Más que
sorprenderme, me confundió.
Estaba allí en la puerta de entrada de mi casa.
Al principio pensé que sería una rama. Pero no, era una culebra y era enorme.
Me quedé como de piedra, pero saqué el celular
para tomarle fotos.
La perturbé. Se enroscó y me tiró a morder.
Las culebras aquí no son venenosas y las he
visto cerca del río, pero nunca tan grandes como esta.
Al final me enteré de que era una Garter
Snake, comunes en Norteamérica y me reconfortó saber que son apreciadas
porque protegen las casas de los roedores y otras pestes.
En fin, no pasó de un susto, pero me dejó
pensando en cual sería el significado espiritual de la serpiente y qué mensaje
trajo a mi puerta.
Lo primero que vino a mi mente fue Esculapio,
dios de la medicina y la curación. La serpiente se utiliza como símbolo médico
y es parte del juramento hipocrático. La
“vara de Esculapio” es un bastón enlazado por una serpiente que representa el
rejuvenecimiento y la renovación.
Telegrama recibido: sanación, juventud renovada
y guardián de las alimañas.
Tomé esta visita como un buen augurio.
Volví a casa después de mi caminata diaria,
todavía un poco sacudida por la impresión. Me di un baño y me arreglé para salir.
Viéndome al espejo recordé una anécdota de cómo
mi muy británico esposo aprendió el significado de la palabra “cuaima”.
Salíamos del Serpentarium del Parque del
Este en Caracas después de ver las anacondas, corales, mapanares. Al final de
la sala, había un espejo y por supuesto ninguna caraqueña se resiste a darse un
retoque.
Así lo hice cuando me percaté de la leyenda
debajo del espejo:
“Cuaima”
Serpiente
Doméstica
Me reí y le expliqué a mi esposo sobre este
“venezolanismo”. Una cuaima es una especie de víbora y el término se refiere,
peyorativamente, a las mujeres controladoras y celosas.
Pensándolo bien, quizás mi visitante de hoy
vino a recordarme mi condición de cuaima, pero mejor me quedo con la teoría de
la sanación y rejuvenecimiento.