domingo, 19 de octubre de 2014

LA CARTA


Esta semana se cumple otro aniversario de la madrugada más triste de mi vida.

Hora menguada cuando me avisaron que mi mama murió.

Cinco años de sentir ese súbito abismo, esa sensación de inevitable orfandad y vacío,  que lo lanza a uno en caída libre, hasta un gran pozo de tristeza.

Pero dicen, que después de las grandes penas e incluso tragedias, uno siempre regresa a eso que los expertos en neurociencia,  llaman “baseline”.

Y si uno está,  medianamente sano mentalmente, pues así sucede.

Uno regresa.

La  pesadumbre de la pérdida, se sustituye por  una sensación de agradecimiento, fuerza y bienestar.

Y la ausencia  se convierte  en dulce, alegre y cotidiana compañía.

Un encuentro cercano, inalámbrico e inmediato.

Hoy, casualmente, recibí  carta de mi mama.

Va dirigida a todos los hermanos.

Dice así:

“Queridos hijos:

Les escribo desde este lugar, que es maravilloso.

Sólo viéndolo se puede saber cómo es, no hay palabras para describir tanta belleza…

…….Lo que deseo es que todos puedan venir aquí  un día, a disfrutar de esta magnificencia…

……………

Reciban mil besos,  con todo mi amor.

Hasta pronto,  besotes de su mama

Carmen

Joffre entre tangos”


Posdata mía: Hoy, casualmente, pero en verdad nada es casual,  buscando otra cosa, apareció esta carta, dentro de un libro. !Qué mejor regalo para mi alma, en mi  siempre melancólico mes de Octubre!

 La carta está fechada el 13 de noviembre de 1974, desde Bariloche, Argentina.  Pero creo que fue escrita para nosotros hoy, desde un lugar sin nombre.

 (Ah y Joffre es mi papa, médico insigne, cantor y amante de la poesía y del tango)

Disculpen otra vez lo anecdótico, pero compartir  penas y alegrías es parte del regreso a mi “baseline”.

La Calle del Eco ayuda.

miércoles, 15 de octubre de 2014

LA MARIPOSA


Todo comenzó el sábado pasado mientras tomaba mi primer café de la mañana.

Mirando por la ventana (esa que yo llamo El Cine, post # xxx)  vi algo que parecía una hoja amarilla, tratando de traspasar el vidrio.

Cuando me fijé con más detenimiento, vi que era una mariposita atrapada en una tela de araña, detrás de la ventana.

La mariposita hacia esfuerzos extraordinarios para liberarse.

Pero no podía.

Entonces, decidimos ayudarla.

Desde  el interior de la casa, yo dirigí la operación, pues todavía no puedo hacer nada arriesgado.

Mi hija salió al jardín “empijamada” y lo intentó con una escoba.

No la alcanzó.

Mi esposo que es alto, también  “empijamado” se metió entre los matorrales, se encaramó en el quicio de la ventana  y a riesgo de romperse el cuello, consiguió darle la libertad al insecto volador.

Desde mi “Cine”, vi como la alegre mariposita  voló  y se perdió entre los árboles y pinos.

Y sentí una especie de felicidad ecológica.

Un  gesto amable para con la naturaleza, fuera de reciclar y no contaminar, no es algo que practico, todos los días.

Y la anécdota no hubiese pasado de allí si no fuese porque, los actos de bondad, por insignificantes que sean, hasta con la pobre mariposita,  se devuelven con la fuerza de un huracán.

La madre Naturaleza  se volcó sobre mí y desde el pasado sábado, y hasta ahora  soy un imán para el reino animal.

Como si la mariposita le hubiese ido con el chisme  a todos los animales del bosque.

Y desde entonces ha pasado todo esto:

Abrazo de zorrillo

 
Encuentro con puercoespín ( Sancho le metió la nariz)

 
Un pajarito muy bonito cuando estacionaba en la oficina hoy

 
Un jaguar ( tras las rejas pero para mi el jaguar es importante esplendor solar)
 





Beso de osito ( les juro que esa, con las lineas de expresión, soy yo y el oso es de verdad)

Y por supuesto mi Sancho, que es el más bello regalo de la naturaleza.
SANCHO


Y termino esta entrega con un poema de mi hija cuando tenía  como siete  años:

LA MARIPOSA

“La mariposa es difícil de atrapar;

Si se me sienta en la cabeza creo que es un lazo;

Y si la atrapo me sorprendo”

Leo Pérez ( 7 años) (Estaria hablando de la felicidad?)

PS: algunos fueron encuentros casuales y otros en un parque llamado Discovery WIldlife ( el osito), donde pasamos el lunes que fue el Thanksgiving canadiense.
Una linda manera de sentirse agradecido.
 
 
 
 





 

miércoles, 1 de octubre de 2014

CUANDO PUEDAS...


Se ha convertido en la frase de mi semana de reposo (véase post anterior...cuando puedan...)

El tema de la semana ha sido: los “chakras”.

El “cuando puedas”, sale de mis labios dulcemente, con una voz que no es la mía, pues hasta parece angelical.

Casi siempre acompaño esas dos amables palabras  con un “Darling…  o Darlincito…cuando puedas….etc, etc”.

Es el “Spanglish” con que nos comunicamos cariñosamente mi esposo y yo, con el perdón de Cervantes, que estuvo de cumpleaños hace poco.

Y es que de tanta convalecencia y  ocio cultivado, me dedico a meditar el techo y los rincones.

Entonces  me fijo en las telarañas que hacen intrincados tejidos en las esquinas, el testarudo pliegue de la alfombra,  el polvo cósmico sobre la lámpara, la hoja seca sobre la escalera, la tapicería raída del cuero,  y toda esa armonía imperfecta que constituye el hogar.

“Darling, cuando puedas… ¿podrías quitar las telarañas del techo?

“Darling, cuando puedas… ¿podrías pasarle un trapito a la lámpara?

Y otras más prosaicas como: Cielito, cuando puedas... ¿podrías limpiar el micro ondas por dentro?

Son todas cosas que haría yo misma,  si no estuviera de brazos atados (por la intervención quirúrgica), literalmente, y que, en condiciones normales, ni me hubiese fijado, pero que,  en este estado de vapores y quietud, cobran una urgencia inusitada.

Mi querido esposo, es brillante y entiende mucho más allá del español.

Él sabe, que en la sensualidad del tono, en la dulzura de la melodía, ese “cuando puedas”, tiene un significado muy claro.

“Cuando Puedas” significa: Ya.

Ahora mismo. Inmediatamente. En este instante.

Lo bueno es que no me hace caso y nos reímos.

La verdad es que en esta casa, entre el polvo y las telarañas,  junto a mi esposo, Sancho y mis niños, habita un pedacito de felicidad.

Ah y sobre los “chakras” todos en este feliz hogar hicimos el test y salimos fatal. Yo estoy tratando de abrir mi corazon y controlar mi garganta.
http://www.eclecticenergies.com/espanol/chakras/chakratest.phpl.
Les dejo el link para que lo estudien y lo reflexionen. Es muy interesante.

viernes, 26 de septiembre de 2014

LA COBIJA

El miedo da un frio helado.

Tenía muchos años que no ingresaba a una clínica en calidad de paciente.

Una intervención que, para no entrar en detalles,  llamaré “menor”, así que lo mío ,más que miedo era “miedito”, pero terror al fin.

Sin embargo, allí estábamos, pacientes y acompañantes, a las puertas del quirófano, esperando nuestros turnos.

La humanidad doliente.

Viejos y jóvenes, todos con cara de susto.

Y es que ante el frio del bisturí, ante la pérdida de la salud,  somos  apenas recipientes de pánico.

Siempre he pensado que los quirófanos, igual que los cohetes que mandan al espacio, son sistemas frágiles.

La definición de un sistema frágil es aquel donde todos los factores adversos están controlados, y estadísticamente la probabilidad de error es mínima. Sin embargo, cualquier falla o situación impredecible, tiene consecuencias catastróficas.

El cuerpo humano es un sistema frágil.

En fin, a la espera de nuestro turno, hermanados por el miedo, entre sonrisas forzadas y emociones contenidas, cada vez que veía a un  paciente despedirse de su ser amado para entrar al quirófano, se me hacia el nudo gordiano en la garganta.

Me programé para despedirme de mi esposo “cero drama”.

Allí estaba yo tiritando de miedito o de frio, repitiéndome en la cabeza, cero drama, cero drama cero drama, cuando de pronto sentí que alguien, ponía sobre mis hombros una cobija caliente.

Yo lo sentí como un ángel, o Dios.

Al final vi que había sido una enfermera.

Jamás en mi vida había sentido tan físicamente, tan poderosamente en la piel,  un gesto amable.

Inmediatamente me dijeron que era mi turno, mi despedida cero drama funcionó y atravesé alegremente, con mis propios pies, las puertas metálicas del OR.

En  mi caso, a Dios gracias, mi intervención “menor”, no era nada de vida o muerte, pero  compartir estos minutos pre operatorios  con la humanidad doliente,  revivió algunas de mis  inconsolables cicatrices.

Bien dijo George Sand que:  “La vida es una herida abierta, que a veces adormece, pero nunca sana”

Ya salí de la operación y estoy recuperándome en mi casa, con la atención cinco estrellas de mi familia.

Son todos ellos esa cobijita tibia sobre mis hombros.

PD:     Quisiera expresar en esta entrada un pensamiento y una oración para todos quienes han perdido la salud y están en su proceso de recuperación o tratamiento. A ellos y sus familiares les toca una circunstancia muy dolorosa. El poder de un gesto amable se repotencia en momentos de enfermedad, es el equivalente de esta experiencia de la manta tibia, que sentí tan vivamente en mi breve paso por el quirófano,  y que intenté  transmitir metafóricamente  en esta entrada.

domingo, 21 de septiembre de 2014

LUMBAGO


Mi  querido y británico esposo lo llama “psycho-rubbish”..

Y esa categoría incluye todas las tendencias de pensamiento positivo, holístico, New Age, astrología, tarot, piedras,  que no tengan asidero científico; en general todas las cosas que a mí me encantan y me entretienen.

Sin embargo, en el fondo de su flemático e inescrutable temperamento,  estoy segura que una vocecita impertinente, le murmura al oído aquello de:  “de que vuelan vuelan”.

Para hacer la historia corta, en una de estas dosis masivas ( y a veces excesivas), de pensamiento positivo a las que cualquier mortal está expuesto sin piedad a diario, decidimos poner en práctica, aunque reacio el inglés, por una semana, un peculiar ejercicio:

Anotar diariamente,  tres razones para sentirnos agradecidos.

Fácil.

Quiso el destino que justo en el momento de comenzar esta tarea, me quedase yo  tiesa y doblada, con un dolor de espalda.

Pasó el lunes y el martes y  mi lista de agradecimiento se convirtió e en una larga lista interjecciones no aptas para ser escritas.

Miércoles y jueves, mi lista rimaba con  la belleza del otoño. Esa otra palabra tan liberadora que termina en ño.

Viernes y sábado, me mejoré un poco, mientras el otoño persistía en su maravilloso esplendor de amarillos.

El lumbago iba cediendo, pero mi lista: vacía.

Hoy domingo de vino blanco y gin tonic de mediodía, admirando la  esplendorosa belleza de esta estación que recién comienza (aunque tuvimos un mini invierno hace poco), mi esposo y yo decidimos intercambiar lista de agradecimientos de la semana.

Mi libreta estaba un poco escuálida.  Agradecí por los analgésicos y sobre todo di gracias porque no fui a lo oficina por varios días.

La lista de mi esposo en cambio, me movió la columna vertebral.

Tres razones para agradecer:

Day 1

You, Sancho, our home

Day 2

You, Sancho, our home

Day 3

You, Sancho, our home

Day 4

You, Sancho, our home

…………

……

Day 7

You, Sancho, our home

Y así hasta hoy…hasta siempre…

Mi copa se llenó de otoño y se desbordó  de agradecimiento.

Dar gracias sabe a La Crema y deja un gusto dorado en el paladar.

Se me quitó el dolor de espalda.

sábado, 13 de septiembre de 2014

LA CASCADA


Sin mapa ni brújula, salimos de expedición hacia un territorio desconocido.

Una región milenaria, de origen volcánico, como la vida.

El lugar de las Cascadas.

Nos fue fácil encontrar este nuevo continente, como si un rumor antiguo nos guiara.

De pronto, allí estábamos, rodeadas de caídas alegres.

Torrenciales.

Vaporosas.

Huidizas

Raudas.

Sedosas.

Brillantes.

Chorros de infinitos blancos, bordados  de arcoíris y de voces lejanas.

Conversaciones de ahora y  murmullos del pasado.

Con curiosidad y deleite, nos movíamos entre espejos,  nubes de tul y pozos de encaje.

La humedad llegó a nuestros ojos y a nuestros corazones.

Al final no pudimos encontramos nuestro particular torrente.

Ese hilo de manantial que ha de convertirse  en  salto majestuoso.

Ese que lleva prendido con alfileres todas las ilusiones.

Salimos de la tienda de vestidos novia, con manos vacías pero satisfechas.

Después nos fuimos a almorzar y a charlar alegremente.

Ahora es que empieza la aventura.

PD: Y es que creo que los vestidos de novias son cascadas, que traen en sus aguas nueva vida.
 Mi  cascada, mi mama, 16 de Diciembre 1944.

lunes, 8 de septiembre de 2014

EL TRENCITO


 
Luzdivina era la encargada de recibir a los huéspedes, con su sonrisa blanquísima, como esculpida  en marfil a través de los siglos,  y unos ojos negrísimos que concentraban todo el odio, el tedio y el desprecio del universo.

Marina y Luis hacían su cola de ingreso.

Al fin y al cabo habían llegado al paraíso.

Pacientemente, miraban cómo a cada pareja o familia le asignaban un brazalete con un número, para después ser conducidos,  con entrenada amabilidad, a los trencitos que los trasladarían por aquel edén de azules playas.

Marina y Luis miraban a su alrededor.

El paisaje era paradisiaco, lleno de palmeras y flores  tropicales tan reales que parecían de plástico.

La amable brisa del mar invitaba al descanso que se avizoraba eterno.

Marina y Luis  deseaban fervientemente terminar de una vez con los trámites de ingreso, para disfrutar finalmente de sus deseadas y merecidas vacaciones.

Al fin les tocó el turno a Marina y Luis.

Luzdivina los recibió con su esplendorosa sonrisa.

Marina le preguntó ingenuamente ¿Cómo estás?

Luzdivina respondió con un “maravillosamente”, que destilaba puro odio y falsedad.

Luzdivina les colocó a Marina y Luis sus respectivos brazaletes numerados,  que más bien parecían grilletes, sellando para siempre su derecho a permanecer en el paraíso tropical.

Había muchos niños en el lugar, pero cuando Marina y Luis se fijaron mejor,  vieron que todos los niños tenían caras de viejos.

Prágido, el ayudante de Luzdivina, condujo a Marina y Luis hacia el trencito donde todos los pasajeros sonreían con expresión robótica.

Cuando comenzaron a dar vueltas por la propiedad, Marina y Luis se dieron cuenta que  los que subían y bajaban del trencito, eran siempre los mismos.

Era un tren que daba vueltas alrededor del complejo inmenso y que no conducía a nadie a ninguna parte.

Un tren infernal.

Un tren del terror.

Nota: Cualquier parecido con la vida real no es coincidencia. Esto sucedió  en un resort de esos “all inclusive”, hace unos años. Hoy lo encontré  escrito en una libreta antigua y como tengo sequía creativa y además  estoy medio deprimida porque está nevando en septiembre, lo transcribí.

Pero para terminar, les dejo una conversación que me hizo gracia en una caricatura que vi hace poco:

La esposa le pregunta al esposo:

Mi amor, ¿qué crees tú que es peor, la ignorancia o la indiferencia?

Y el esposo respondió:

No sé ni me importa.