jueves, 4 de agosto de 2011

El agua de mi mesa de noche



Mi Mata de Ají Dulce 


Mi casa es el lugar donde las plantas vienen a morir, así como mi nevera es el lugar donde los vegetales  vienen a fenecer, como los elefantes.  En el garaje, conservo un cementerio de macetas de todas las plantas interiores que he intentado cuidar y que irremediablemente han muerto.


 Mi esposo se ocupa del jardín, afortunadamente para el jardín. Una vez escuché en una película argentina, lo siguiente:"Si quieres ser feliz un día, emborráchate. Si quieres ser feliz tres meses, cásate. Y si quieres ser feliz toda la vida, ten un jardín".  Yo tendré que seguir trabajando los puntos uno y dos, porque lo del jardín, sencillamente no se me da. 


Sin embargo, cierto día, un amigo me regaló una matica recién nacida de ají dulce,  germinada con semillas ilegales, traídas de Venezuela. Eran apenas dos hojitas casi microscópicas  que se asomaban en la tierra  y me miraban casi resignadas a su destino, y a  la vez, me recordaban, en su fragilidad, todo el misterio del Universo, del cual de pronto me sentí partícipe. Puse la maceta en la cocina, cerca de la ventana, para que recibiera sol, pero no demasiado. 


Siendo el ají dulce el secreto mas preciado de la gastronomía venezolana, me propuse darle a la matita una oportunidad. La regaría, la pondría al sol, le hablaría, en fin, me propuse que mi ají dulce, no sufriría el destino fatal de todas las demás que habían pasado por mi manos.


Y ahora viene el giro inesperado de esta historia. Todas las noches, antes de dormir, llevo un vaso de agua que coloco en mi mesita de noche o "little table of night" como diría mi amigo, el que me regaló la matica, precisamente. Casi siempre, durante la noche, me tomo la mitad del agua y el resto, simplemente queda allí, velando mi sueño, guardando mis secretos y mis pensamientos.  En la mañana, al levantarme, siempre llevo el vaso de agua a la cocina, pero como es la cantidad justa, comencé a regar la plantita, con el agua de mi mesa de noche. 


El ají dulce tuvo varios conatos de muerte, pero, con el agua de mis sueños, desvelos y pesadillas, comenzó a crecer con ímpetu inusual. Insólitamente la matica sobrevivió, a duras penas, pero allí estaba, luchando por la vida en un lugar extraño, no en el trópico cálido y exuberante, sino aquí, en el Norte helado, inmenso y lleno de soledades. No se por qué  la matita, me recordó a mi misma.  El ají dulce se convirtió en mi espejo. Tras recibir el agua intima de mis horas nocturnas, la planta, ya no en disminutivo, comenzó a tener un carácter.  


A veces amanecía cansada y triste, como yo. Otras veces, quizás después de una noche de buen dormir, una noche amorosa,  amanecía optimista y llena de energía y parecía resplandecer. A las pocas semanas la tuve que cambiar de maceta ( para lo cual utilicé una de las del cementerio) 


Un día ocurrió un milagro, el ají dulce se llenó de flores, pero estando dentro de la casa (porque en las noches baja mucho la temperatura) no podía polinizarse. Así que cada noche, la acariciaba, la estremecía, para ver si sucedía una fertilización artificial. Y así fue. 


El ají dulce tuvo un ajicito, color naranja, que casualidad, mi color favorito. Mi esposo y yo nos deleitamos una noche, y lo utilicé como guarnición en una sopa de calabaza. Una comida muy anaranjada. Su delicada fragancia me trajo recuerdos de esos sabores cálidos e intensos de mi tierra, la sazón de mi mama, de mi nana Margarita. (reminiscencias, no estoy en esa liga gastronómica)


Ya hace una año de esa historia y la mata de ají dulce, sigue sobreviviendo, frondosa, honesta y linda. Como la amistad que mantengo con quien me la obsequió.


Todos las mañanas la riego con el agua de mis sueños o  mis desvelos. Un agua que conoce mis secretos.  Mi ají dulce ya se acostumbró y hasta se ve feliz en este lugar, como yo. Espero que este año también florezca.


"Una gota de agua poderosa basta para crear un mundo y para disolver la noche"
Gaston Bachelard

3 comentarios:

  1. Simplemente me encantaaaaaaa!!!!! Siempre logras que me conecte con tus escritos como si fueran propios!! Gracias por eso!!!

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  2. Ya floreció con este escrito! Hermoso

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  3. De verdad que es un placer leerte, estoy empezando a pensar en dosificar mi lectura para que me dure más jaja Pero la verdad es que me engancha.

    Conviertes lo cotidiano en... magia. Felicidades.

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