“Toda aventura
comienza con un banquete.”
Tomado del primer párrafo del libro The
Hobbit del escritor británico J.R.R. Tolkien.
También la que se inicia en este nuevo año 2026.
Se amanece el 1ro de enero con resaca, en
criollo “ratón” y el firme propósito de hacer dieta después de todo un mes de
excesos, claro, después de terminar hoy con los retallones de anoche.
Me asomo a la ventana con mis binoculares a ver
si puedo vislumbrar qué traerá este año y ante mí se presenta un paisaje sublime,
helado sí, por ahora, pero con amaneceres gloriosos que se funden con los vapores
del río
Este andar que propone el nuevo año se extiende
frente a mí con una cartografía incierta.
No valen brújulas, ni mapas, ni linternas.
Me puse a pensar en qué sería indispensable
meter en mi morral para comenzar este periplo.
Al final me resultó fácil: cuaderno y pluma
para tomar nota de los milagros cotidianos, un paraguas para los tiempos
tormentosos que no faltan, ropa playera por si alguien invita a mi alma a
navegar, una caja de chocolates y claro mis píldoras de humor.
Parafraseando la cita de Tolkien, yo diría
“toda aventura comienza con una buena dosis de sentido del humor.”
Así que antes de aventurarme a transitar mis caminos de abundancia,
y me refiero a todas esas insignificancias que hacen bella la vida, alisto mi
peculiar morral y ruego para que mi buena ventura no se vea confundida como la
de aquel señor a quien le dijo la vidente al mirar la bola de cristal:
-
Aquí
veo abundancia, sí abundancia….
Y el señor
feliz respondió emocionado:
-
¿En
serio? ¡Qué maravilla!
-
Ah,
perdón, me equivoqué - dijo la pitonisa.
-
Era
“ambulancia”.
Ya cumplí con mi
píldora diaria de humor para comenzar con buen pie esta aventura que nos
presenta el 2026.
¿Y ustedes, amables lectores, que incluirán en
su morral?