lunes, 11 de junio de 2012

AIRE VERDE

Hoy corté la grama por primera vez en mi vida.
Con el asunto de la convalecencia de mi esposo, y que todavía no debe hacer muchos esfuerzos, pues no me quedó más remedio que ofrecerme de voluntaria, y convencerme de que podría ser un ejercicio perfecto para esto de “vivir mágicamente”. Al final, cortar el césped, es una de esas tareas sencillas y llenas de encanto, supuestamente; atávicas casi,  como buscar la leña, hacer un fuego u hornear un pan.

Así  pues, decidí que cortar el pasto seria mi “magic moment” y hasta le dije a mi esposo que me tomara una foto, para dejar constancia.  

Como siempre, me dio los “safety tips” y toda clase de indicaciones técnicas, que si empieza por aquí, sigue por allá, etc., que por supuesto ignoré por completo. Le dije que cortaría la grama, “my way”.  Al final, uno es el dueño de su propia magia.

Y bueno, entre el ruido insoportable, la vibración que me sacudía todo el cuerpo y el esfuerzo enorme de empujar la cortadora, pues la grama ya tenia como medio metro, me fui convenciendo de que aquello no había sido tan buena idea y como que tampoco era muy mágico que digamos.

En un momento de descanso en que tuve que vaciar la bolsa de la cortadora, que ya estaba  llena, mi esposo me preguntó cínicamente desde la terraza donde disfrutaba ya de su sundowner (el gin&tonic de cuando el sol se va ocultando):

-Are you still loving it? - conste que el sarcasmo es un insulto con una sonrisa.

Yo jalé la palanca con un movimiento brusco  y le grité un insulto en Español que se confundió con el ruido del motor. Justamente después de esta descarga tan sabrosa, respiré muy hondo, como me han enseñado que haga cuando estoy a punto de perder los estribos, y así, en una inhalación, encontré la magia.

Una  bocanada intensa y húmeda de olor a grama fresca se me metió en los pulmones y me pintó de verde por dentro.  Sentí que se coloreaba de verde hasta la última célula de mi cuerpo.

A partir de ese momento, di varias vueltas en círculo con la cortadora, inhalando hondo muy hondo  y respirando aire verde.  Mi esposo intentaba todavía dirigirme desde la terraza,  que si falta aquí o allá, que si los bordes, que lo estas haciendo mal.

Pero yo me hacia la sorda, ya había terminado, pues ya había encontrado mi momento mágico.  

Quedaron unos parches y  bordes irregulares, pero que más da. Al final, esto de la grama conlleva un absurdo radical, uno la corta, para que crezca y después volver a cortarla.

Con este verde resplandor,  feliz, subí a la terraza para unirme al sundowner  de mi esposo. Amigos como siempre, me sirvió mi vinito.
 - Salud!

¿Qué no haría yo por él?

7 comentarios:

  1. Olá.
    Adorei seu blog, tem muito assunto interessante,parabéns.
    Até mais

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    1. Obrigado, muchas gracias. Yo adoro sus comentarios en portugues.
      Saludos cordiales

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  2. Respuestas
    1. Gracias Sandra! El sombrero me lo regalo el novio de mi hija! Ganando puntos con la suegra jajaja

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  3. Hola Natalia un post primaveral lleno de naturaleza.
    que disfrutes el fin de semana.
    saludos.

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    1. Muchas Gracias por su visita Ricardo.
      Igualmente, feliz fin de semana, el mio apenas comienza!

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  4. Me encanta vuestros momento que llamas sundowner, me das envidia, lo tengo que practicar jaja

    Espero que siga bien la recuperación, bueno, con un año de retraso...

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