Un poeta serbio- americano, Charles Simic, dijo que el frío concentra la mente. Al momento que se sale a la calle a -30 grados centígrados, se va directo a lo que se tiene que hacer y más nada. No como en los Trópicos donde puede uno darse el lujo de conversar con quien se atraviese y contarle la historia de nuestras vidas desde que teníamos tres años, tomarse un cafecito a la sombra de una mata de mango, perderse en las exuberancias de la cotidianidad. En otras palabras, sentirse humano, vivo, rodeado de existencias, plenitudes y “momentos mágicos”. Esos que se me congelaron desde que comenzó esta ola de frío ártico.
Estoy de acuerdo con el poeta, y quizás eso explica mucho sobre el temperamento y el desarrollo de las personas y de los pueblos. Pero lo que no explica es mi desgano, (yo soy subdesarrollada), mi falta de “magic moments” Por más que he buscado en estos días algo de qué escribir en mi blog, no encuentro. Comenzó el año “magic-less” pues…
Todo me parece feo. Los árboles decrépitos, las pocas personas que andan por la calle parecen almas en pena, con las cabezas bajas, arrastrando sus soledades, sin redención posible. La oficina se me hace como una especie de estepa helada y desierta que tengo que atravesar. Esta mañana me preguntaba: ¿Qué hago yo aquí?
Cuando esto me sucede, respiro hondo e invoco a las hadas. Ellas siempre me escuchan cuando las necesito.
Y así de pronto, me metí en el silencio que produce la nieve al caer. Me sumergí en esa melodía durmiente, casi inmóvil. Me convertí en la sustancia vaga de los sueños. Así, sumida en esas transparencias, me arroparon de nuevo las paredes de mi casa solariega, maternalmente…
Sí…las hadas se aparecieron para consentirme mucho y decirme….”pero si aquí se está muy rico….”
Y fue como deshacer el lazo de un regalo, rasgar el papel y volver a un lugar húmedo y cálido, donde uno se siente más amado que nadie. Como descubrir la delicadeza de estar vivo, otra vez…; como una danza suave, envuelta en tules; como acariciar las teclas de un piano con una pluma y descubrir la música; como descifrar el misterio de una obra de arte frágil y delicada; como si se prendiera un faro; como si regresara un viejo amor…
Mi mundo volvió a ser tranquilo y cálido. Concluí, que mientras mas frío hace más calientica me siento.
Se me descongeló la magia. No importa que estemos a -30.
Gracias a las hadas. Lo dije una vez: Existen…
"In the depth of winter, I finally learned that within me there lay an invincible summer" Albert Camus ( 1913-60)
"In the depth of winter, I finally learned that within me there lay an invincible summer" Albert Camus ( 1913-60)