Esta se me
presentó en un grupo de chistes malos al cual me honro en pertenecer.
Las paradojas son “ideas o situaciones que
parecen contradecir la lógica o el sentido común, pero que tras un análisis
profundo pueden revelar una verdad oculta o un significado profundo”.
Estas líneas serían mi “análisis profundo” a
ver si aparte de la risa nerviosa que me produjo leer el chistecito por primera
vez, me saca del callejón sin salida donde me metió.
Pero mientras me inspiro, eso de las paradojas
me trajo a colación aquella que estudié en la universidad, la de Xenón, o de
“Aquiles y la tortuga” que postula que el corredor más rápido jamás alcanzará a
uno lento, ya que debe recorrer infinitos puntos medios, dividiendo la
distancia en una serie infinita.
La verdad, hoy en día yo le dijera a Xenón “Amigo,
busca oficio”.
Pero el chiste malo de mi apreciado grupo y que
dejo para el final, hablaba también del secreto del éxito.
Yo diría: define éxito.
La primera definición que viene a mi mente es la
de D.H. Lawrence, “la perra diosa” o “bitch goddess”. Concepto que usa
el escritor en su libro “El Amante de Lady Chatterley”, para satirizar la
obsesión de la sociedad moderna con el éxito material, el dinero, la ambición.
Suena muy actual.
También el “chiste” en cuestión menciona la
experiencia, las buenas y malas decisiones.
Se pasa uno la vida sorteando buenas y malas
decisiones. Con el tiempo aprendí que las mejores son las que se toman con
corazón. Esas producen resultados gloriosos. Lo certifico.
En fin y para no ponerme demasiado filosófica, les dejo la “paradoja
chiste” en cuestión y los invito a reírse y olvidar todo este incoherente
análisis que no me llevó a ningún lado.
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¿Cuál
es el secreto del éxito?
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Las
buenas decisiones.
-
¿Y
cómo se toman buenas decisiones?
-
Con
la experiencia.
-
¿Y cómo
se adquiere la experiencia?
-
Con
las malas decisiones.
Xenón se quedó
corto comparado con esto.