jueves, 18 de mayo de 2017

21 GRAMOS





Sabe a azúcar, cardamom y pistacho.

Tiene textura de nube.

Es deleznable al tacto.

Inasible.

Deja migas por todas partes, hasta en la punta de la nariz.

Produce adicción.

Endulza sin empalagar.

Compleja, pero de una sencillez iluminadora.

Elocuente.

En mi mundo desangelado.

En la oficina gris, llena de gente que no habla mi idioma.

(y no me refiero al lenguaje que uno habla, sino el lenguaje en que uno se comunica)

En mis días desabridos, como el agua mineral.

Inodoros, incoloros e insípidos.

Esta rara sustancia despertó mi ánimo y mis sentidos.

Moléculas etéreas.

Diáfanas.

Con textura de finos hilos, pacientemente enhebrados.

Leí la etiqueta.

Cada porción pesa 21 gramos.

El peso exacto que pierde una persona al morir.

El peso del alma.

Seguí leyendo.

110 calorías por porción.

El alma tiene 110 calorías.

Demasiado tarde.

Cuando  me enteré, ya me había comido la caja entera.


PD: Si el alma tiene sabor: este es, y se consigue en el “Superstore” en la sección de comida foránea, de la India específicamente. Se llama Soan Papdi y me alegró el día en la oficina. Un sabor muy especial, si no es alma, es cielo. Gracias a mi amigo A. (él es de la India, pero habla mi idioma) que me la dio a probar. Y a menos este post no estuvo tan depresivo.  Primer verdadero "magic moment" real , esas tonterías que solía escribir, en meses. 
Les dejo el link sobre el peso del alma, interesante... Como diría Meen: Very Interesting..but stupid...(quoting an English Comedy)

lunes, 8 de mayo de 2017

SUPERLATIVOS


De golpe y sopetón, en mi vida se acabaron los (as) ísimos (as)”.
Desaparecieron los superlativos.
Con solamente tres excepciones:
La “ísima” tristeza de su ausencia.
La “érrima” nobleza de mis soles, hijos, quise decir.
La “isísima”  ternura de mi nieto.
En fin.
Confieso que abusé de los superlativos.
La grandilocuencia del mundo es contagiosa.
Confieso, que presumí de mi gran amor, de manera exultante.
Y lo sigo haciendo.
Es lo único que me queda.
Yo y mi historia de amor.
Pero el duelo es sobrio.
La serenidad es sobria.
La soledad es sobria.
No hay espectacularidad en mi nueva vida.
Mi nueva vida es sobria.
Pensaba que insípida.
Pero la sobriedad no es insípida.
Quiero pensar al menos que…
La sobriedad tiene un sabor delicado.
Un aroma suave.
La levedad de una pluma.
La elegancia del cisne.
La justa medida.
La dimensión exacta.
El refugio perfecto.
Adiós a los superlativos.


PD: Disculpen mis escasos pero amables y queridos lectores, esta, mi nueva voz, un poco depresiva. Es que a veces duele hasta respirar.