jueves, 21 de noviembre de 2024

BALANCE

 



Hace poco tuve una cita en el banco.

Un amable señor me recibió y comenzamos a conversar.

Yo le dije que por favor chequeara mi balance.

Para mi sorpresa, el empleado bancario me pidió que me parara y acto seguido, se me acercó y me empujó.

Yo trastabillé un poco y enseguida recuperé mi equilibrio.

Si esto no fuese un chiste que me urgía contar, probablemente al empleado que tomó literalmente mi petición, lo hubiesen botado del banco.

Disculpen mi pésimo sentido del humor, pero al final me quedé pensando en eso del balance.

Indiscutiblemente la estabilidad financiera contribuye a la armonía general, y ciertamente el dinero, aunque no conduce a la felicidad, te deja a media cuadra y de paso calma los nervios. Pero también dicen por ahí, una frase muy vigente en estos días “hay gente muy pobre que solo tiene dinero.”

Yo me declaro totalmente ignorante del tema financiero y mientras menos tenga que pensar en ello, mejor.

Pero investigando sobre el concepto de balance, me cruzo con ese símbolo tan conocido en filosofías orientales, el Yin Yang. Una sencilla imagen que invita al balance, emocional, físico, mental.

Bíblicamente, al concepto de balance se le asocia con la templanza, esa virtud tan difícil de practicar ante una buena torta de chocolate.

También aprendí que el pato es el animal que simboliza el equilibrio, la gracia, la adaptabilidad, la intuición. Lo tendré en cuenta cuando los salude cada día en mis caminatas.

En fin, todo lo anterior se dice fácil.

Yo me declaro temblorosa y con caótico equilibrio.

Esa anarquía introspectiva creo que es lo que me mueve, me desconcierta, me tumba, me hace pararme de nuevo, me inquieta el ánimo, me enseña, me mantiene inspirada y plena.

Al menos lo intento.

Como muestra de ese proceso de balance personal, podría decirse que, hasta de los chistes malos con los cuales a veces atormento a mis lectores, se aprende algo.

Al empleado del banco deberían condecorarlo, a veces uno necesita un empujoncito.

4 comentarios:

  1. Sonrío con tu relato, gracias.
    Un abrazo.

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    1. Esa sonrisa para mi, no tiene precio Rafael. (va sin acentos)
      Abrazos!

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  2. A mi me gusta. Aunque no es mi profesión, siempre he tenido inquietudes por el tema económico y en tratar de entender como funcionan las finanzas. La verdad es que me ha ayudado a tener un buen balance. Ahora apenas pierdo el equilibrio en mis rutas por la montaña. jajaja Abrazotes.
    P.D: Me gustan tus chistes.

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