Estoy “desinspirada”.
Como si en vez de sangre, corriera por mis venas arena.
Se fue febrero sin ni
siquiera un “momento mágico”.
Ni siquiera uno depresivo.
Realmente, preocupante.
Me pregunté, qué puedo hacer
para recuperar la inspiración, las ganas de crear, de escribir, de contar algo.
Pensé largo e hice esta
lista:
1) En vez de decir que estoy desinspirada, voy a decir, que
la magia también necesita pausa (igual que mis lectores)
2) En vez de decir que no quiero más invierno (ni el de
afuera y el de adentro), voy a decir que está un poco fresco allá afuera y
helado aquí dentro, pero también…pasará.
3) En vez de decir que estoy desanimada, voy a decir que mi
entusiasmo está en el congelador, momentáneamente (y literalmente, en este
caso, claro)
4) En vez de decir que me siento sola, voy a decir, que otra
forma de plenitud está a media cuadra (cuadra llanera, es decir larga, larguísima,
pero igual, allí espera).
5) En vez de decir que mi nueva vida es insípida, voy a
decir que la exuberancia está en estado de letargo temporal, pero también… despertará.
6) En vez de decir, qué triste vida, sin el amor de mi vida,
voy a gritar, qué bella es la vida que me dio un amor tan hondo y grande.
Creo fervientemente,
que el mundo exterior es espejo de interior.
Cambiar la
perspectiva, quizás me ayude.
PD: El invierno ha
sido brutal, el mes de febrero, particularmente duro, y en fin, como leí una vez,
hay un momento en la vida en que el tiempo pasa muy rápido, pero los días son
eternos.






