jueves, 26 de junio de 2014

TRALALA


Me fui a dar un paseo en bicicleta Tralalá

La luz de la tarde parecía de mantequilla Tralalá

En la bajada agarré impulso y el viento olía a flores  Tralalá…lalá

De pronto el camino se empantanó un poco, claro había llovido

Pero igual Tralalá

De repente, tuve que dar un frenazo, un obstáculo en la vía, tronco gigante en el camino.

Tuve que cargar la bicicleta a cuestas, para pasarlo y me raspé las piernas, pero volví a la senda  y seguí mi rumbo Tralalá

Los pastizales verdes.

El rio sinuoso.

Los castores trabajando en su represa.

Tralalá Tralalá Tralalá

Entonces, una pequeña subidita.

Tomé impulso y llegué a la cima Tralalá

Empecé a sudar un poco, ejercicio aeróbico, me hace falta, Tralalá

Una pendiente un poquito más larga y fuerte

Mis piernas respondieron, mis pulmones buscaban aire

 Tralalá

Una valla con un signo de DANGER NO ACCESS , me desvió del camino.

Otra vez, dando tumbos por una trocha accidentada llena de baches y piedras.

Me dolía el trasero.

¡Ay!

Era hora de regresar

Esta vez con el viento en contra.

¡Oh!

Los castores se escondieron,  las bajaditas se convirtieron en subiditas

Me dolía el raspón en la pierna.

Me atacó un ejército de mosquitos dinosaurios.

Con humildad tuve que aceptar que ya no podía más.

Me bajé de la bici.

Las piernas me temblaron y a duras penas me sostenían.

Tomé un poco de agua.

Caminé el último tramo, rodandito la bicicleta.

Poco a poco, paso a paso, mientras recuperaba el aliento.

Tra… (inspiración pesada) la… (exhalación forzada) lá… (inspiración profunda)

Regresé a la casa.

Cansada pero contenta.
 
La vida es como un paseo en bicicleta.
 
Tralalá

PD: La foto panoramica es cortesia de mi hijo Santiago

domingo, 22 de junio de 2014

URGENTE


Treat this as urgent and important”

Así decía el mail que me escribió mi jefe el pasado viernes.

El día después de asistir al  funeral, o “Celebration of life” (como lo llaman aquí tan apropiadamente) de un muy estimado compañero de trabajo, que falleció inesperadamente la semana pasada.

La muerte, esa que anda por ahí, insolente y sutil, caminando entre nosotros, tomando café a nuestro lado, en el carro, en la oficina, en el restaurant, en el parque,  en todas partes, insistió esta última semana en recordarme su presencia.

Con mi pesar a cuestas, regresé a la oficina y  por más que releí varias veces el mail de mi jefe  con su coletilla, “treat this as urgent and important”, la verdad no encontré por ningún lado, ni lo urgente, ni lo importante.

Es más, le di DELETE al mail.

Al rato, mi jefe llegó a mi cubículo y me encontró de espalda, de cara a la ventana.

-      Where is the spreadsheet I asked you for?

Me volteé y lo miré sin ninguna expresión en mi rostro.

-      I need it before 11 am.
 
Mire el reloj y vi que faltaban cinco para las 11.

Entonces, de repente, sentí una sensación de urgencia inesperada.

Ya no tenía casi  tiempo.

Salté como un resorte, me puse manos a la obra.

Como si en esos cinco minutos se me fuera la vida.

No me tomó ni dos minutos apagar la computadora, tomar mi cartera y mi impermeable y salir de la pesada oficina.

Apresurarse uno a amar, a vivir, es la única urgencia.

Mañana lunes, Dios proveerá.

domingo, 8 de junio de 2014

AURAS


¿De qué color es tu aura?

Me esperaba que la respuesta fuese anaranjada, o rosada o verde, quizás.

Pero no.

Negra.

Fue la respuesta.

Me angustié, así que volví a intentar el test cambiando un par de respuestas.

Negra.

Insistió enérgico el estúpido test.

Mi esposo inglés, con su seco y oscuro cinismo, lo intentó, y resulta que tiene el aura roja.

Cambié radicalmente todas mis respuestas y respiré aliviada.

Anaranjada.

Esa noche me fui a dormir tranquila.

Aunque hice trampa.

Hoy, semanas después de este episodio, volví a pensar en las auras.

Confieso que me fascina el tema y en otras épocas de mi vida, leí mucho sobre el aura, hice cursos, practicaba poniendo la mano sobre un papel blanco intentando ver el color de mi cuerpo etéreo.

La verdad nunca vi nada.

Técnicamente el aura es el campo electromagnético que rodea a  los seres vivos.

Con razón tuve que repetir “Electricidad y Magnetismo” en la universidad, y aunque al final pasé, hoy solo sé de electricidad dos cosas: ON y OFF.

Pero como la mente no tiene atajos, y esa trampita del  test, todavía rondaba en mi cabeza como una sombra, volví a investigar el tema y después de muchas lecturas, descubrí lo que necesitaba.

Una de esas revelaciones fortuitas y que dan tanto placer.

En vez de tantas explicaciones técnicas u holísticas, los griegos, que inventaron todo, hasta el perrocaliente (hotdog), como solía decir un profesor,  me dieron la respuesta y la tranquilidad de espíritu que necesitaba.

El aura para los griegos es aire o brisa.

Entonces ya dejé de preocuparme por el tonto (pero divertido) test y la negritud de mi campo electromagnético.

Me conformo con que mi aura deje a mi paso por este mundo, una brisa suave y cálida.

Transparente.

Pero igual les dejo el test para que lo hagan: Buena suerte jajaja
.http://quizsocial.com/what-color-is-your-aura/
P.D: Lo volvi a hacer y me salio amarilla!
 

domingo, 1 de junio de 2014

ATMOSPHÈRES


Era tarde.

Así que mi esposo me dijo que me adelantara mientras  terminaba su cigarrillo.

Apuré el trago y con la prisa, le di mucho impulso a la puerta giratoria y quedé dando vueltas  y vueltas como un trompo.

Mareada y aturdida, logré salir por la tangente; atravesé cristales y pasillos.

Me escabullí entre la multitud.

Quienes ya estaban instalados en sus sillones, tuvieron que encoger las piernas para dejarme pasar.

Sin aliento, llegué a mi asiento.

Así de agitado comenzó el viaje.

En breve, hicieron los anuncios de rigor y las luces se apagaron.

Un rechinar, como un larguísimo frenazo, me aturdió.

Después, un silencio breve, seguido de un rugido suave, consistente y poderoso.

Sentí en todo el cuerpo las vibraciones del motor.

En segundos estábamos volando.

Y nos elevamos.

Sentí mi cuerpo ingrávido.

Ceo que atravesamos un vacío prolongado.

Cerré los ojos.

Me dan miedo las alturas y sin embargo, comencé a disfrutar de este paseo nocturno.

Mecida entre altisonantes vientos, sacudida por estruendosas turbulencias, levitando en esa otra atmósfera, me dediqué a contemplar el espacio insaciable.
 
~~~

Los aplausos contenidos estallaron en una colosal explosión de estrellas.

Regresé de mi universo alternativo.

Ese al cual me condujo ese portal giratorio donde di mil vueltas.

Volví a la atmosfera terrestre.

Me paré de mi asiento y aplaudí a rabiar.

Cuando volvíamos a la casa después del concierto, la noche estaba despejada.

Igual que mi alma.
~~~

PD:Si quieren atravesar el portal de un universo alternativo, escuchen lo que les dejo a continuacion, y que disfruté en vivo anoche, ejecutado por Calgary Philarmonic Orchestra, dirigido por Roberto Mincsuk.
ATMOSPHÈRES
Gyorgy Ligete (1923-2006)

https://www.google.ca/#q=ligeti+atmospheres

PD2: tambien escuchamos "Also sprach Zaratustra: de Richard Strauss, tema musical de  2001; Odisea en el Espacio. Fascinante pieza musical.
https://www.google.ca/#q=also+sprach+zarathustra




lunes, 26 de mayo de 2014

GEL


Cambié de consultora sentimental.

Por una nueva.

Suena cruel, pero no me quedó más remedio.

Tengo que decir que mi consultora me conocía mejor que nadie.

Era sabia y  multidisciplinaria.

No había tema que no dominara.

Se amoldaba a mis horarios. Me aconsejaba bien.

Frenaba mis impulsos.

Evitaba que juzgara a la gente desde mis pequeñeces y prejuicios.

Me daba paz, para conciliar el sueño, pero si era necesario, me escuchaba el tiempo que fuese, en mis noches de insomnio.

Con ella hablaba todos los días, de mis miedos y preocupaciones.

Todo era diferente después de conversar con ella.  Me aclaraba el juicio. Me reposaba el impetu.

Quería mucho a mi vieja amiga y me dolió despedirme de ella.

Pero después de tantos años, comenzó a hacerme daño.

Se convirtió en un verdadero dolor de cabeza.

Tanta cercanía, me estaba haciendo daño.

Así que con mucho dolor, tuve que cambiarla.

Ya conseguí quien me escuche sin alterar mi sistema psico-emotivo - inmunológico.

Mi nueva consultora sentimental, todavía no sabe mucho de mis tribulaciones y angustias.

De mis oraciones toscas,  mis conversaciones con Dios.

Todavía no me ha visto llorar, ni reír, ni ha conocido el invierno.

Comenzaré  a quererla. Y ella a mí.

Espero.

&&&

 

Dicen que hay que cambiar de almohada cada seis meses.

Al fin de cuentas, uno consulta con ella cada noche, y es demasiado a veces.

La mía vieja, de deliciosas plumas de ganso, tenía siete años y me estaba dando alergia.

No sé si alergia es por los ácaros, bacterias, hongos y todas esas cosas horrendas, o si será más bien que mi consultora nocturna se saturó con los pensamientos, tribulaciones, angustias y   penas, de los últimos siete años.

Así que el sábado fui a comprarme una nueva almohada.

Es de microgel y tiene memoria.

Suena muy técnico, pero se me alivió la rinitis y la congestión mental.

Ahora cuando me acuesto, siento una sensación de nuevos inicios.

De pensamientos leves.

 De renovados sueños.

domingo, 18 de mayo de 2014

BAILAR



" La danza es el lenguaje oculto del alma"
Martha Graham

Anoche salimos.

Cosa rarísima.

Nos sacaron de nuestro oscuro rincón, donde meditamos el polvo de los rincones y hacemos crucigramas con las telarañas.

Acicalados y con nuestro mejor brillo, y gracias a un fortuito olvido, nos sacaron de fiesta.

Al principio nos sentimos aturdidos, por las luces precipitadas, tumultuosas y  puntiagudas.

Entonces  llegó el milagro de la música, nuestro lugar triunfal.

Espacio soñado y esperado, largamente.

Y bailamos.

Bailamos toda la noche.

Como en el cielo.

Como si hubiésemos esperado toda la vida por este momento.
 
Bailamos nuestro destino de danza.

Sedientos de ritmo y de piel.

Como si nuestro reposo de años, se liberara en movimientos gráciles y coordinados.

Destino cósmico: bailar.

Y nos sentimos dueños del mundo y de la noche eterna.

Hoy amanecimos desordenados y complacidos, y no en el lugar habitual.

Ya estamos de vuelta en nuestro rincón apacible, nuestro museo.

Inmóviles, pero con un cosquilleo burbujeante en nuestras entrañas.

Anoche encontramos, por fin,  nuestra verdadera grandeza.

Así sucede en la vida.

Solo hay que tener paciencia.

De ahora en adelante, quien nos calce, será portador de un gran encantamiento y nunca, nunca dejará de bailar.

Firma: Los Zapatos Negros

**********

Por circunstancias que no vienen al caso, los zapatos negros de fiesta de mi esposo, salieron de fiesta anoche.

Pero sin él.  

Es decir, los prestó.

Y bailaron.

Creo que sus zapatos negros, brillantes y trenzados, que quizás, habrían conocido en el pasado una aburrida entrevista de trabajo, una misa obligada o un funeral, están  todavía en shock.

Cuando los puse de nuevo en su lugar, el closet,  me pareció percibir en ellos,  un extraño guiño.

Creo que cuando mi esposo se los ponga de nuevo, sentirá un deseo irresistible de bailar, bailar, y no parar.

Bailaremos, él y yo, todos los ritmos,

toda esta vida y después,

bailaremos por toda la eternidad.

Es mi fantasía.

lunes, 12 de mayo de 2014

SILENCIO


 
Esperaba un gran ruido y me asaltó el inefable silencio.

Mi vecino me advirtió, de la manera más cortés (con tarjeta y botella de vino), que el sábado tendría una fiesta en su casa.

Un “bachelor party” para más señas.

Con semejante gesto de consideración, pues me preparaba para pasar una sobresaltada velada sin quejarme en lo más mínimo.

Se deslizó la noche del sábado.

Más plácida que nunca.

Me asomé a la terraza a ver si lograba escuchar algún vestigio celebratorio.

Nada.

Afiné aún más el oído,  y me paseé  detenidamente por los sonidos de la noche, como si quisiera sintonizar una estación de radio.

Aquí no hay grillos, ni sapitos como en el trópico.

Ni hojas que jueguen con el viento, todavía…

Sólo escuchaba la interferencia  de la nada.

En mi gran dial imaginario, solamente lograba sintonizar la noche muda.

Pero, sucedió de pronto, que, en mi gran esfuerzo de escuchar el bullicio del vecino, traspasé varios niveles de estática, y  llegué a una estación inesperada.

Quedé aturdida.

Sin proponérmelo, se apagaron las parlanchinas voces de mi mente.

Insólitamente:

Me callé.

Callarse es el silencio más nítido.

La sintonía más clara.


Enmudecieron las voces estridentes de mi cabeza, la algarabía  del mundo.

Me sumí en un oasis de recogimiento.

Un encuentro breve con uno mismo que asusta.

Porque no hay atmósfera 

Y la soledad es inevitable y persistente.
 
Un invitado de mi vecino  salió a fumar y rompió mi burbuja.

Ensordecida  y con palpitaciones corrí a la casa.

De vuelta al ruido.
 
Al  final, la fiesta de mi vecino fue muy  discreta, excepto por el escandaloso silencio.