martes, 2 de agosto de 2011

Mi Nueva Geometría del Absurdo

La dimensión desconocida


Me mudaron de oficina y creo que unas misteriosas fuerzas gravitacionales me atrajeron  a    ésta, mi nueva ubicación.  Mi actual despacho queda en un recoveco oculto, en un corredor escurridizo del piso dos; una dimensión desconocida, pues las personas siguen de largo sin percatarse de este quiebre de perspectiva, de esta inesperada convexidad.


Pero, no sólo cambié de espacio, sino también de orientación y todas las cosas que estaban antes a mi izquierda, ahora están a la derecha. Mi cerebro reptil, el único que creo que utilizo en la oficina,  estuvo todo el día abriendo gavetas de aire, colgando la chaqueta en el gancho que esta detrás de una puerta que no existe, archivando papeles aburridos en archivos invisibles.

Este cambio espacial desató en mí un salto súbito e inesperado en mi psique y por eso lo elegí como mi momento mágico del día. Para vivir mágicamente uno tiene que rebelarse, de a poquito, contra el orden establecido, en este caso, contra el orden exacto de mi nueva oficina.

Con el perdón de Euclides, decidí inventarme una geometría del absurdo, un mundo imposible, donde existen puertas inútiles, que uno puede darles la vuelta alrededor y que no conducen a ninguna parte, un buen lugar donde estar muchas veces.  


Para acomodarme a esta metamorfosis del espacio, volteé mis fotos noventa grados, también mis afiches, mis calendarios, mi reloj donde el tiempo se estira, se encoge, se dobla, se expande como abanico, se enrolla como cucurucho (Ver Foto 8:25pm).


Si uno no remodela su espacio para jugar, el espacio serio y grave, el de la realidad implacable, lo remodela a uno.  Es una prueba de como dos mundos aparentemente irreconciliables, pueden mágicamente coexistir. 


Estoy feliz en mi nueva oficina imaginada, abreviada, irracional. Mi lugar secreto donde me escapo y me entretengo a placer. (un día de estos me botan)




"Porque estamos donde no estamos"  
Pierre -Jean Jouve



3 comentarios:

  1. Querida! En este escrito se notan tus lecturas de Murakami!! Muy bien, me divirtió... Te imagino en ese huequito inexistente con todo volteado y me da risa.
    Gracias de nuevo por compartir

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  2. Me encanta Leonor!

    Y no te preocupes, a mi vecino de oficina le pasa lo mismo - tiene todos los papeles metidos en archivos invisibles - y todavía no lo han botado.

    (Cuando yo estaba chiquito le decía a mi mamá que me quería llamar Eduardo.)

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  3. Me ha parecido una entrada muy divertida, ¡y muy real! Ya lo vi en uno de los programas de Eduard Punset, ¡Hay que salir de la rutina para vivir!

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