martes, 13 de agosto de 2013

EL JUICIO FINAL



El Juicio Final debe ser una gran ceremonia.

Me la imagino a cielo abierto, sobre una sábana fresca, blanca e infinita.

Un lugar donde no se puede ocultar nada.

Las almas  nobles son ingrávidas y transparentes.

Son las que llegan con las “valijas intangibles” .

En estos días he reflexionado sobre el peso de las cosas, gracias a la mudanza y a un dolor de espalda.

Y es que después de ver  el tonelaje de la carga con que uno se mueve en este mundo, me sorprendo de ver como uno no está aplastado y exánime.

Mi sencilla reflexión sobre el peso de las cosas es esta:

Los sofás y las cajas pesan, pero hay cosas que pesan más.

Las mentiras pesan, pero sobre todo, las mentiras que uno se dice a uno mismo. Constantemente.

Las renuncias pesan. Pero a veces no hay más remedio.

Los desamores que uno  se empeña en arrastrar, son una bola de hierro.

El ocio no cultivado, es un plomo.

El aburrimiento una costra.

La vida no vivida pesa más que una roca.

El egoísmo llena los pulmones de arena negra bituminosa.

Y no es que quiera pensar mucho en esa gran ceremonia final, pero creo que si uno acumula, acumula y acumula, pues será un poco incómoda.
Justamente porque no hay gavetas, closet o debajo de la alfombra, donde ocultar nada.

Hoy mismo empiezo mi terapia de deslastre.

Intentaré alivianarme, pues ya me di cuenta que llevo carga, de los dos tipos.

Y mientras llega ese día del último juicio, al que espero recibir “ligera de equipaje”; mientras me decanto; mientras me preparo para el día en que uno deba desaparecer ingrávida en la niebla; mientras me purifico para oficiar esa gran ceremonia a la cual nadie en este mundo puede renunciar y a la cual uno llega irremediablemente solo, disfrutaré de la gran fortuna de estar  aquí, de sentir.

El gran regalo de estar viva.

 

 

10 comentarios:

  1. Cuanta razón tienes Natalia. A estas alturas en que quieras que no, ves que la cola de salida puede ser muy breve, hay muchas cosas que te hacen reflexionar sin pretenderlo; y es que ha pasado tan rápida la vida que sería ilógico que acabara así.
    Voy a repasar mi maleta a ver que tiro, y si aun la puedo llenar de algo positivo. Buena entrada.

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    1. Gracias Marcos, espero que la cola sea larga, y te acompaño en el proceso de tirar cosas.
      Un abrazo

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  2. ¡Qué razón tienes en tus reflexiones...!
    Un abrazo y feliz día.

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    1. Gracias Raafael, te saludo desde un amanecer muy luminosa.
      Un abrazo y gracias por estar allí.

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  3. Una decisión muy razonable.
    Lo del juicio final yo me lo imagino como un gran teatro, más o menos como el de Calderón, pero menos pío. Allí, cada cual sacará sus mejores argumentos para que su destino sea el cielo y, como siempre, ganarán los listillos y los desalmados y estaremos en las mismas de siempre.

    me quedo con este peso, es tan terriblemente pesado:

    "La vida no vivida pesa más que una roca."

    Abrazos.

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    1. Hola Jeronimo, me gusta tu visión cínica ( sin ofensa, es un elogio) Y si, la frase pesa, como leí una vez en alguna parte, la vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.
      Un abrazo

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  4. El gran regalo de la vida es el mejor equipaje y todo lo demás es añadidura.
    El otro día en una reunión hablaban sobre los famosos "self storage" que aquí en USA está en bogue; se decía un hombre que no serían necesarios si no fuera porque nos cuesta tanto desprendernos de las cosas, aún cuando ya no tienen uso en nuestro día a día,entonces hay la necesidad de acudir a una bodega. Pero también remarcaba que él se figura que el nombre también es significativo, se embodega uno mismo en esos lugares, la parte que no podemos llevar con nosotros se queda allí y por ello, también es difícil entregarse por completo a una vida libre.
    Buen tema, saludos Leo.

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    1. Hola Beatriz.
      Tu comentario es interesantísimo, eso del self storage donde se queda parte de uno embodegado. Disfrutemos nuestro regalo al máximo.
      Un abrazo amiga

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  5. Hola, hola, ya estoy de nuevo por aquí ^^

    Me alegro de recuperar el pequeño-gran placer de leerte. Dices verdades como puños en esta entrada. Pero quien más y quien menos guarda “pesos” de todos los tipos que comentas. Yo me sentí identificado, aunque veo difícil lo de purificarme, quizás ahí está mi problema no sé.

    Creo que ya sabes que pienso del juicio final y esas cosas jaja, pero de todos modos si tengo un alto sentido de intentar estar en paz conmigo mismo, aunque a veces cuesta…

    Abrazo y beso por partida doble que te eché de menos :)

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    1. Hola hola hola! Que gusto tenerte de regreso!
      A mi también me cuesta eso de purificarme jajaja

      Otro abrazo y besote. También te extrañaba!

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