martes, 21 de febrero de 2012

PALO DE AGUA

Desde hace un par de días he notado un ruido, más bien un murmullo, de tendencia suave y calmante, dentro de mi cuerpo.  Un rumor regular, íntimo  y  monótono, audible no sólo en el oído, sino en toda mi humanidad. Como si me hubiera convertido en un sonajero, o en uno de esos bambúes llenos de semillas, que al moverlos simulan la lluvia y que llaman “Palo de Agua.”

Mi hermano, eminente  cirujano y otorrinolaringólogo, ya me hubiese mandado a hacer un examen de audición, o me hubiera dicho, como ya lo hizo una vez, que, ya a cierta edad, uno no es víctima del Alemán (Alzeimer), sino del Italiano, Franco Deterioro. La verdad, tengo unos hermanos muy chistosos.

El caso es que inclusive hoy, después de una semana de vacaciones en la hermosa Republica Dominicana, regresé a la oficina, con una muy extraña sensación de serenidad interna. En todo el día, nada logró sacarme de quicio, ni los trescientos cincuenta emails pendientes pudieron evadirme de mi gentil estado de vaivén interno.

Hace apenas minutos, pensando en mi  “momento mágico” de esta semana, caí en cuenta que  ese rumor que se me quedó instalado  y meciéndose por dentro, es el Mar. Ese que tenia muchísimos meses sin mirar, sin sentir ni presentir, pero que mi alma caribeña extraña, y sueña, y ansía, con devoción de eterna promesa, que por fin se cumplió. 

En fin, sumida en esta especie de ingravidez de burbuja o de laberintitis, comencé a elucubrar sobre los sonidos que uno guarda por dentro a lo largo de la vida, los más triviales, los más prosaicos, los más exquisitos.

Abrir la reja oxidada de un jardín.

La puerta en la madrugada: la paz que avisa la llegada de los hijos.

Los sapitos de la noche caraqueña, el “perfecto silencio.”

El rebote de una pelota o de la infancia.

El sonido de los ayeres irrecuperables.

Me maravillo de la fineza del sentido del oído. Por algo dicen que es el ultimo que se pierde y por eso hay que hablarle a los moribundos aunque parezca que no nos escuchen. Yo creo que sí lo hacen, y con concentración azul acetileno.

Entonces, recordé una frase que leí hace muchísimos años. No me acordaba del autor, pero esta vez la “Googuelié”  y pude identificarla. Voy  a hacer esto más, dada mi condición debida al Italiano, que hace que se me olviden las fuentes. Esta frase que me tocó profundamente en aquella oportunidad le pertenece a mi muy respetada escritora chilena Isabel Allende. 

Aquí se las dejo, junto con mi  rítmica y sedante sensación de Palo de Agua. Es mi momento mágico del día. Espero los deje vibrando.

“La vida es puro ruido entre dos silencios abismales”
Isabel Allende

9 comentarios:

  1. Lei esto anoche y no comente porque me sentia maliiisimo. Me fui a mi cama, donde me esperaba Franco. No puedo explicar mi malestar de otro modo. Es Franco, sin duda, que andaba por alli pululando. Que risa tus hermanos.

    Sabes que extranno a veces de Caracas? Los sonidos nocturnos. Aqui la noche es muy silenciosa. En mi casa en Caracas se escuchaban muchisimos ecos de lo que ocurria en otras casas. Ecos lejanisimos. Era como si los sonidos se quedaran atrapados en entre las colinas, y asi llegaban hasta mi. Me encantaba esto.

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    1. Si Franco te tiene mal a ti, que dire yo!!!!
      Tambien extrano esos ecos de nuestro hermoso Valle de Caracas.
      Besote!!

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  2. Querida!

    Cuánta inspiración!!!! Pero es que sin duda el Mar, y así escrito, con mayúscula, es fuente de una energía maravillosa.
    Bellamente escrito, lo disfruté.

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    1. Gracias MM.
      Suerte la tuya de vivir a orillas del Mar Caribe!
      Besote!

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  3. a mi me pasa lo contrario a MC.
    en enero estuve en un sitio donde habia ruiditos nocturnos: voces, risas, ladridos, alarmas, motores, pisadas..... y no volvi a dormir hasta que regrese al silencio de mi casa nevada.

    el mar, natalia, que suertuda.... ♥

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    1. Hola Jackie. Que gusto tenerte de regreso!!!!! Yo en verdad ahora no podria dormir en mi casa de Altamira porque me da demasiado miedo, los rabipelaos, los mangos que caen, los gatos, las alarmas. Aqui suenan los ventarrones a veces. Para mi lo mejor son los sapitos. Besote y pendiente de tus proximas entregas.

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  4. Que sorpresa descubrir que compartimos al mismo amigo (o enemigo) Franco!!Ultimamente me he dado cuenta que quiere ser mas que un amigo y eso si que no se lo voy a permitir, he dicho!!
    Que delicia sentirse como palo de agua, hace años que no me sucede...necesito vacaciones urgente, por favor!! (nadie me escucha...que triste!)
    Sandra

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    1. Te escucho, te escucho, Westjet tiene muy buenas ofertas en esta epoca, decidete y terminemos con el Italiano!! jajaja
      Besote

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  5. Vaya... Si es importante el sonido en nuestras vidas, un sentido a veces no muy valorado, ligado a veces a nuestros recuerdos. ¿A quien no le gusta que le susurren palabras de amor?

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