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Canto a la Vida - Roberto Duró |
Así se llamaba
la columna que él escribía en un reconocido periódico de Venezuela, hace muchos
años. Roberto Duró, tío político, brillante,
talentoso y maravilloso ser humano.
Hoy viene al
caso porque, de pronto, su estela, su presencia, su recuerdo, me dejó el alma
vibrando, con su Canto a la Vida.
Explico.
Cuando mi hijo
Santiago se mudó a Canadá hace ya más de diez años, se trajo consigo su maleta
de nostalgias. Así la llamo.
El tablero de
ajedrez con que jugaba con su abuelo, mi papa; un teléfono antiguo que estaba
en lo que llamábamos “El Rancho”, en la casa donde crecí y también mis hijos;
su colección de piedras, que inició cuando tenía como cinco años.
En fin, sus
tesoros. Entre ellos, enrollado cuidadosamente, un cuadro de su tío Roberto:
Canto a la Vida.
Mi esposo y yo
tuvimos el privilegio de ser los custodios de este cuadro que por muchos años
presidio nuestro comedor, llenando de colores y abundancia nuestro hogar. Hasta ayer. Yo siempre he dicho que me parecía
un Chagall.
Pero justo ayer, ahora que Santiago y su bella Alba, se mudaron a una casa donde tienen más espacio, pues el Canto a la Vida cambió de domicilio.
Ya Roberto me
lo había susurrado al oído hacia algún un tiempo. El Canto a la Vida, se tiene
que marchar a inspirar a ese otro hogar que comienza.
Y bueno, con
algo de tristeza, el cuadro se mudó y los recuerdos se me alborotaron.
Recuerdo que
cuando Roberto murió en el 2007, yo le escribí unas palabras para su funeral.
No tuve el valor de leerlas, empecé y creo que el mismo Santiago las pudo
terminar de leer.
Me acordé de
que esas palabras las tenía guardadas en el baúl de los recuerdos y hoy las encontré.
Las transcribo,
para que conozcan a esta maravillosa persona, quien en vida sufrió la pérdida
de su único hijo Robertico, de veinte y tantos años y sobrellevó esa pena con
coraje y dignidad. Roberto, un alma gentil.
En Memoria de
Roberto Duró
21 de diciembre
de 2007
Roberto
En este momento te imagino en algún rincón del Universo, junto a tu hijo, entre acordes de guitarra de tu España natal (Cataluña) y nostalgias del Ávila caraqueño. Te imagino sereno, pleno, mirando otros mundos con tu catalejo de bambú. Así se llamaba la columna que escribías en el periódico y que define con precisión tu particular manera de observar el mundo. Con agudeza e ingenio y sobre todo, con bondad. Una vez me dijiste que la mayor virtud de un hombre era esa, la bondad. Yo creo que, en este largo viaje de tu vida, acompañado siempre por tu bella esposa Mimí, ejerciste la bondad en su forma más pura. En tu amor por las artes, por la naturaleza, por los niños, por la tierra, por todo lo que es auténtico. Tu generosidad dio sus frutos. Te recordaré siempre como un hombre de espíritu exquisito, de deliciosas conversaciones, de bromas y chistes, de risa alegre y explosiva. Te recordaré siempre en las naranjas de tu huerto, en tus cuadros, en la finura de tu humor inteligente. Para quienes tuvimos el honor de conocerte, quedará tu memoria como la personificación del talento y la nobleza. Ya llegaste a tu puerto, el viaje terminó, también la larga espera del encuentro. Ahora siéntate a pintar esos otros paisajes y a observarnos desde allá, con tu catalejo de bambú.
Te extrañaremos.
Leonor
Henriquez de Fontijn
Caracas, 21 de
diciembre de 2007
Hermoso tributo, lindos recuerdos del tan querido tio Roberto! Gracias por esa pluma que siempre deleita el alma.
ResponderBorrarGracias Malula, Roberto es una de las personas mas maravillosas que he conocido en mi vida.
BorrarUn abrazo grande.
Recuerdos, bien guardados, que afloran en este momento.
ResponderBorrarUn abrazo.
Así es Rafael y que bello es cuando esos recuerdos regresan, como aves del tiempo.
BorrarUn abrazote!
Hola Natalia.
ResponderBorrarBonitas palabras. Me quedo con lo de los tesoros que vamos arrastrando de un hogar a otro, son nuestro ancla, nuestra patria.
Abrazos grandotes.
Gracias amigo Jorge Roland,
BorrarSi tesoros de una vida.
Abrazote grande!