jueves, 30 de junio de 2016

LOS BISONTES



 
Todas las tardes tropiezo con ellos.

Mi hijo los señala y yo casi choco.

Son los bisontes.

Los buenos espíritus de las praderas.

Ahí están, rumiando la inmensidad de su tedio, igual que yo, al salir de la oficina.

Y entonces me pregunto:

¿Qué cataclismo, sismo, choque planetario, glaciación, explosión ígnea, cambio climático, tuvo lugar en mi vida, para que aparecieran: bisontes?

Alguien, el que mueve los hilos invisibles,  cambió la escenografía de mi psique, de mi cotidianidad.

A los morrocoyes, cachicamos y perezas, me los cambiaron por caribúes, coyotes y osos.

Guacamayas,  loros, azulejos y turpiales,  por  patos, gansos, águilas y búhos.

Palmeras “borrachas de sol”,  por pinos plenos de auroras.

Donde había bucares, apamates y araguaneyes, crecieron maples, sauces  y cerezos.

La jungla dio paso al bosque boreal.

Donde había mar, pusieron río.

Donde había montaña, horizonte.

Donde habitaba el  ruido de multitudes, la fiesta perenne, la rumba.

Pusieron la comunión sagrada del silencio.

Es mi nuevo paisaje.

Al anterior, lo lloro.

Con llanto dulce.

Al de ahora, lo abrazo.

Agradecida.



 

PD: Todas las tardes cuando salgo de la oficina, junto al turquesa imposible del  río Bow, veo a los bisontes del zoológico de Calgary.  Están, ahí tranquilamente, viendo pasar la vida. De pronto pensé en lo surrealista de la situación y me salió este, mi primer “magic momento” post Chispita. Hoy particularmente,  tuve un día difícil en la oficina, así que los bisontes fueron mi terapia. Gracias!!

 
 

 
 
 

jueves, 9 de junio de 2016

EL VIAJE LUMINOSO - CAPITULO FINAL


LAS AVENTURAS DE CHISPITA

https://clyp.it/3ojkublx

 

EL VIAJE LUMINOSO


CAPITULO FINAL


El conticinio, el momento más callado del nuevo amanecer del cuarto día del mes Junio, envolvió a Chispita.

Una pequeña barca, en forma cocuyo, lo esperaba en la orilla.

Al fondo, majestuoso: el Puente de Oro.

La travesía comenzó lenta.

Una calma chicha.

Chispita estaba aburrido.

Extrañaba a sus amigos,  sobre todo a TocToc.

Recordó sus treinta y nueve semanas y un día de aventuras:

El inicio del viaje.

El llamado, el instante insondable en que saltó la Chispa del amor.

El campamento: El Bosque Encantado.

La Cueva de los Deseos, el corazón del bosque.

El Árbol del Pensamiento, donde conoció a TocToc, su fiel amigo el Pájaro Carpintero, ayudante del Señor de los Juguetes.

La fiesta de los Duendes, cuando, en medio de la algarabía, descubrió que era un niño.

El Archivo Ancestral,  cuando el Búho Cenizo le reveló su verdadero nombre: Tomas Eduardo.

La llamada telefónica de la Caracola, cuando escuchó una voz cercana y familiar: la de su papa.

La lluvia, que desbarató su paraguas, y lo empapó de eso que TocToc dijo se llamaban los dones.

El cine, donde reconoció  a la más bella de las hadas: su mama.

Los ratoncitos San y Van - agentes de viaje - padrinos, quienes lo ayudaron (y lo seguirán haciendo) con sus equipaje de bondad y conocimiento.

Justo cuando recordaba con nostalgia sus aventuras, un gran remolino comenzó a formarse en las aguas tranquilas.

El viento se agitó, y una especie de tornado, hizo que la embarcación girara vertiginosamente.

El Puente de Oro, se abrió lento y pesado.

Chispita, el dulce huésped del Bosque Encantado, fue succionado  por  las aguas revueltas.

La embarcación naufragó estrepitosamente.

Un naufragio de luz.

Chispita tragó agua, tosió y tosió, hasta que  aspiró una bocanada de aire que le devolvió el aliento.

El reloj del Universo marcó las 3:02 de la tarde.

Chispita fue a parar a la otra orilla y apenas medio abrió los ojos, se sintió tan a gusto que pensó:

-      Tiene que ser  aquí.

Entre los brazos de mama y papa, Tomas Eduardo había llegado  a su hogar.

El Viaje Luminoso había terminado.

Otra  gran aventura, en ese otro lugar más grande, estaba por comenzar…





Tomás Eduardo Vera Pérez ( Chispita) Llegó a su hogar el día 4 de Junio de 2016, un dia esplendido de Primavera, casi Verano,  a las 3:02pm, en  el South Health Campus de la ciudad de Calgary, Alberta, Canadá. Peso 3.6 Kg y midió 51cms. Sus padres Carlos Eduardo Vera Stohr y  Leonor Elena Pérez Henríquez de Vera. Sus abuelos:  Rafael Pérez Ayala, Leonor Elena Henríquez León de Fontijn  (alias Natalia Fontijn), Carlos Eduardo Vera Gimón, María Elena Stohr de Otero,  Tinti Penzini  de Vera, Libia Gordon de Pérez, Juan Carlos Otero, Meen Fontijn… ( tiene muchos abuelos este niño) .


 


Gracias a todos por acompañarme en las Aventuras de Chispita, una alegoría, saga, cosmología, como quieran llamarla,  de la vida antes de nacer, en la barriga: el Bosque Encantado. Ahora que Tomás está con nosotros, solo tengo que agradecer a Dios  y a la vida por este final tan feliz!!

 
 

lunes, 30 de mayo de 2016

EL VIAJE LUMINOSO - PARTE I


CAPITULO 9 (casi)

EL VIAJE LUMINOSO

Parte I

 
Una nota sostenida y lejana se escuchó en el Bosque Encantado.

Un llamado.

Diáfano y sencillo, como el sonido de una flauta de bambú.

Chispita despertó.

En breve, muchos otros arpegios comenzaron a mezclarse con singular armonía.

Trinos, silbidos, gorjeos, vientos.

El canto cristalino de la corriente.

El Bosque Encantado se convirtió en paisaje sonoro.

Chispita tenía sueño, pero el concierto de virtuosos, los pájaros, los búhos, las hojas, el rio,  era tan armónico y trémulo, que Chispita se sentó a  tararear y ser parte de ese maravilloso canto a la vida.

De pronto,  se presentó TocToc, su fiel amigo el Pájaro Carpintero, apurado e inquieto.

-      Vamos – le dijo – llegó el momento.

-      ¿Momento de qué? – pregunto Chispita.

-      Pues ¿de qué va a ser? – dijo Toc Toc – el momento de iniciar el Viaje Luminoso.

Chispita se asustó. La verdad estaba muy a gusto allí, disfrutando de los sonidos del bosque y no se le antojaba hacer ningún viaje.

-      Vamos -  dijo Toc Toc – te acompañaré hasta el Umbral, pero el último trayecto, tienes que hacerlo solo.

-      ¿Solo? – dijo Chispita con tristeza – pero yo no quiero a ir a ninguna parte sin mis amigos.

-       Vamos, no hay tiempo que perder –  dijo Toc Toc -  te están esperando.

TocToc tomó a Chispita de la mano y esta vez caminaron, (por el peso de Chispita),  por el esplendoroso Bosque Encantado, que de pronto se había convertido en una gran fiesta.

Los Duendes del bosque estaban allí, en el medio de un festín,  como se suelen celebrar las grandes ocasiones, escoltando el camino.

-Hasta la vista Chispita - gritaban con alegría, no solo los Duendes, sino las Hadas buenas, los ratoncitos San y Van, el Búho Cenizo – Hasta pronto, nos volveremos a encontrar…

Entonces, llegaron las  luciérnagas, presencias ancestrales y místicas que alumbrarían el camino de Chispita, no sólo en este viaje, sino  en el otro, el que apenas comenzaba.

En eso, Chispita dijo, inquieto:

-    Mi equipaje, olvidé mi equipaje… tenemos que regresar…Tengo que buscar mis maletas… mi morral… mi amuleto,  mis lentes de Sol…

-    Todo lo que necesitas ya lo llevas contigo – dijo TocToc.

-     Pero ¿dónde están mis maletas? – dijo Chispita.

-     Están aquí – dijo TocToc señalando su corazón -  tus maletas intangibles,  tu esencia…

Entre vítores, música y  buenos augurios, TocToc y Chispita, junto a las luciérnagas que revoloteaban sobre su cabeza, llegaron a un rio muy ancho.

A lo lejos se vislumbraba un puente muy brillante:
El Puente de Oro.

-    Aquí tenemos que despedirnos- dijo TocToc - pero no te preocupes amigo, no hay tristeza en este adiós - dijo, aunque tuvo que disimular una lagrimita - Nos volveremos a encontrar en un lugar más grande.

TocToc abrazó a Chispita y voló raudo y majestuoso, agitando su cola rojinegra.

De pronto, la música cesó.

Las luciérnagas le dieron la bendición a Chispita y regresaron a su propio firmamento… más allá.

En el bosque encantado reinó el silencio más sublime.

Una quietud solemne y plena.

Chispita se encontró, solo,  ante el Puente de Oro.

El verdadero Viaje Luminoso estaba por comenzar.

Esta Historia continuará…

The Golden Journey
 

PD: Disculpen queridos lectores,  pero tenía que compartir el suspenso que me consume en estos días  y en dos páginas me resultaría imposible describir la saga de Chispita en su Viaje Luminoso, así que  decidí que el ultimo Capitulo será en  dos entregas…

He aquí la primera.

Esta historia continuará…

miércoles, 4 de mayo de 2016

CHISPITA HACE EL EQUIPAJE


CAPITULO 8

CHISPITA HACE EL EQUIPAJE


El Viaje Luminoso era inminente y había que empacar.

Eso le había dicho su fiel amigo Toc Toc, el Pájaro Carpintero.

Pero, claro, había un problema. Chispita no sabía a donde iba, ni qué llevar.

-    Es un lugar resplandeciente – había dicho Toc Toc –  lleno de brillos y de gran belleza.

-      La playa - pensó Chispita - seguro que es la playa.

Chispita  tomó papel y lápiz y se puso a hacer la lista para ir a la playa.

-    Lentes del Sol – para el resplandor, eso es lo principal  pensó Chispita  – traje de baño,  cepillo de dientes, bronceador, tobo, pala,  para jugar en la arena y hacer castillos – pensó Chispita

La lista se hacía cada vez más larga.

-      Sandalias, piña colada…

Chispita ya se imaginaba, en la Playa, disfrutando del Sol, con sus anteojos.

Y cuando ya se disponía a hacer el equipaje, Chispita se dio cuenta que no tenía nada de lo que estaba en su lista.

Las lágrimas comenzaban a salir cuando  de repente, detrás de su almohada, se asomó un ratoncito.  Más atrás, una ratoncita.

-      Hola – dijeron, estirándose -  somos San y Van, Agentes de Viaje. Te ayudaremos con todos los trámites – dijeron, mirando el itinerario – Por ahora hay que ir de compras ¡ya!

Atravesaron fuentes de rocío, túneles de niebla, escaleras llenas de secretos, hasta que llegaron a la TIENDA DEL CONOCIMIENTO, como  bien decía un destartalado letrero.

Chispita comenzó a inquietarse.

En esa tienda seguro que no vendían lentes de Sol, ni traje de baño…

Y efectivamente.

San y Van, llenaron no una sino dos maletas intangibles, con sabiduría y conocimiento. También  mucha fe,  pero ni rastro de lo necesario en la lista de Chispita.

Chispita, siempre educado,  agradeció a San y Van,  contento pero un tanto preocupado.

-      ¿Cómo iba a realizar el Viaje Luminoso sin anteojos de Sol?

San y Van desaparecieron por la rendija de la almohada, y del tiempo.

Chispita se acostó a dormir, cuando sintió un crujido debajo del colchón.

Allí estaban.

Chispita  se durmió  feliz, con sus anteojos de Sol puestos y una nota amorosa que decía:

¡Feliz Viaje! ¡Siempre te acompañaremos!

Para eso estamos los Padrinos…

San y Van/ Agentes de Viaje

 

PS: Modesto homenaje a los padrinos  de Tomás Eduardo, Santiago y Vanessa,  a pocas semanas del Capítulo Final de las Aventuras de Chispita: El Viaje Luminoso.

lunes, 4 de abril de 2016

CHISPITA VA AL CINE


Capítulo 7 ( o mes 7)

Chispita va al Cine


Después de un día lluvioso, nada mejor que ver una película.

Eso pensó Chispita.

Pero, por supuesto, en el Bosque Encantado no había cine, ni tampoco televisión, mucho menos internet.

 Y así, como si le hubiesen leído el pensamiento, se apareció Toc Toc,  su fiel amigo el Pájaro carpintero, llevando en su pico dos enormes bolsas de cotufas y refrescos.

-      Vamos – dijo Toc Toc – la función comienza a las dos de la tarde y ya estamos tarde.

-      ¿Función? – pregunto Chispita – ¿Y eso qué es?

-       ”La Fiesta de las Hadas”, así se llama la película – dijo Toc Toc – vamos, móntate en mis alas, no podemos llegar tarde.

Chispita se montó en su taxi particular, Toc Toc, pero este apenas ya podía con el peso. Chispita había crecido mucho.

A duras penas, por fin llegaron al cine.

-      Pero aquí no hay taquilla, ni sala, ni película - dijo Chispita – solamente hay dos piedras.

-      No te preocupes y siéntate – dijo Toc Toc – y le extendió su refresco y cotufas  - Ahora, sólo tienes que cerrar los ojos, la película va a empezar.

-      Pero si cierro los ojos no podré ver nada– dijo Chispita con la boca llena de cotufas.

-       Al contrario, con los ojos cerrados se ve todo más claramente – dijo Toc Toc.

Chispita cerró los ojos e inmediatamente, las imágenes comenzaron a formarse allí en su frente, como si de una gran pantalla se tratase.

Le pareció ver otro bosque encantado, un poco diferente al que él conocía, pero donde igual había flores, mariposas, globos,  muchos dulces, suspiros, coquitos, pastel de chocolate, marquesa de melocotón, frutas, regalos, juegos y mucha algarabía.

Un lugar ruidoso y feliz.

Dentro del ruido y las imágenes borrosas, pues la señal no era tan buena, Chispita pudo distinguir una voz, una presencia, una mirada, una sonrisa, dulce e ilusionada.

En las imágenes de la película, entre el bullicio de la fiesta,  allí estaba ella, bella y sonriente,  la más linda de las hadas:

Su mama.


jueves, 3 de marzo de 2016

CHISPITA Y LA LLUVIA


Capítulo 7

CHISPITA  Y LA LLUVIA
 

Chispita estaba muy feliz en el bosque encantado.

Y para variar, esta vez Chispita no tenía ninguna urgencia, ni  agitación, ni diligencias que hacer, ni llamadas que atender.

Comer y dormir constituían su mayor preocupación.

Tan feliz estaba, que ese día decidió hacer una excursión.

Tomó su morral,  y saltando de alegría, Chispita se dedicó a perseguir mariposas, a arrojar piedritas al río de la vida y  a escuchar el latido del viento entre las hojas.

Pero de pronto, comenzó a llover.

Una lluvia súbita y cristalina.

Pero esta vez, ¡ja!..,  Chispita estaba preparado.

De su morral sacó su impermeable  y su paraguas.

Satisfecho por ser precavido, Chispita se sentó a esperar a que escampara.

Pero entonces, algo extraño sucedió.

El paraguas colapsó.

Chispita se empapó.

Chispita estaba un poco confundido.

Entonces apareció TocToc, el Pájaro Carpintero, con las respuestas.

-      Por fin, la temporada de lluvia… la estábamos esperando – dijo TocToc.

-      Pero estoy empapado – dijo Chispita.

-      Y acostúmbrate – dijo - de ahora en adelante, va a llover mucho. Son tus afectos, pasados y presentes, esparciendo sus dones sobre ti.

-      ¿Dones? – y eso ¿qué es? – pregunto Chispita.

-      Regalos, que  llevaras contigo cuando hagas el Viaje Luminoso – dijo Toc Toc.

-      ¿Regalos? – preguntó Chispita – ¿chocolates?

-      No – dijo Toc Toc impaciente – dones, dones…

-      Abre tu mano y verás – dijo TocToc.

Y Chispita abrió su mano  para recibir las gotas de aquellos “dones”.

Chispita  goloso, los probó, y se sorprendió.

Los famosos dones de los cuales hablaba TocToc,  esos obsequios del presente y pasado,  la bondad, la generosidad,  la humildad, la poesía, las canciones, el gusto por el dominó, por la numismática, por  la ciencia, por el servicio al prójimo,  y tantos regalos que llovían torrencialmente, sabían mucho mejor que el chocolate.

Chispita y TocToc,  se quedaron muy quietos, mirando caer y dejándose empapar por:

La lluvia.