jueves, 17 de noviembre de 2011

La Sonora Dinamita

La Sonora Dinamita  


Para entrar en mi vestido de fiesta y no parezca que me lo tatuaron en la piel, me anoté en clases de Zumba. Así llaman aquí lo que yo conocía como Bailoterapia. El único Zumba en mi iconografía tropical era el “Zumba que Zumba”,  una peculiar y divertida canción del folklore venezolano que me recuerda a un tío circunspecto que la cantaba. Uno de esos contrastes por opuesto que se fijan en la memoria.

Aparte del adelgazamiento, el ejercicio es bueno para el estrés y también ayuda a superar los “winter blues”, los cuales suelen atacarme en esta época del año.

Pues a las 7:30 de la noche me puse mi chaqueta de invierno, sobre mi lycra y franela, y me fui al Community Center de mi urbanización, a mi clase con Maritza.

Maritza es una linda mujer salvadoreña, con un cuerpo envidiable, pelo rizado pintado de amarillo, que recoge en lo alto de la cabeza con una cinta colorida.  Todo en ella es alegre, su atuendo, su acento, sus movimientos.

Tomamos nuestros lugares, Maritza en el centro. Como telón de fondo, detrás de los cristales, el lago semi-congelado de la comunidad y el blanco que ya comienza a alfombrar el paisaje.  Afuera, el viento helado que mece los esqueletos de los árboles sin hojas.

Maritza parece una  flor exótica, en medio de un paisaje raro.

Comienza la clase. Estalla la  música.  La Sonora Dinamita hace crepitar el hielo.

La Salsa, la Cumbia y el Merengue de esta orquesta, un poco de botiquín, y que jamás había escuchado en mi vida, despiertan músculos de mi cuerpo que no sabía que existían.

A los diez minutos creo que me va a dar algo.  Maritza sigue moviéndose derrochando sabor y energía. Yo medio muerta, jadeando y colora’.

La Sonora Dinamita es verdaderamente explosiva.

Finalmente, después de esta salsa buena, recia y arrabalera, suena una melodía que conozco: “Carnaval”. Me reactivo como si me hubieran puesto una  inyección de energía. Bailo como si el mundo se fuera a acabar.

Termino la clase, agotada pero feliz. Si no adelgazo, al menos la música me energiza y me quita los blues.

Me pongo mi chaqueta de invierno. Al salir a la calle,  siento que me estoy convirtiendo en estalactita.  Ya en el carro, en medio de este paisaje nevado y silencioso, verdaderamente raro para el imaginario venezolano,  me voy cantando  a todo pulmón las sabias palabras de Celia Cruz.

 Es mi momento mágico del día:

Ay, no hay que llorar, que la vida es un carnaval,
es mas bello vivir cantando.
Oh, oh, oh, Ay, no hay que llorar,
que la vida es un carnaval
y las penas se van cantando.













8 comentarios:

  1. Ay Natalia, si yo llego a ir a esa clase, a los 5 minutos me ponen de una patada en la nieve (ya tienes nieve? aqui no ha cuajado) por ser absolutamente negada para bailar todo lo anteriormente mencionado.

    Yo tengo que ir a una zumba rockera y, por supuesto, no adelgazaria ni 100 gramos porque rockero que se respete, no baila.

    :P

    Un beso, bella.

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  2. Hola Jackie!! Te puedes juntar con mi esposo en la zumba rock. El es rockero(de la tercera edad jajajaja, no tanto!!!), heavy. Yo soy de gustos musicales mas blandos, el otro dia compre un CD de Barry Manilow y casi que me pide el divorcio. la verdad es medio pavoso, pero a mi me en encanta, igual que la salsa, el merengue, la Billo!!!! y la musica venezolana jajaja. Se me cayo la cedula!!!! Anonima yo Natalia/Leonor

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  3. Barry Manilow?
    (ahora si me rei durisimo)

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  4. Jajaja, ya yo iba a escribir que yo era rockera y me consigo el comentario de Jackie. Yo, rockerisima, y me llevan al zumba amarrada. Pero, aqui entre nos, me encanta esa cancion de Celia Cruz.

    Estaba desaparecida yo, de vacaciones, pero ya volvi y tengo que leer todo lo que me perdi. Besos!

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  5. azucar!!
    Esa cancion es genial!!
    El lugar que describes me parece muy conocido, es mas, una buena amiga toma clases de zumba con un paisaje similar...se llama Zelma y es de la India. Aqui en Canada he descubierto que me encanta bailar, quien lo diria y la zumba me parece una forma de hacer ejercicio super divertida.

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  6. Me encanta Carnaval, lo mas curioso del mundo es que cuando llegue a la casa, mi esposo estaba tarareando la cancion, sin ton ni son, porque ni siquiera sabe que es Carnaval. Besote

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  7. Pues ya va siendo hora de que le enseñes Leonor!

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  8. Jajaja Curiosamente esa canción de Celia me recuerdan a un par de Cubanas y una Venezolana del lugar donde trabajaba antes.

    Bien, es un buen método, a ver si consigues tus propósitos ^^

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