sábado, 13 de septiembre de 2014

LA CASCADA


Sin mapa ni brújula, salimos de expedición hacia un territorio desconocido.

Una región milenaria, de origen volcánico, como la vida.

El lugar de las Cascadas.

Nos fue fácil encontrar este nuevo continente, como si un rumor antiguo nos guiara.

De pronto, allí estábamos, rodeadas de caídas alegres.

Torrenciales.

Vaporosas.

Huidizas

Raudas.

Sedosas.

Brillantes.

Chorros de infinitos blancos, bordados  de arcoíris y de voces lejanas.

Conversaciones de ahora y  murmullos del pasado.

Con curiosidad y deleite, nos movíamos entre espejos,  nubes de tul y pozos de encaje.

La humedad llegó a nuestros ojos y a nuestros corazones.

Al final no pudimos encontramos nuestro particular torrente.

Ese hilo de manantial que ha de convertirse  en  salto majestuoso.

Ese que lleva prendido con alfileres todas las ilusiones.

Salimos de la tienda de vestidos novia, con manos vacías pero satisfechas.

Después nos fuimos a almorzar y a charlar alegremente.

Ahora es que empieza la aventura.

PD: Y es que creo que los vestidos de novias son cascadas, que traen en sus aguas nueva vida.
 Mi  cascada, mi mama, 16 de Diciembre 1944.

8 comentarios:

  1. Jajaja ¡Qué bonito! En primer lugar creas esa imagen fantástica en la mente y luego la trasladas a esos vestidos. Espero que disfrutes de todo el proceso como intuyo que lo estás haciendo. ¡Un abrazote grande!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Roland! Esta entrada me la inspiro una foto vieja de mi mama en su vestido de novia, en la cual parece una cascada y yo me siento que yo y mis hermanos estamos en esa larga cola. Un abrazo mi querido amigo, todo esto de la boda me tiene un poco apartada de ustedes, pero el carino es el mismo o mas! Feliz resto de domingo!

      Eliminar
  2. El paralelismo es precioso...pero me quedo con las cascadas...Si hay alguien en este mundo que odie los vestidos de novia, c'est moi! El momento más feliz de mi boda fue cuando me quité el vestido, lo dejé tirado (sí, tirado, quise humillarlo, jajaja), me puse unos pantalones y una camiseta...¡y me fuí de viaje de novios!!!!!
    (Pequeño secreto, ejem, entre tú y yo:.......................................aún conservo el vestido).
    ¡Feliz domingo, un abrazo, y vive intensamente estos tiempos tan alegres!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, si supieras que yo soy una cursi sin remedio y me encantan los matrimonios, como decia mi mama (QEPD) los matrimonios son puras cursilerias, peros curislerias permitidas jajaja
      Una abrazote mi querida marquesa favorita

      Eliminar
  3. Curiosa e imaginativa similitud. pero...¿ el cauce lleva destino similar o... se despista de vez en cuando...?
    La imaginación te da la mano siempre.
    Feliz domingo de...bat... o...¿descanso...?
    Fina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Fina, creo que los cauces se despistan de vez en cuando opues el agua siempre busca su verdad gravitatoriaCOmo le dije a Roland, cuando veo la foto de novia de mi mama, veo una cascada y un pozo de encaje. De pronto la pongo al final la foto, a lo mejor redondea la idea.
      Un abrazo de domingo, que ha estado ocupado de otras mas placenteras batallas.!!

      Eliminar
  4. Buen símil Natalia.Es muy cierto que estos vestidos- cascadas traen nueva vida,lástima que a veces se desborden hasta llevar a la anegación de todo aquello que los rodea. Aunque hay que reconocer que en otras ocasiones siguen alegrando el paisaje durante toda la vida.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Joaquin, quizas una entrada un poco cursi, pero asi son las bodas. SIn embargo, cada vez que veo el retrato de mi mama, me veo a mi misma en su cascada.
      Gracias por acercarte por aqui estimado amigo.
      Abrazos

      Eliminar

Tu comentario es siempre apreciado. Gracias!