martes, 6 de septiembre de 2016

LA VIDA AEREA


Mi vida aérea  se reduce a tomar el ascensor mañana y tarde.  

Es un vuelo corto e inversamente proporcional a mi ánimo.

Cuando esta cajita hermética y llena de desconocidos,  me despega del piso en las mañanas, más bien me voy al subsuelo;  y cuando me baja al final de la tarde, hora de volver a casa,  me elevo como un globo colorido y alegre.

Pero es en mi ventana, frente al rio, donde realmente comienza mi vuelo secreto y cotidiano.

Mi verdadera vida aérea.

Y desde allí me fugo junto a las águilas doradas y majestuosas.

Me uno a la perfecta formación de los  gansos  paracaidistas.

Hago el amarizaje forzoso de los patitos de esmeralda, que creo que no fueron muy bien diseñados para volar.

Me dejo llevar por la elegancia de las extraviadas gaviotas. Creo que no se han dado cuenta que, fue solamente hace más de cinco mil  millones de años,  que esto dejó de ser un mar.

Igual que los  enormes pelícanos, aves marinas, también un poco confundidas en estas latitudes. Fenomenales pescadores, que terminan su  pesado y lento  vuelo, con un súbito y abismal clavado.

Los cuervos y las urracas,  también criaturas de Dios,  custodiando con conmovedor y fiero espíritu maternal sus nidos,  amenazados por los halcones.

El búho, cazador nocturno, un zarpazo negro y  fugaz en la madrugada.

Y asi después de esta vagabunda e ingrávida experiencia,  como los torpes patitos, aterrizo aparatosamente en mi butaca y en mi realidad.
Tres cosas vuelan sin necesidad de alas: el tiempo... la vida...la imaginación...
 
PD: La verdad disfruto mucho del paso de las aves frente a mi ventana; diferentes, en  cada época del año. Escribiendo este “momento mágico”, recordé muy vivamente a Jesús, mi sobrino piloto,  que prematura  y tristemente, se fue a volar a otros cielos hace apenas unos meses. Contemplando las aves, en su vuelo sereno y perfecto, en comunión con Dios y la naturaleza,  entiendo su pasión por volar.  A él le dedico estas sencillas líneas. Que Dios lo tenga en su Gloria.

lunes, 15 de agosto de 2016

CITIUS ALTIUS FORTIUS


La poética del deporte se apodera del mundo por dos semanas.

Su estética es poderosa.

Es arte hecho músculo, nervios, tendones.

Cuerpo y  mente, en intangible armonía.

Lágrimas, euforia, risas, frustración, desaliento, triunfo.

La perfección y el deseo.

Más rápido, más alto, más fuerte.

Y yo pegada a la televisión,  celebrando las medallas de mi país adoptivo: Canadá; Gran Bretaña, por lealtad a mi esposo, y por supuesto, Venezuela, el país de mis afectos y de mis recuerdos.

Y mientras tanto, como siempre y como el resto de la humanidad, entrenando cada día,  para mi olimpiada particular.

Deportes cotidianos de alto riesgo.

Conversaciones con el jefe.

Waterpolo con granadas.

Estirar el sueldo y las finanzas.

Esquí acuático en el Salto Ángel.

Lidiar con personas difíciles.

Natación con tiburones.

Golpes, frustraciones, moretones.

Salto de garrocha sin colchón.

No importa.

Lo importante es mantener la llama encendida.

Citius Altius Fortius

martes, 26 de julio de 2016

LA POSTAL


 
En los días pesados, cuando la rutina aplasta como una bola de hierro,  los lunes por ejemplo, recibo postales.

Proceden de un lugar misterioso y lejano.

Hoy por ejemplo recibí una, de China.

Manuscrita, con estampillas coloridas y sello postal.

Un pensamiento.

Dulce, simple, único.

No es coincidencia.

En los días en que más lo necesito, me llega la postal.

A veces la tinta, el sello, las estampillas,  toman otra identidad.

Se disfrazan de flor: alegria instantanea.

De canción que no oía desde hace tiempo: Pasito Tun Tun

De piropo de un desconocido en el ascensor, un día de esos de espejo roto.

De moneda de 10 centavos encontrada al descuido, la manera como mi mama se comunica conmigo.

Y la mejor postal de todas.

Cuando mi nieto de casi dos meses, me mira.

Y  pareciera que un rayo de Sol iluminara todos mis rincones.

Son postales.

Con direccion,  estampilla, fecha y firma personalizada.

En tiempos de soledad virtual, electrónica, cósmica.

Desde un lugar misterioso y lejano.

Alguien,en los dias duros, me manda postales.

Y me acompaña.

 

PD: Es verídico, hace poco tenía la autoestima por el piso, y recibí una postal de China. Un pensamiento amistoso de una amiguita de trabajo que se acordó de mí, una COOP Student,  de quien fui mentora, hace casi dos años.  Fue una sorpresa tan linda, que me hizo reflexionar en los momentos de alegría instantánea, postales, que recibimos cada día y que  veces por la velocidad en que uno vive, no les da la importancia. Gracias Hailey por tu linda postal desde China y por este "magic moment".

lunes, 18 de julio de 2016

V ANIVERSARIO


 
 

El 21 de julio la "Calle del Eco" cumple 5 años.

Como voy a estar de viaje ese día, (corto pero intenso encuentro familiar en Seattle), me adelanto a la celebración.

Son 242 entradas,  casi 45.000 visitas (redondeando por arriba jaja), y lo más importante,  la presencia constante y generosa de ustedes, mis pocos, pero fieles lectores.

Atesoro cada comentario  que me dejan en el blog, o los likes en FB, o  cariños por mail.
 
No son ustedes una presencia lejana o melancólica en mi vida, sino al contrario, una conexión viva y humana, que hace que me sienta muy acompañada, aquí, en este amable rincón del mundo, desde donde contemplo la vida en su delicioso y lento transcurrir.

El lugar más interesante del mundo: mi sillón.

Mi mejor momento Mágico, sin duda: “Las Aventuras de Chispita” (en sus 9+capítulos)

El peor  “YIRA YIRA” (como el tango que me encanta) creo que estaba deprimida y sentía que el mundo entero me había echado al pozo del olvido.

El más visitado,  “Galletas de Cambur” ( blandas y nauseabundas jaja) creo que porque la gente busca recetas y cae en mi blog jaja.

El más deprimente, “6:18” cuando me botaron del trabajo en el 2015, jaja, si claro, ahora me río.

El más divertido, “Se Vende Estaño”  (porque me recuerda a mi hermano QEPD)

Me definen, el “Sindrome de Piñata” y “El Huevo” .
 
De los demás no me acuerdo, pero cuando los releo los vivo de nuevo a plenitud.

En fin, por su cariñosa  y dulce compañía durante estos últimos cinco años,  les digo una vez más:

¡Gracias!

domingo, 10 de julio de 2016

LA VÍA LÁCTEA



En las noches despejadas, es un arco de luz.

Un aura, un suave resplandor.

Para los griegos, una historia muy complicada.

Zeus, Almecna, Hera, Hércules, vaya usted a saber…

Óleo y color, para los grandes artistas.

Rubens y Tintoretto

Números, para los astrofísicos:

Una espiral de 180.000 años luz de diámetro,

140 billones de estrellas.

100 billones de planetas.

Una interesante palabra, para los etimólogos

Galaxia, del griego “galactos”

Un gran misterio.

Yo me quedé mirando aquella diminuta gota de leche, que resbalaba, lenta y sin prisa, dibujando un camino,  desde su boquita de fino pincel.

El rostro sereno, plácido y satisfecho, después de su alimento.

La delicada ambrosía que brota de todas las diosas madres.

El amor en su forma más pura.

Desde mi  nuevo rincón de abuela, allí quedé, maravillada y en éxtasis.

Contemplando ese otro cielo.
 
El Camino de la Leche.

La Vía Láctea.

 

 

 

jueves, 30 de junio de 2016

LOS BISONTES



 
Todas las tardes tropiezo con ellos.

Mi hijo los señala y yo casi choco.

Son los bisontes.

Los buenos espíritus de las praderas.

Ahí están, rumiando la inmensidad de su tedio, igual que yo, al salir de la oficina.

Y entonces me pregunto:

¿Qué cataclismo, sismo, choque planetario, glaciación, explosión ígnea, cambio climático, tuvo lugar en mi vida, para que aparecieran: bisontes?

Alguien, el que mueve los hilos invisibles,  cambió la escenografía de mi psique, de mi cotidianidad.

A los morrocoyes, cachicamos y perezas, me los cambiaron por caribúes, coyotes y osos.

Guacamayas,  loros, azulejos y turpiales,  por  patos, gansos, águilas y búhos.

Palmeras “borrachas de sol”,  por pinos plenos de auroras.

Donde había bucares, apamates y araguaneyes, crecieron maples, sauces  y cerezos.

La jungla dio paso al bosque boreal.

Donde había mar, pusieron río.

Donde había montaña, horizonte.

Donde habitaba el  ruido de multitudes, la fiesta perenne, la rumba.

Pusieron la comunión sagrada del silencio.

Es mi nuevo paisaje.

Al anterior, lo lloro.

Con llanto dulce.

Al de ahora, lo abrazo.

Agradecida.



 

PD: Todas las tardes cuando salgo de la oficina, junto al turquesa imposible del  río Bow, veo a los bisontes del zoológico de Calgary.  Están, ahí tranquilamente, viendo pasar la vida. De pronto pensé en lo surrealista de la situación y me salió este, mi primer “magic momento” post Chispita. Hoy particularmente,  tuve un día difícil en la oficina, así que los bisontes fueron mi terapia. Gracias!!

 
 

 
 
 

jueves, 9 de junio de 2016

EL VIAJE LUMINOSO - CAPITULO FINAL


LAS AVENTURAS DE CHISPITA

https://clyp.it/3ojkublx

 

EL VIAJE LUMINOSO


CAPITULO FINAL


El conticinio, el momento más callado del nuevo amanecer del cuarto día del mes Junio, envolvió a Chispita.

Una pequeña barca, en forma cocuyo, lo esperaba en la orilla.

Al fondo, majestuoso: el Puente de Oro.

La travesía comenzó lenta.

Una calma chicha.

Chispita estaba aburrido.

Extrañaba a sus amigos,  sobre todo a TocToc.

Recordó sus treinta y nueve semanas y un día de aventuras:

El inicio del viaje.

El llamado, el instante insondable en que saltó la Chispa del amor.

El campamento: El Bosque Encantado.

La Cueva de los Deseos, el corazón del bosque.

El Árbol del Pensamiento, donde conoció a TocToc, su fiel amigo el Pájaro Carpintero, ayudante del Señor de los Juguetes.

La fiesta de los Duendes, cuando, en medio de la algarabía, descubrió que era un niño.

El Archivo Ancestral,  cuando el Búho Cenizo le reveló su verdadero nombre: Tomas Eduardo.

La llamada telefónica de la Caracola, cuando escuchó una voz cercana y familiar: la de su papa.

La lluvia, que desbarató su paraguas, y lo empapó de eso que TocToc dijo se llamaban los dones.

El cine, donde reconoció  a la más bella de las hadas: su mama.

Los ratoncitos San y Van - agentes de viaje - padrinos, quienes lo ayudaron (y lo seguirán haciendo) con sus equipaje de bondad y conocimiento.

Justo cuando recordaba con nostalgia sus aventuras, un gran remolino comenzó a formarse en las aguas tranquilas.

El viento se agitó, y una especie de tornado, hizo que la embarcación girara vertiginosamente.

El Puente de Oro, se abrió lento y pesado.

Chispita, el dulce huésped del Bosque Encantado, fue succionado  por  las aguas revueltas.

La embarcación naufragó estrepitosamente.

Un naufragio de luz.

Chispita tragó agua, tosió y tosió, hasta que  aspiró una bocanada de aire que le devolvió el aliento.

El reloj del Universo marcó las 3:02 de la tarde.

Chispita fue a parar a la otra orilla y apenas medio abrió los ojos, se sintió tan a gusto que pensó:

-      Tiene que ser  aquí.

Entre los brazos de mama y papa, Tomas Eduardo había llegado  a su hogar.

El Viaje Luminoso había terminado.

Otra  gran aventura, en ese otro lugar más grande, estaba por comenzar…





Tomás Eduardo Vera Pérez ( Chispita) Llegó a su hogar el día 4 de Junio de 2016, un dia esplendido de Primavera, casi Verano,  a las 3:02pm, en  el South Health Campus de la ciudad de Calgary, Alberta, Canadá. Peso 3.6 Kg y midió 51cms. Sus padres Carlos Eduardo Vera Stohr y  Leonor Elena Pérez Henríquez de Vera. Sus abuelos:  Rafael Pérez Ayala, Leonor Elena Henríquez León de Fontijn  (alias Natalia Fontijn), Carlos Eduardo Vera Gimón, María Elena Stohr de Otero,  Tinti Penzini  de Vera, Libia Gordon de Pérez, Juan Carlos Otero, Meen Fontijn… ( tiene muchos abuelos este niño) .


 


Gracias a todos por acompañarme en las Aventuras de Chispita, una alegoría, saga, cosmología, como quieran llamarla,  de la vida antes de nacer, en la barriga: el Bosque Encantado. Ahora que Tomás está con nosotros, solo tengo que agradecer a Dios  y a la vida por este final tan feliz!!