donde nunca creí poder estar.

El viaje continúa…

PD: Regresando de un periplo de balance y equilibrio, donde todo lo que podía salir bien, salió bien a Dios Gracias. Perú, me robó el corazón.  Dana La Llama, la mascota, siempre en mi morral, asomada. Mi tránsito a través de este proceso alquímico que llaman “duelo”, sigue, pero recibo con gratitud el regalo del Gran Misterio, esa divinidad que habita en Los Andes, donde se venera lo visible y lo invisible.

Mi corazón iluminado y agradecido.

lunes, 3 de julio de 2017

JULIO – EL COLIBRÍ



Julio se lo dedico al Colibrí.

El diminuto pájaro ingrávido y colorido que se acerca al néctar de la vida.

Tejedor de sueños.

Mensajero y guardián del tiempo.

Para unos, símbolos de audacia y de conciencia.

Para otros de coraje.

Eternidad, continuidad.

Resurrección.

La frágil criatura que parece morir en la inconsolable noche helada y resurge de nuevo en el amanecer.

Creo que el único pájaro que sabe volar en retroceso.

Para no olvidar el pasado, pero sin insistir.

Wiracocha, el Hacedor del Universo, en estos últimos días, me enseñó a entender el alma como flor.

Esa que cierra sus pétalos ante el dolor.

Pero que siempre resurge y recupera lo perdido.

Es el destino ineludible de las flores.

Amor, alegría, belleza.

El Colibrí invita a sanar.

A recordar con gozo.

A abrir los pétalos a la luz más pura.

A sentir la presencia plena de cada momento.

En Julio, el Colibrí me invita a volar.

A seguir…

Gracias amigo Colibrí.

Quieto

no en la rama

en el aire

No en el aire

en el instante

el Colibrí


Octavio Paz

miércoles, 14 de junio de 2017

CAPITULO 2 - DANA LA LLAMA - EL ASCENSOR





Dana la Llama regresó a su existencia estática, allí sobre la chimenea.

Por un momento pensé que todo había sido un delirio.

Una alucinación.

Como los pelícanos pintados con el naranja fluorescente del amanecer, que pasaron en fila india por mi ventana.

Continúe con mi caos diario, quise decir con mi vida diaria.

En este planeta sin atmósfera, donde pernocto actualmente.

Un lugar árido donde hasta las lágrimas secaron.

El llanto seco es el más triste de todos.

Lágrimas estranguladas, asfixiadas en la marea negra.

La ausencia es un alicate que aprieta el pecho.

Pero, en fin, salí a trabajar, como todos los días.

Como el infausto aquél, cuando, al atravesar la puerta giratoria del edificio, una equivocación del destino me lanzó tangencial y vertiginosamente a un Universo paralelo.

Y me dejo botada en este planeta despoblado en el que ahora habito, adonde llegué con todos los huesos de mi cuerpo, rotos.

Me olvidé de Dana la Llama, y pensé en el reporte que tenía que entregar.

Enfrascada en mis tediosos pensamientos, entré al ascensor.

Cuando ya me disponía a marcar el piso 14, me di cuenta que alguien más estaba en el ascensor: ella.

Dana la Llama.

Hola – me dijo jovial.

     Sacudí la cabeza.

Sin duda, esto era un verdadero delirio.

Me dispuse a apretar el botón del piso 14.

Pero Dana se me adelantó y con la nariz, marcó un botón que nunca había visto.

Parecía un 8 perezoso, un 8 durmiendo.

De mis épocas de cálculo diferencial, recordé el símbolo del Infinito.

La puerta del ascensor se cerró y sentí que flotábamos.

Yo me olvidé del reporte y de todo.

¡Qué más da!, si es una alucinación, pues adelante, y si es un camino para encontrar las lágrimas mojadas, el aire y sanar mis huesos, pues bienvenido.

De pronto, el ascensor, o cohete, no lo sé, se paró en seco en el piso del 8 perezoso…

La puerta se abrió.

Que proceda el infinito…

Esta historia continuara…


PD: Heme aquí, improvisando un poco porque ni yo misma se dónde va a conducir esta historia, este viaje a través del duelo con mi compañera Dana La Llama. Pero, en fin, son notas importantes que algún día podré ver con eso que llaman “Perspectiva”. El próximo sábado me voy a ese lugar donde se escuchan los murmullos del universo, el umbral.

Mientras tanto, siento su presencia plena y gentil: sublime. Me lo susurra al oído, cada día:  
“Here I am. Lovely one!”

jueves, 1 de junio de 2017

JUNIO - SOLSTICIO


Solsticio: del latín sol, Sol; sistere, quedarse quieto.

Zenit (cenit): del árabe,  سمت الرأس, camino encima de la cabeza.

Kairós: del griego,  καιρός“el tiempo de nuestros momentos trascendentes…” (Alejandro Corletti Estrada)

Solsticio.
                   Zenit.
                                 Kairós.

Con esas tres palabras recibo al mes de Junio.

Quieta, mirando el camino encima de mi cabeza, en este, un tiempo trascendente de mi vida.

Después  de intentar la meditación, el Om, el yoga, lecturas Zen, Buda, aprendí de la peor manera a vivir el momento presente.

La pena te detiene en seco.

Se acaba el tiempo.

Es el presente perpetuo.

Es el presente imperfecto.

Mas, sólo allí encuentro mi punto de quietud.

Es una de las enseñanzas del duelo.

El pasado es inmutable.

No se puede cambiar.

El futuro es miedo.

Como en otras situaciones difíciles de mi vida, recurro al poeta mexicano Jaime Sabines: 

“No despreciéis al dolor, pues puede enseñarte muchas cosas”

Pero en fin, junio es un mes de días larguísimos, lluvias regeneradoras que devuelven el verdor, literal y metafóricamente.

También es mes de aventuras.

Todas las aventuras, como decía “The Hobbit” uno de los personajes favoritos de mi amado, comienzan con un banquete.

No tengo mucho apetito, es el problema, pero lo intentaré.

Junio promete aventuras.

El Solsticio me invita a la renovación y a la quietud.

Ese es mi viaje.

Solsticio.
                 Zenit.
                               Kairós.

PD: el 17 de junio, voy a hacer un viaje muy espiritual y de búsqueda interior. Dana la Llama me llevará a su lugar de origen, Perú. Ya les contaré.

martes, 30 de mayo de 2017

DANA LA LLAMA


Dana La Llama despertó de su sueño de grafito.

Dejó de ser apenas un esbozo en la madera, olvidado en el taller del Señor de los Juguetes. El mismo que tuvo que irse a hacer un largo viaje sin retorno.

Unas manos amables la ayudaron a nacer, y desde hace algún tiempo vive dulcemente, allí, sobre la chimenea, al lado del oso y el jaguar, el tiempo detenido, el Beso y San Miguel Arcángel.

Es un lugar interesante.

Pero hoy, ¡oh sorpresa!, al levantarme, Dana la Llama me esperaba en la cocina, tomándose un café.

Era tan blanca como la nieve luminosa.

Su cuello erguido, sus patas cortas, las orejitas inquietas.

Sus ojos dos lagos de aguas calmadas y cristalinas.

-       Vamos -  se nos hace tarde - me dijo. 
-      ¿Tarde para qué? - contesté yo, como si aquello de encontrarse con una llama en la cocina, y conversar con ella fuese algo perfectamente normal.

-       Vamos a hacer un viaje – me dijo, su voz era suave y dulce. Era una llama muy coqueta y femenina - y tenemos que partir.

-       ¿Y adonde? – pregunté yo más curiosa aún.

-      No hagas preguntas – solo tienes que seguirme.

Yo me quedé mirando sus grandes y lánguidos ojos y me pareció ver mil estrellas y galaxias dentro de ellos.

Había un lugar muy bello allí, en sus ojos. 

Un paraje muy verde, soleado y lleno de jardines. 

Una especie de isla o  planeta que parecía una esmeralda.

-       Ves -  dijo Dana la Llama -  es allí donde vamos.
-      ¿Y qué lugar es ese?  - pregunté.
-       Ya lo entenderás – dijo, mientras me acurrucaba en su piel, tan suavecita como las alas de un ángel.

Me dejé llevar de la mano, más bien la pata, de Dana La Llama.

Creo que será mi guía en mis noches y días oscuros.

Esta historia continuará….

PD: El Señor de los juguetes y su fiel ayudante Toc Toc, a quien ustedes conocen, dejó un proyecto inconcluso en su taller. Yo le había pedido, rogado, insistido mil veces, más bien, que le hiciera una Llama a Chispita, (ahora Tommy). Otro animalito más, de los muchos que dejó, un toque suramericano, para su bosque encantado.
Siempre se lo recordaba.  - ¿Y la Llama?.  Y él nunca me dijo nada. Era una sorpresa. Nunca supe que la había comenzado, hasta que la descubrimos un día por casualidad, en su taller, después de su partida. 
Allí estaba el esbozo a lápiz en la madera, sobre la sierra, listo para ser cortado. No le dio tiempo…
Su sobrino Dan, hábil carpintero, la terminó, la corto, la lijó. Yo la iba a bautizar Dan, en su honor, pero muy pronto me di cuenta, que era una llama "mujer", un reflejo de mi propia feminidad;  sus ojos, un espejo de los míos, creo, así que la bautice Dana: Dana La Llama.
Dana La Llama va a ser mi guía en este arduo camino. El viaje del alma, a través de la noche oscura, esquivando la marea negra, como a veces llamo a la tristeza que a veces me empapa y otras veces me ahoga.  A través de la soledad, del vacío de la ausencia. Dana La Llama me va ayudar a escalar montañas, sortear ríos, saltar galaxias, hasta esa isla o planeta verde que vi en sus ojos, aun no lo sé.
Al final ese lugar creo que se llama esperanza, esa que espero un día recuperar.
Alla voy, de la mano de Dana La Llama, mi amiga.

Es mi nueva aventura.
Gracias al amor de mi vida!