jueves, 25 de noviembre de 2021

ALMA NAVEGABLE

 

Para sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.

EL ANGEL BUENO / Rafael Alberti


 

A cinco años del día más triste de mi vida, cuando creo que ya no me queda ni aliento, ni palabras, la poesía viene al rescate.


Nunca he leído ni escuchado más sublime adjetivo para la palabra alma, que el que utilizó el gran poeta español Rafael Alberti. Desde muy joven, cuando por primera vez leí su poema, El Ángel Bueno, me quedó esa imagen, como una barca solitaria, flotando en mi cabeza: alma navegable.


Y en las adversidades de mi vida, esas que no son negociables, enfermedad, desamores, despedidas, añoraba y soñaba con alguien que cavara esa “ribera dulce en mi pecho” como en el Ángel Bueno de Alberti.


Y llegó.


Y navegamos la vida juntos, un viaje con “agua y con estrellas” como dice Neruda.


Y bueno, tuvo que irse, hace cinco años, a volar a otros dominios.


Hoy, he aquí un pequeño homenaje, a mi gran amor, Marinus John (Meen).


Gracias por hacer mi alma navegable.


Lo escribí en ingles porque bueno, él era británico, aunque con alma tropical.

In Memoriam 5 Years

For you, my love,

you made my soul navigable.



Every evening

when I close my eyes

I lift my sails

 And abandon the real world

No compass required

No East or South,

no North or West

no center, no horizon

no boundaries

No death...

There

I find you

Marinus John

Your name is salt and breeze

We travel, to the farthest star

We anchor, in the dunes of love

We swim, in the Perseids

I fall asleep surrounded

by the winds of tenderness

your arms

I am never alone

You are always there

Every evening

in this place where we converge

Secretly sailing

the infinity of space

the uncertainty of time

As close to heaven

As I can...

Nov.23rd, 2021




viernes, 29 de octubre de 2021

PEQUEÑOS CONTRATIEMPOS

 


Si algo he aprendido a estas alturas de la vida, es intentar no deprimirme por pequeños contratiempos, inconvenientes menores.

Como he repetido hasta la saciedad en este espacio, leído en alguna parte, “los obstáculos en la vida, son la vida.”


Sin embargo, cuando se suceden varios de estos tropiezos casuales (en mi caso uno literal, pues me fracturé el dedo chiquito del pié, un verdadero traspié) pues el “optimismo con experiencia” que practico (término acuñado por mi muy querido hermano Oswaldo) pues como que se me va un poco a pique.


Y sí, confieso que he pasado unos días un poco “down”, como dicen.


Pero otra vez, sin embargo…


El universo conspira, frase del baúl de mi adolescencia, creo que de Paolo Coello.


Y no sólo que, en medio de mis solitarios días de esta pasada semana, recuperándome de una fuerte gripe (no Covid a Dios gracias) los gestos y palabras amables han germinado en mi alma como pequeñas flores.


Flores que reconfortan, como una deliciosa sopa de pollo dejada en el portal de mi casa.


O como un poema que sabe a lasaña y biscotti.


Florecitas silvestres, en forma de llamada o mensaje. ¿Cómo estas? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo amaneciste? 


Gracias. De corazón.


Así no hay manera de deprimirse, por más que las circunstancias insistan.


Y por si fuera poco, también en mi casa ocurrió un milagro.


Este se lo debo a mi querido amigo Carlos de Montreal.


Les cuento brevemente y pongo el testimonio fotográfico.


En enero de este año, es decir, hace diez meses, mi amigo Carlos me dijo que le cortara todas las hojas  a una espectacular mata de Amarilis que acompañó mi pasada Navidad. 


Unas flores rojas que parecían las trompetas de las Walkirias de Wagner, por su intensidad, colorido y tamaño.

Así estaba la Navidad del pasado año


Me dijo también que las bajara al sótano a hibernar. Y así lo hice.


Demás esta decir que me olvidé de la Walkiria, y por meses no le dio ni un rayo de sol, ni tampoco recibió una gota de agua.


Esta semana me acordé de ella y bajé al sótano.


El resto es un milagro.


La matica sobrevivió.


Mi amigo Carlos dice que florecerá, igual que mi alma,  para esta Navidad.


Y así, durante esta semana  que he pasado enferma, todo me ha hablado de reverdecer, de renacer, de la importancia del gesto amable, esos que llegan lejos y se convierten en espiral amorosa, como esa infinita que me brindó mi amado esposo en vida.


En fin, mi Amarilis, otra sobreviviente, me recuerda que la vida insiste, se abre paso, ante la oscuridad, ante la adversidad, ante los pequeños tropiezos.


Y por esos pequeños gestos salvadores de ustedes.


Otra vez, gracias…

Así estaba al día siguiente que la saque del sótano, hace tres días.

Así esta hoy.

PD: Y por si fuera poco, acaba de pasar por mi ventana, el pájaro azul... 






miércoles, 13 de octubre de 2021

KINTSUYI

 

O el arte de remendar algo roto con hilos de oro y que el resultado sea aún más bello que el recipiente o la pieza original.


Es una técnica ancestral japonesa, es también una buena metáfora para las almas rotas. Todo un descubrimiento que  conseguí en un libro inspirador que compré en mi viaje a Los Ángeles.


Después de aprender esta nueva palabra, me pregunto, ¿será que un alma rota en un millón de pedazos puede remendarse con hilos de oro y convertirse en un recipiente más bello que el  original?


Habría que empezar a recoger los pedazos uno por uno, y buscar el oro.


Lo intentaré, sólo me faltan varios miles de pedazos que recoger, el oro líquido entra por mi ventana, cada mañana, en cada amanecer.





lunes, 6 de septiembre de 2021

LECCIONES DE VUELO

 



 

El viernes pasado me lancé en caída libre y volé.


Era un regalo de mi hijo y su novia, y como siempre digo, uno nunca puede rechazar un gesto amable. Aunque este implique salirse un poco de eso que llaman “zona de confort”.


Y bien, nos fuimos los tres, nos disfrazaron de astronautas, nos dieron una lección de vuelo en cinco minutos y el resto es historia.


Me lanzaron en un túnel de viento vertical para experimentar eso que se siente en un “skydive”.


Lo raro es, que lo disfruté.


Lo raro también es, que no lo hice tan mal.


Y lo más raro es, que aprendí algo.


Después del pesaje, exhaustivas preguntas de salud y video de instrucciones, pues me encontré ante el umbral.


Ese lugar donde ya no hay regreso.


O saltas o saltas.


Como dicen: ¡salta!, la red aparecerá (jump! the net will appear). (esto aplica a casi todas las situaciones en la vida)


En esa fracción de segundo tomé la decisión más trivial: confiar, entregarme y relajarme.


Y así lo hice.


Y volé.


El instructor me dio un “thumbs up”, me relajé y hasta cerré los ojos.


Ingrávida, di vueltas, floté.


La experiencia dura sólo unos minutos.


Después, de vuelta a la realidad entre risas y congratulaciones.


Y un cierto orgullo.


Mañana, después de un lindo fin de semana largo, empiezo de nuevo mi semana laboral. Es un nuevo y estresante trabajo. Pero, después de esta experiencia de volar, he decidido replanteármelo.


Confiar, entregarme y relajarme, como ante ese umbral que antecede al vuelo.


Así comenzaré mi semana.


Al final, como que la vida es una larga lección de vuelo.

 

PD: Gracias a mi querido hijo Santiago y su bella Alba por regalarme esta experiencia.



martes, 27 de julio de 2021

MI NIETO DE PAPEL

 

(El Chispita de madera que se ve en la foto, lo hizo Meen)


La semana pasada me nació un nuevo nieto.


Mi hija tuvo un nuevo bebé.


Sólo que este es de papel: Las Aventuras de Chispita.


Mis escasos pero fieles lectores recordarán quizás, que el 2 de diciembre de 2015 publiqué el primer capítulo de Chispita (Chispita va de Camping), aquí, en este espacio, La Calle del Eco.


Allí informaba oficialmente que sería abuela. Mi hija estaba embarazada de su primer bebe, mi adorado nieto Tomás.


A partir de entonces, cada mes, viendo como la ilusión y la barriga de mi hija crecían en centímetros y alegría, seguí añadiendo capítulos a esta aventura.


Me maravillaba ese misterio de amor, esa chispita de luz, creciendo en su vientre.


Así, escribí sobre sus antojos (Chispita va al Mercado); de como conoció a su mejor amigo Toc Toc, un pájaro carpintero que hacía juguetes, (Chispita quiere Jugar). Este personaje de Toc Toc fue inspirado en mi amado esposo quien, al saber del embarazo, se dedicó a hacerle juguetes de madera a Tomás, hoy en día un tesoro. Escribí sobre la fiesta que hicimos cuando revelaron que sería un niño (Chispita va a Merendar); cuando decidieron cual sería su nombre (Chispita hace Diligencias); cuando escuchó las voces de sus padres (Chispita Recibe una Llamada); cuando recibe los dones de sus padres y ancestros en forma de lluvia (Chispita y la Lluvia); cuando empaca, ayudado por sus padrinos, San y Van (Santiago y Vanessa) y finalmente llega el día del nacimiento.


Tomás nació el 4 de junio de 2016. Mi último post  de Chispita fue el 9 de junio de 2016, (El Viaje Luminoso) y allí describo el remolino que sintió mi hija justo antes de que Tomás llegara a lo que llamo El Mundo Grande, el más grande que existe: los brazos de sus padres. Aquellos con la más sublime misión, amar y cuidar de una nueva vida.


En fin, una bonita historia que durmió en mi computadora por varios años, hasta que finalmente, mi hija despertó a Chispita de su larga siesta y le dio vida con sus ilustraciones.


Como vivimos en Canadá, tuve que traducir (y sintetizar) la historia del español al inglés, pero prometo que la versión en español vendrá pronto.


Bueno, para hacer el cuento corto, después de un esfuerzo épico de mi hija, otro alumbramiento milagroso, Chispita vio la luz.


Chispita, mi nieto de papel.

 

Les dejo el link, disponible en Amazon. No dejen de ver la animación, otra genialidad de mi hija.


www.chispita.ca


Gracias a todos por seguir las Aventuras de Chispita

jueves, 15 de julio de 2021

CATALEJO DE BAMBÚ

 

Canto a la Vida - Roberto Duró 

 

Así se llamaba la columna que él escribía en un reconocido periódico de Venezuela, hace muchos años.  Roberto Duró, tío político, brillante,  talentoso y maravilloso ser humano.


Hoy viene al caso porque, de pronto, su estela, su presencia, su recuerdo, me dejó el alma vibrando, con su Canto a la Vida.


Explico.


Cuando mi hijo Santiago se mudó a Canadá hace ya más de diez años, se trajo consigo su maleta de nostalgias. Así la llamo.


El tablero de ajedrez con que jugaba con su abuelo, mi papa; un teléfono antiguo que estaba en lo que llamábamos “El Rancho”, en la casa donde crecí y también mis hijos; su colección de piedras, que inició cuando tenía como cinco años.


En fin, sus tesoros. Entre ellos, enrollado cuidadosamente, un cuadro de su tío Roberto: Canto a la Vida.


Mi esposo y yo tuvimos el privilegio de ser los custodios de este cuadro que por muchos años presidio nuestro comedor, llenando de colores y abundancia nuestro hogar. Hasta ayer. Yo siempre he dicho que me parecía un Chagall.


Pero justo ayer, ahora que Santiago y su bella Alba, se mudaron a una casa donde tienen más espacio, pues el Canto a la Vida cambió de domicilio.


Ya Roberto me lo había susurrado al oído hacia algún un tiempo. El Canto a la Vida, se tiene que marchar a inspirar a ese otro hogar que comienza.


Y bueno, con algo de tristeza, el cuadro se mudó y los recuerdos se me alborotaron.


Recuerdo que cuando Roberto murió en el 2007, yo le escribí unas palabras para su funeral. No tuve el valor de leerlas, empecé y creo que el mismo Santiago las pudo terminar de leer.


Me acordé de que esas palabras las tenía guardadas en el baúl de los recuerdos y hoy las encontré.


Las transcribo, para que conozcan a esta maravillosa persona, quien en vida sufrió la pérdida de su único hijo Robertico, de veinte y tantos años y sobrellevó esa pena con coraje y dignidad. Roberto, un alma gentil.

 

En Memoria de Roberto Duró

21 de diciembre de 2007

 

Roberto


En este momento te imagino en algún rincón del Universo, junto a tu hijo, entre acordes de guitarra de tu España natal (Cataluña) y nostalgias del Ávila caraqueño. Te imagino sereno, pleno, mirando otros mundos con tu catalejo de bambú. Así se llamaba la columna que escribías en el periódico y que define con precisión tu particular manera de observar el mundo. Con agudeza e ingenio y sobre todo, con bondad. Una vez me dijiste que la mayor virtud de un hombre era esa, la bondad. Yo creo que, en este largo viaje de tu vida, acompañado siempre por tu bella esposa Mimí, ejerciste la bondad en su forma más pura. En tu amor por las artes, por la naturaleza, por los niños, por la tierra, por todo lo que es auténtico. Tu generosidad dio sus frutos. Te recordaré siempre como un hombre de espíritu exquisito, de deliciosas conversaciones, de bromas y chistes, de risa alegre y explosiva. Te recordaré siempre en las naranjas de tu huerto, en tus cuadros, en la finura de tu humor inteligente. Para quienes tuvimos el honor de conocerte, quedará tu memoria como la personificación del talento y la nobleza. Ya llegaste a tu puerto, el viaje terminó, también la larga espera del encuentro. Ahora siéntate a pintar esos otros paisajes y a observarnos desde allá, con tu catalejo de bambú.

Te extrañaremos.


Leonor Henriquez de Fontijn

Caracas, 21 de diciembre de 2007




martes, 15 de junio de 2021

INUKSHUK

 




¡Lista!

Ya me puse mi segunda dosis de la vacuna de Covid-19 y siento una mezcla entre alivio y agradecimiento. Alivio conmigo misma, con mi familia, mis amigos, mi comunidad y el planeta.


La historia de la humanidad nos dice que las vacunas erradican enfermedades.


Pero quisiera compartir una pequeña reflexión mientras esperaba mi turno.


Me reconfortó ver la gran cantidad de personas haciendo paciente y ordenadamente su cola.  Gente de todas las edades, personas en sillas de ruedas, mujeres embarazadas, familias.


El personal de enfermeras, voluntarios, ofreciendo un servicio impecable, amable, todos con una sonrisa en sus ojos. Ese gesto cálido, tan honesto que hasta se reconoce detrás la mascarilla y que nos conecta como seres humanos.


Allí, en la fila para vacunarme, sentí una profunda y conmovedora sensación de solidaridad, de comunidad.


Estamos juntos en esto y saldremos juntos de esto.


Una vez leí que, en este bello país, Canadá, a diferencia de otras naciones, el héroe es la comunidad.


Incluso, en la casa de las Américas, en la sede de la OEA, donde están las estatuas de los héroes y figuras prominentes de cada país como Bolívar,  Rubén Darío, Gabriela Mistral, etc.,  la escultura que representa a Canadá es un Inukshuk, un símbolo de las Primeras Naciones (First Nations) que representa un punto de referencia para ayudar a comunicar al caminante, las zonas de buena pesca y caza. 


Una escultura de piedras, que ofrece guía a la comunidad.


En otra de estas instituciones mundiales, Canadá eligió una estatua  en homenaje a las enfermeras de la Segunda Guerra Mundial.


Sentido de comunidad.


No podía ser de otra manera. Sin trabajo en equipo, sin sentido de comunidad, una sociedad no hubiese sobrevivido a la severidad del clima y a la inmensidad de este territorio, la mitad congelado.


Y, en fin, viendo a todas estas personas a mi lado, esperando a recibir su vacuna y al personal médico haciendo su trabajo, no sólo con mística y dedicación sino con una sonrisa en los ojos, pues salí de allí con una gran sensación de esperanza.


Esta pandemia ha llenado de dolor y desolación al planeta, pero la solidaridad, la ciencia, la mística, la generosidad, el afán de protegernos unos a otros con las vacunas, hará que el espíritu humano prevalezca.