miércoles, 4 de julio de 2012

DIEGO Y EL MAR


No soy lo que se llama una persona muy popular. Será porque, si me examino descarnadamente concluyo que soy un poco criticoncita (y en verdad creo que la critica siempre es destructiva, hasta la constructiva), un tanto chismosita (pero sanamente), y a veces rencorosa( trabajando en ello), ah y se me olvidaba, interrumpo mucho (aunque como le digo a mi esposo, no es que yo interrumpa, es que la gente sigue hablando mientras estoy interrumpiendo). 

Pero aparte de todo eso, yo soy chévere (ja ja).

Quizás por todo lo anterior, mi vida social, aquí en Canadá, es casi nula, pero, a Dios Gracias, porque hace tiempo descubrí que la vida social, no me hace feliz.

En fin, será por eso, que me he dedicado a alimentarme y a divertirme con  cosas insignificantes.  

Y es que las cosas sin importancia son agentes de inmensidad. Actúan como lentes magnificadores (magnifying glasses), telescopios, que revelan el mar de las cosas inolvidables.

Pude recoger dos de esos mares, con mi telescopio de cosas insignificantes, anoche, apenas.

El primer hallazgo de la noche tiene el nombre de Diego. Un muchacho humilde, que prácticamente se crió con nosotros en la casa de mis padres en Caracas y que ayer me envío unas palabras de agradecimiento, por un regalito  tonto que le mandé por su graduación del colegio.

No era un regalo caro ni lujoso, una pluma grabada con su nombre, pero creo que para él, fue muy especial, porque fue el primero. Cuantas veces he dado regalos a quienes lo tienen todo, que no han merecido ni unas gracias, ni por educación.   

Las  sencillas  y sentidas palabras de agradecimiento de Diego, me dejaron haciendo pucheros. Con mi telescopio de ver las cosas pequeñas, pude ver la gratitud en su dimensión  más oceánica.

El segundo momento mágico que capté con mis catalejos de cosas insignificantes,  sucedió en el  museo de los troncos y las raíces: el parque, donde anoche fuimos a pasear al divino Sancho. 


Mi escultura favorita es La Bailarina, la que domina los  árboles desde las alturas y en las tardes de viento, baila con el rumor de las hojas.





Caminamos en silencio, para no caer en la tentación de interrumpir. Silencios unánimes y salvadores. Quienes no se entienden a través de los silencios, mucho menos lo harán a través de las palabras.  ( leído por ahí)

Sancho mueve la colita y olfatea todo.

Mi esposo sonríe.

Yo, a veces cierro los ojos y escucho entre las hojas, el sonido lejano del mar. 

10 comentarios:

  1. Qué bello, Leo. Me robo lo de " las cosas sin importancia son agentes de inmensidad " WOW! Gracias.

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    1. MM!!! Gracias no sabes como validan mis escritos tus comentarios. Si pasan pr el tamiz tuyo, debe ser que como que no estan tan mal! Besote

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  2. Aaahhh, el secreto de la vida, esas pequeñas cosas cotidianas que dan tanta felicidad...! Y mientras, la vida social... puede esperar.

    Un saludo y buen fin de semana!

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    1. Hola Mercedes, las pequenas cosas, como dice la cancion de Serrat. ( y confieso que si me hace falta a veces una rumbita y sobre todo bailar, jajaja)
      Besote y gracias, tu comentario es otra de esas cosas pequenas que lo contenta a uno.

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  3. Me identifico con tu post! jajajaj no te imaginas cuanto! Al igual que tu mi vida social en Canada es casi nula! a diferencia tuya no logro ver por que no le caigo tan bien a la gente..... (quizas me sale algo de introspeccion)
    Tambien me hace muchaaa falta bailar... ahora me doy cuenta que siempre fue parte importante de la vida en Venezuela, y aca he bailado unas 3 veces en 10 anios....
    Gracias por tu blog! es tan refrescante y de verdad me alegra el dia
    Besos
    Matilde

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    1. Hola Matilde, a mi me alegra tanto que te guste mi blog y te identifiques. Asi no me siento tan sola en mis pensamientos, a veces medio locos. Quieres ser mi amiga? creo que nos llevariamos bien, jajaja.
      Bailar, bailar, bailar, voy a escribir sobre eso, igual que tu, lo extrano demasiado. He intentado ensenar a mi esposo britanico, pero es casi imposible, aunque el trata jajaja
      Besote

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    2. Hola Natalia
      un poco tarde respondo, he andado en una corredera , super cargada de trabajo y otras cosas pasando....
      SI quiero ser tu amiga! :) estoy segura nos llevariamos buenisimo
      Matilde

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  4. Hola Natalia,

    Me he identificado con la info de tu perfil. Soy mexicana y vivo en Hampton Virginia usa, y es que tampoco tengo vida social,jeje.

    Ah, y tengo dos niños barones, que son mi universo.

    En el amor, no tanto, pero sigo intentando salvar la relación con el padre de mis niños.

    Me ha gustado tu post, el enfoque del magnifying glass, yo estoy reaprendiendo a utilizarlo escribiendo haikus.

    Un place encontrar tu blog.

    Saludos de corazón latino.

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    1. Hola Beatriz
      Gracias por visitarme y no sabes cuanto me contenta que te guste mi blog. Me fascinan los haikus, como quisiera poder tener ese poder de sintesis poetico, para decirlo todo en 17 silabas. En cuanto pueda paso a visitar tus blogs ( vi tu perfil en la oficina, pero ahora en la cas vere tu blog en detalle)
      Besote

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  5. Vaya que mala persona eres :P (broma) Reconozco que yo tampoco soy muy sociable, supongo. Aunque soy más bien de los que no interrumpen el silencio :)

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