lunes, 18 de julio de 2016

V ANIVERSARIO


 
 

El 21 de julio la "Calle del Eco" cumple 5 años.

Como voy a estar de viaje ese día, (corto pero intenso encuentro familiar en Seattle), me adelanto a la celebración.

Son 242 entradas,  casi 45.000 visitas (redondeando por arriba jaja), y lo más importante,  la presencia constante y generosa de ustedes, mis pocos, pero fieles lectores.

Atesoro cada comentario  que me dejan en el blog, o los likes en FB, o  cariños por mail.
 
No son ustedes una presencia lejana o melancólica en mi vida, sino al contrario, una conexión viva y humana, que hace que me sienta muy acompañada, aquí, en este amable rincón del mundo, desde donde contemplo la vida en su delicioso y lento transcurrir.

El lugar más interesante del mundo: mi sillón.

Mi mejor momento Mágico, sin duda: “Las Aventuras de Chispita” (en sus 9+capítulos)

El peor  “YIRA YIRA” (como el tango que me encanta) creo que estaba deprimida y sentía que el mundo entero me había echado al pozo del olvido.

El más visitado,  “Galletas de Cambur” ( blandas y nauseabundas jaja) creo que porque la gente busca recetas y cae en mi blog jaja.

El más deprimente, “6:18” cuando me botaron del trabajo en el 2015, jaja, si claro, ahora me río.

El más divertido, “Se Vende Estaño”  (porque me recuerda a mi hermano QEPD)

Me definen, el “Sindrome de Piñata” y “El Huevo” .
 
De los demás no me acuerdo, pero cuando los releo los vivo de nuevo a plenitud.

En fin, por su cariñosa  y dulce compañía durante estos últimos cinco años,  les digo una vez más:

¡Gracias!

domingo, 10 de julio de 2016

LA VÍA LÁCTEA



En las noches despejadas, es un arco de luz.

Un aura, un suave resplandor.

Para los griegos, una historia muy complicada.

Zeus, Almecna, Hera, Hércules, vaya usted a saber…

Óleo y color, para los grandes artistas.

Rubens y Tintoretto

Números, para los astrofísicos:

Una espiral de 180.000 años luz de diámetro,

140 billones de estrellas.

100 billones de planetas.

Una interesante palabra, para los etimólogos

Galaxia, del griego “galactos”

Un gran misterio.

Yo me quedé mirando aquella diminuta gota de leche, que resbalaba, lenta y sin prisa, dibujando un camino,  desde su boquita de fino pincel.

El rostro sereno, plácido y satisfecho, después de su alimento.

La delicada ambrosía que brota de todas las diosas madres.

El amor en su forma más pura.

Desde mi  nuevo rincón de abuela, allí quedé, maravillada y en éxtasis.

Contemplando ese otro cielo.
 
El Camino de la Leche.

La Vía Láctea.

 

 

 

jueves, 30 de junio de 2016

LOS BISONTES



 
Todas las tardes tropiezo con ellos.

Mi hijo los señala y yo casi choco.

Son los bisontes.

Los buenos espíritus de las praderas.

Ahí están, rumiando la inmensidad de su tedio, igual que yo, al salir de la oficina.

Y entonces me pregunto:

¿Qué cataclismo, sismo, choque planetario, glaciación, explosión ígnea, cambio climático, tuvo lugar en mi vida, para que aparecieran: bisontes?

Alguien, el que mueve los hilos invisibles,  cambió la escenografía de mi psique, de mi cotidianidad.

A los morrocoyes, cachicamos y perezas, me los cambiaron por caribúes, coyotes y osos.

Guacamayas,  loros, azulejos y turpiales,  por  patos, gansos, águilas y búhos.

Palmeras “borrachas de sol”,  por pinos plenos de auroras.

Donde había bucares, apamates y araguaneyes, crecieron maples, sauces  y cerezos.

La jungla dio paso al bosque boreal.

Donde había mar, pusieron río.

Donde había montaña, horizonte.

Donde habitaba el  ruido de multitudes, la fiesta perenne, la rumba.

Pusieron la comunión sagrada del silencio.

Es mi nuevo paisaje.

Al anterior, lo lloro.

Con llanto dulce.

Al de ahora, lo abrazo.

Agradecida.



 

PD: Todas las tardes cuando salgo de la oficina, junto al turquesa imposible del  río Bow, veo a los bisontes del zoológico de Calgary.  Están, ahí tranquilamente, viendo pasar la vida. De pronto pensé en lo surrealista de la situación y me salió este, mi primer “magic momento” post Chispita. Hoy particularmente,  tuve un día difícil en la oficina, así que los bisontes fueron mi terapia. Gracias!!

 
 

 
 
 

jueves, 9 de junio de 2016

EL VIAJE LUMINOSO - CAPITULO FINAL


LAS AVENTURAS DE CHISPITA

https://clyp.it/3ojkublx

 

EL VIAJE LUMINOSO


CAPITULO FINAL


El conticinio, el momento más callado del nuevo amanecer del cuarto día del mes Junio, envolvió a Chispita.

Una pequeña barca, en forma cocuyo, lo esperaba en la orilla.

Al fondo, majestuoso: el Puente de Oro.

La travesía comenzó lenta.

Una calma chicha.

Chispita estaba aburrido.

Extrañaba a sus amigos,  sobre todo a TocToc.

Recordó sus treinta y nueve semanas y un día de aventuras:

El inicio del viaje.

El llamado, el instante insondable en que saltó la Chispa del amor.

El campamento: El Bosque Encantado.

La Cueva de los Deseos, el corazón del bosque.

El Árbol del Pensamiento, donde conoció a TocToc, su fiel amigo el Pájaro Carpintero, ayudante del Señor de los Juguetes.

La fiesta de los Duendes, cuando, en medio de la algarabía, descubrió que era un niño.

El Archivo Ancestral,  cuando el Búho Cenizo le reveló su verdadero nombre: Tomas Eduardo.

La llamada telefónica de la Caracola, cuando escuchó una voz cercana y familiar: la de su papa.

La lluvia, que desbarató su paraguas, y lo empapó de eso que TocToc dijo se llamaban los dones.

El cine, donde reconoció  a la más bella de las hadas: su mama.

Los ratoncitos San y Van - agentes de viaje - padrinos, quienes lo ayudaron (y lo seguirán haciendo) con sus equipaje de bondad y conocimiento.

Justo cuando recordaba con nostalgia sus aventuras, un gran remolino comenzó a formarse en las aguas tranquilas.

El viento se agitó, y una especie de tornado, hizo que la embarcación girara vertiginosamente.

El Puente de Oro, se abrió lento y pesado.

Chispita, el dulce huésped del Bosque Encantado, fue succionado  por  las aguas revueltas.

La embarcación naufragó estrepitosamente.

Un naufragio de luz.

Chispita tragó agua, tosió y tosió, hasta que  aspiró una bocanada de aire que le devolvió el aliento.

El reloj del Universo marcó las 3:02 de la tarde.

Chispita fue a parar a la otra orilla y apenas medio abrió los ojos, se sintió tan a gusto que pensó:

-      Tiene que ser  aquí.

Entre los brazos de mama y papa, Tomas Eduardo había llegado  a su hogar.

El Viaje Luminoso había terminado.

Otra  gran aventura, en ese otro lugar más grande, estaba por comenzar…





Tomás Eduardo Vera Pérez ( Chispita) Llegó a su hogar el día 4 de Junio de 2016, un dia esplendido de Primavera, casi Verano,  a las 3:02pm, en  el South Health Campus de la ciudad de Calgary, Alberta, Canadá. Peso 3.6 Kg y midió 51cms. Sus padres Carlos Eduardo Vera Stohr y  Leonor Elena Pérez Henríquez de Vera. Sus abuelos:  Rafael Pérez Ayala, Leonor Elena Henríquez León de Fontijn  (alias Natalia Fontijn), Carlos Eduardo Vera Gimón, María Elena Stohr de Otero,  Tinti Penzini  de Vera, Libia Gordon de Pérez, Juan Carlos Otero, Meen Fontijn… ( tiene muchos abuelos este niño) .


 


Gracias a todos por acompañarme en las Aventuras de Chispita, una alegoría, saga, cosmología, como quieran llamarla,  de la vida antes de nacer, en la barriga: el Bosque Encantado. Ahora que Tomás está con nosotros, solo tengo que agradecer a Dios  y a la vida por este final tan feliz!!

 
 

lunes, 30 de mayo de 2016

EL VIAJE LUMINOSO - PARTE I


CAPITULO 9 (casi)

EL VIAJE LUMINOSO

Parte I

 
Una nota sostenida y lejana se escuchó en el Bosque Encantado.

Un llamado.

Diáfano y sencillo, como el sonido de una flauta de bambú.

Chispita despertó.

En breve, muchos otros arpegios comenzaron a mezclarse con singular armonía.

Trinos, silbidos, gorjeos, vientos.

El canto cristalino de la corriente.

El Bosque Encantado se convirtió en paisaje sonoro.

Chispita tenía sueño, pero el concierto de virtuosos, los pájaros, los búhos, las hojas, el rio,  era tan armónico y trémulo, que Chispita se sentó a  tararear y ser parte de ese maravilloso canto a la vida.

De pronto,  se presentó TocToc, su fiel amigo el Pájaro Carpintero, apurado e inquieto.

-      Vamos – le dijo – llegó el momento.

-      ¿Momento de qué? – pregunto Chispita.

-      Pues ¿de qué va a ser? – dijo Toc Toc – el momento de iniciar el Viaje Luminoso.

Chispita se asustó. La verdad estaba muy a gusto allí, disfrutando de los sonidos del bosque y no se le antojaba hacer ningún viaje.

-      Vamos -  dijo Toc Toc – te acompañaré hasta el Umbral, pero el último trayecto, tienes que hacerlo solo.

-      ¿Solo? – dijo Chispita con tristeza – pero yo no quiero a ir a ninguna parte sin mis amigos.

-       Vamos, no hay tiempo que perder –  dijo Toc Toc -  te están esperando.

TocToc tomó a Chispita de la mano y esta vez caminaron, (por el peso de Chispita),  por el esplendoroso Bosque Encantado, que de pronto se había convertido en una gran fiesta.

Los Duendes del bosque estaban allí, en el medio de un festín,  como se suelen celebrar las grandes ocasiones, escoltando el camino.

-Hasta la vista Chispita - gritaban con alegría, no solo los Duendes, sino las Hadas buenas, los ratoncitos San y Van, el Búho Cenizo – Hasta pronto, nos volveremos a encontrar…

Entonces, llegaron las  luciérnagas, presencias ancestrales y místicas que alumbrarían el camino de Chispita, no sólo en este viaje, sino  en el otro, el que apenas comenzaba.

En eso, Chispita dijo, inquieto:

-    Mi equipaje, olvidé mi equipaje… tenemos que regresar…Tengo que buscar mis maletas… mi morral… mi amuleto,  mis lentes de Sol…

-    Todo lo que necesitas ya lo llevas contigo – dijo TocToc.

-     Pero ¿dónde están mis maletas? – dijo Chispita.

-     Están aquí – dijo TocToc señalando su corazón -  tus maletas intangibles,  tu esencia…

Entre vítores, música y  buenos augurios, TocToc y Chispita, junto a las luciérnagas que revoloteaban sobre su cabeza, llegaron a un rio muy ancho.

A lo lejos se vislumbraba un puente muy brillante:
El Puente de Oro.

-    Aquí tenemos que despedirnos- dijo TocToc - pero no te preocupes amigo, no hay tristeza en este adiós - dijo, aunque tuvo que disimular una lagrimita - Nos volveremos a encontrar en un lugar más grande.

TocToc abrazó a Chispita y voló raudo y majestuoso, agitando su cola rojinegra.

De pronto, la música cesó.

Las luciérnagas le dieron la bendición a Chispita y regresaron a su propio firmamento… más allá.

En el bosque encantado reinó el silencio más sublime.

Una quietud solemne y plena.

Chispita se encontró, solo,  ante el Puente de Oro.

El verdadero Viaje Luminoso estaba por comenzar.

Esta Historia continuará…

The Golden Journey
 

PD: Disculpen queridos lectores,  pero tenía que compartir el suspenso que me consume en estos días  y en dos páginas me resultaría imposible describir la saga de Chispita en su Viaje Luminoso, así que  decidí que el ultimo Capitulo será en  dos entregas…

He aquí la primera.

Esta historia continuará…

miércoles, 4 de mayo de 2016

CHISPITA HACE EL EQUIPAJE


CAPITULO 8

CHISPITA HACE EL EQUIPAJE


El Viaje Luminoso era inminente y había que empacar.

Eso le había dicho su fiel amigo Toc Toc, el Pájaro Carpintero.

Pero, claro, había un problema. Chispita no sabía a donde iba, ni qué llevar.

-    Es un lugar resplandeciente – había dicho Toc Toc –  lleno de brillos y de gran belleza.

-      La playa - pensó Chispita - seguro que es la playa.

Chispita  tomó papel y lápiz y se puso a hacer la lista para ir a la playa.

-    Lentes del Sol – para el resplandor, eso es lo principal  pensó Chispita  – traje de baño,  cepillo de dientes, bronceador, tobo, pala,  para jugar en la arena y hacer castillos – pensó Chispita

La lista se hacía cada vez más larga.

-      Sandalias, piña colada…

Chispita ya se imaginaba, en la Playa, disfrutando del Sol, con sus anteojos.

Y cuando ya se disponía a hacer el equipaje, Chispita se dio cuenta que no tenía nada de lo que estaba en su lista.

Las lágrimas comenzaban a salir cuando  de repente, detrás de su almohada, se asomó un ratoncito.  Más atrás, una ratoncita.

-      Hola – dijeron, estirándose -  somos San y Van, Agentes de Viaje. Te ayudaremos con todos los trámites – dijeron, mirando el itinerario – Por ahora hay que ir de compras ¡ya!

Atravesaron fuentes de rocío, túneles de niebla, escaleras llenas de secretos, hasta que llegaron a la TIENDA DEL CONOCIMIENTO, como  bien decía un destartalado letrero.

Chispita comenzó a inquietarse.

En esa tienda seguro que no vendían lentes de Sol, ni traje de baño…

Y efectivamente.

San y Van, llenaron no una sino dos maletas intangibles, con sabiduría y conocimiento. También  mucha fe,  pero ni rastro de lo necesario en la lista de Chispita.

Chispita, siempre educado,  agradeció a San y Van,  contento pero un tanto preocupado.

-      ¿Cómo iba a realizar el Viaje Luminoso sin anteojos de Sol?

San y Van desaparecieron por la rendija de la almohada, y del tiempo.

Chispita se acostó a dormir, cuando sintió un crujido debajo del colchón.

Allí estaban.

Chispita  se durmió  feliz, con sus anteojos de Sol puestos y una nota amorosa que decía:

¡Feliz Viaje! ¡Siempre te acompañaremos!

Para eso estamos los Padrinos…

San y Van/ Agentes de Viaje

 

PS: Modesto homenaje a los padrinos  de Tomás Eduardo, Santiago y Vanessa,  a pocas semanas del Capítulo Final de las Aventuras de Chispita: El Viaje Luminoso.