martes, 25 de septiembre de 2012

EL GRAN IMPOSTOR


“En la vida hace falta menos gente exitosa…” 

En un mundo obsesionado por el éxito, esta extraña frase, me clavó el anzuelo de este ”magic moment” de hoy.
Y es que me atraen los absurdos radicales, las paradojas, los imposibles, los acertijos. Me encantan por ágiles y escurridizos. A veces, también me gustan las  obviedades, por  tan sabrosamente inútiles.

Pero, rápidamente para  develar el misterio, el “post” continuaba diciendo que, lo que hace falta en el mundo, en lugar de más  gente exitosa,  es más gente buena  (buena de bondad)... y por ahi se iba...

Y en el maremágnum de citas que navegan en Facebook,  generalmente ilustradas con mares y atardeceres, ésta en particular me pareció que tenía gran belleza y por eso la eché en mi red y me puse a pensar.

Recordé a Ruyard Kipling, para quien el triunfo era el gran impostor, y a quien hay que tratar con el mismo desdén que al fracaso. Ruyard Kipling, "success and failure are the same impostors"

Nunca olvido una de las más brutales descripciones del éxito que hizo D.H. Lawrence, en esa deliciosa joya literaria “ El Amante de Lady Chatterly” (alta densidad de sabiduría por centímetro cuadrado de página) . Allí se refiere al éxito como “la perra-diosa” ( the bitch goddess), perseguida por una manada  de “gasping dogs with lolling tongues”. Cualquier semejanza con la vida real…..

En fin, creo que, así como hay tantas interpretaciones de la Biblia como lectores de la misma, pues igual, habrá tantas definiciones de éxito como personas en el mundo. Probablemente cada individuo piense que su definición es superior a la del otro.

Yo no sabría definir el éxito, ni lo intentaré. Se, al menos, que no tiene nada que ver con el dinero, ni la fama, ni el poder adquisitivo.  Como los peces de colores,  el éxito es jabonoso y escurridizo.

Pero para terminar e  ilustrar la frase que me pescó, lo voy a hacer con una anécdota de otro de mis hermanos, el médico. La he utilizado con mis hijos, quienes trabajan arduamente para ser exitosos, sea cual sea su particular definición.

Oswaldo cuenta que, hace muchísimos años,  el primer día de su residencia como médico recién graduado, en los Estados Unidos,  el Jefe de Residentes,  reunió a su grupo de jóvenes pichones de médicos y les preguntó:

-      ¿Que creen ustedes que hace falta para ser un buen  médico, un médico exitoso?

Y los impetuosos alumnos, entre ellos mi hermano, salieron con toda clase de respuestas  complicadas y académicas.  

Cuando los muchachos  terminaron de exponer sus elocuentes y elaboradas propuestas de éxito, el Jefe de los Residentes, un hombre sabio, sin duda, se expresó de esta manera:

-   Para ser  un  buen médico- dijo- lo  más importante es ser un buen hombre.

La verdad, como que es mejor ser bueno, y dejar que el éxito se de por añadidura.

5 comentarios:

  1. Y ciertamente siendo un hombre bueno, llevándolo a la práctica en cada día y en cada instante, el éxito, si llega ó no, queda en un segundo plano, pero siempre te acordarán de aquella "persona buena", más que de aquella otra que tuvo éxito en su vida.
    Un abrazo y feliz día.

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    1. Gracias, estimado Rafael, lo describe usted muy bien.
      Por cierto, hoy vi las primeras nieves en las montanas...
      Saludos cordiales

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  2. ser bueno, es decir buen ser humano ¿verdad? porque bueno, asi como hay muchas definiciones de exitoso, también las hay de todo...ya salió lo paradojico en mí.

    Estoy de acuerdo, ser más humano y menos animal que compite por la perra esa de que hablara D.H.Lawrence..

    Besitos Nat.

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    1. Si, yo digo bueno de bondad. Como bien dije me gustan las paradojas asi que buenisimo que te salga esa parte tuya jaja.
      Besote

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  3. Mucho mejor nos iría a todos si hubiese más gente buena en el mundo...

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