martes, 4 de diciembre de 2018

ROSAS BLANCAS




Hay un rincón que espera.

Un lugar donde habita la ilusión.

Y el germen diminuto de una gran felicidad que ya pronto llega.

Es el rincón de Natalia.

Cuidadosamente organizado por mamá.

Su cuna, su ropa, su cambiador, sus paredes de un verde muy suave.

Un conejito rosado.

La ropa, dulcemente elegida y guardada amorosamente.

Doblar la ropa de un bebe es como atesorar y apilar rayitos de sol.

Ayer lo comprobé.

Pero un detalle domina el espacio breve.

Y lo llena con la humildad sencilla de aquellas manos inquietas.

Pincel en lienzo.

Confieso que cuando lo vi, tuve ganas de llorar.

No sé cómo llegó al futuro refugio, tenía mucho tiempo sin verlo.

Son las rosas del tiempo.

Como escapadas de un pliegue de mi infancia.

Mi jardín caraqueño. El de mi mamá.

La casa solariega.

El patio arrullado por turpiales y cristofués.

Y una guacamaya turquesa y amarilla surcando el cielo de la tarde.

La sombra fresca de los árboles de mango.

Los camburales.

Colibríes bebiendo de las copas rojas de los Riqui Riquis.

Allí, en el espacio íntimo y sencillo de la habitación...

Las rosas blancas de Carmencita.

Irradiando su humildad y su sabiduría.

Como si fuera el centro de toda la tranquilidad del mundo.

Toda la paz del universo, se escapa desde esa pared.

Son las rosas que arrullarán su sueño y vigilarán su reposo.

Será un espacio de paz y aventura.

Un rinconcito soleado, de inocencia y pureza.

De grandes alegrías.

Las rosas blancas de Carmencita, envían bendiciones y bellos augurios desde el cielo.

El rincón de Natalia espera.



PD: Falta poco para el nacimiento de Natalia, apenas unos días. A mi mamá le encantaba pintar, allí, en el jardín de su casa solariega de Altamira, en Caracas. Su especialidad eran las rosas. Me sorprendió ver el cuadro de mi mama presidiendo el cuartico de Natalia. Mi hija siempre me sorprende con estos detalles entrañables. Desde un lugar del cielo, debe estar muy complacida por este gesto de su querida nieta con quien tenía especial conexión. Su presencia en estos días de espera, más viva que nunca.


5 comentarios:

  1. ¡Cuánta ternura hay en estas letras...!
    Un abrazo.

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    1. Gracias Rafael y sobre todo gracias porque cada vez que escribo en mi blog, a la manana siguiente me espera tu siempre amable comentario. Un abrazo grande!

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  2. La espera de un retoño es un cesto de ilusiones, las emociones se salen y saltan y tu lo cuentas siempre, con esa peculiar manera que nos hace visualizar la escena. Los detalles son los lazos que nos unen y en este caso unen cielo y tierra. Un abrazuco grande

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    1. Gracias Ester, esa conexión Tierra Cielo que se expresa en los detalles y nos acerca a nuestros seres queridos. Un abrazo grande Ester, te digo lo mismo que a Rafael, tu comentario que ame guarda en la manana y disfruto con mi primer café, siempre me causa alegría.

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  3. Hermoso mi querida Natalaia!!! Los colores de tu arcoiris brillaran aún más con la llegada de está nueva bendición.Un mega abrazo desde la distancia...

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