jueves, 30 de abril de 2015

HOPE


La esperanza viene en taza y con lazo azul.

También se recibe casi siempre de quien uno menos la espera.

De manos humildes y almas puras.

Y así la recibí hoy.

Yo quería utilizarla para tomar una bebida caliente, que igual que la esperanza, siempre reconforta y cae bien.

Pero, no, ella insistió que la esperanza era  un recipiente para poner el cepillo y la pasta  de dientes, que ella misma, en un descuido había roto.

Y la complací.

Cepillarse los dientes tres veces al día  con esperanza  debería ser una práctica recomendada no solo por los dentistas sino por los médicos del alma.

La esperanza es buena para el cálculo espiritual.

Blanquea las dudas, las angustias, los errores, las aflicciones,  las tristezas

Combate la adversidad y alivia las esperas.

Ahora me despierto y me acuesto con esperanza.

Me da fuerzas para afrontar las incertidumbres que hay detrás de cada puerta, en estas  épocas de cambios.

En inglés es HOPE.

Explico: Hace dos semanas, Mariah, accidentalmente rompió un recipiente en el baño. Yo le dije que no tenía importancia, que era una pieza sin ningún valor.  Olvidé el asunto. Pero hoy, dos semanas después, Mariah, una mujer humilde, trabajadora y sencilla,  se presentó en mi casa con una taza  con la inscripción HOPE, adornada con un lazo azul.

Me pareció un lindo  y metafórico gesto que hoy comparto. Ahora cada mañana  y noche, me recuerdo a mí misma que siempre hay que tener :
 

PD: He estado un poco ausente, por buenas  y creativas razones, pero cuando regreso al blog, es un placer enorme encontrarme con  todos sus  maravillosos escritos. Me pondré al día.

domingo, 12 de abril de 2015

ASUNTOS SIN IMPORTANCIA


He estado metida de lleno en las pequeñas cosas sin importancia.
Esas que si desaparecieran, me dejarían sin Universo.
Voy a compartir algunas.
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Encontrado en un cuaderno viejo, una cita de mi hija:
“El amor es como una pasión, que te sientes diferente”
Leonor Pérez 10 años
***
 
 
“Todos suenan con encontrar el amor de su vida. Solo que yo lo soñé más intensamente”
Angelique (diálogo escuchado en una película francesa, ahora veo muchas)  Me identifiqué mucho con esta frase.
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Necesitaba escribir 50 palabras para un aviso publicitario para mi proyecto de galería y además en inglés. Me recordó un chiste viejo que dejo para el final. Me reí mucho.
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Tengo dos estaciones meteorológicas, una muy sofisticada para saber las condiciones climáticas  de  afuera, y otra estación, incluso más compleja para saber las condiciones interiores. Por fin, después de mucho tiempo ambas anuncian buen tiempo.
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La semana que viene, Abril 17 cumplo años.  Mi papa no se equivocó con mi partida de nacimiento. Tengo el manuscrito original.  
Un funcionario puso 7 de Mayo en mi partida,  ahora mi cumpleaños oficial.  Perdón papa, por muchos años pensé que habías sido tú. Pero el nombre sí que me lo cambiaste, de Natalia a Leonor. Ahora soy las dos. Gracias!
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Otra pregunta filosófica de mi hija:
“Mami, cuándo empezaste a reconocer tu vida?”
Leonor  Pérez 11 años
Todavía estoy pensando en la respuesta.
***
A propósito de esto último:
“The basic unit of knowledge is a question”
 No sé quién lo dijo, pero lo anoté en uno de mis miles cuadernos que sirven para desorganizarme.
***
Tener la razón anticipadamente, también es equivocarse.
Anotado en los cuadernos de mi desorden.
***
Y por fin, el chiste prometido de las 50 palabras.
Un hombre va al periódico a poner el obituario de su tía.  El señor anota:
Ha fallecido Ana Gil.
El dependiente le dice, puede extenderse, tiene derecho a 50 palabras:
-Ah bueno – responde, y anota.
Ha fallecido Ana Gil. Se vende Toyota Corolla  automático,  color rojo, año 98, en perfecto estado,  único dueño…….
***
“La vida se ha extendido en todas partes, dando vueltas cada vez más amplias....”
(Mitologia Kogui, de mis cuadernos del desorden)
 



sábado, 14 de marzo de 2015

DIMES


Ni sustantivo, ni del verbo decir.

Me refiero a la moneda de 10 centavos, que en Estados Unidos y Canadá, se conoce como el “dime”.

En este caso particular es un código de comunicación de ultratumba.

Sucedió mientras leía el periódico. Un periódico serio, el Globe and Mail.

Me paseaba por las malas noticias del mundo, cuando me encontré con un testimonio bastante inusual.

Una señora que recién y prematuramente había perdido a su madre, visitó a una clarividente, o médium, perteneciente a los “First Nations”, como llaman en Canadá a los aborígenes y primeros pobladores de este gran país y por cuyas tradiciones mágicas tengo gran respeto.

La narradora, bastante escéptica al comienzo, dice que la clarividente, antes de irse le dijo: Your mother will send you “dimes”. Yo need to save them in a mason jar and pass them through generations.
Pues parece que los “dimes" comenzaron a aparecer. Aquí y allá, en un bolsillo, en una gaveta, en una cartera olvidada.

Cuando le conté a mi esposo la anécdota, su comentario fue, “…Very interesting… but stupid”,  parafraseando a un comediante, Arte Johnson. (al final les dejo el link, es divertido)

En fin, con este lapidaria frase de mi flemático consorte y hombre de poca fe, pues me desinflé y seguí leyendo las noticias aburridas del periódico. La crisis económica, los affairs politicos de Ottawa, la ciudad que nunca despierta, dicho por un escritor canadiense, que conste; etc.

En fin, cerré el periódico, y me quedé pensando.

El mensaje de los “dimes” me pareció fascinante. (será que llevo ya algunas semanas en casa sin trabajar y hasta el polvo sobre los muebles me parece fascinante)

El hecho de descubrir una especie de código morse, con el cual se manifieste la presencia tangible de nuestros seres queridos fallecidos, es mas interesante que un trofeo que le dieron a nuestro alcalde. 

Yo, sin ser clarividente, recibo con frecuencia mensajes que pudiesen ser confundidos con coincidencias. No para mí.

En fin, por supuesto, el final obvio de esta historia es que, igual que la señora del ensayo, comenzaron a aparecer “dimes” por todos los rincones de  mi vida; igual que cuando uno está embarazada, comienza uno a ver mujeres barrigonas en cada esquina, o cuando uno se compra un carro azul, todos los carros del mundo son azules.

Sí, está bien. Lo admito.

El comentario de mi esposo aplica.. “Very Interesting… but stupid”

Pero por si acaso, ya tengo una cajita especial, donde guardo mis “dimes”.

Cada vez que aparece uno pienso en mi mama.

Un día le pasaré la cajita a mis nietos, cuando los tenga.

Y para terminar con un poquito del humor negro de ustedes saben quien:
http://www.youtube.com/watch?v=5Qf6Sv3A9zs

lunes, 2 de marzo de 2015

DREAMINEERING


Hola mis queridos y amables lectores de la Calle del Eco:

Como todos ustedes más o menos saben, la semana pasada, se borró el 6:18 am de mi despertador y de mi vida, es decir,  me despidieron de mi trabajo de 9 años en la industria petrolera en Canada, como ingeniero de Control de Proyectos. (En lo cual he trabajado los últimos 25 años)

Quiero invitarlos a conocer mi nuevo  proyecto, mi nuevo sueño e invitarlos a mi nuevo blog: DREAMINEERING (híbrido entre dream engineering o dream pioneering, como les guste)

Un pequeño detalle,  el blog es en inglés (gracias a Dios tengo a mi Shakespeare particular que me corrija los textos, es decir , mi esposo)

Sin pretensiones, pues esto es un proyecto que hasta el momento, aparte de satisfacciones para el espíritu, solo ha generado gastos; en este blog les iré contando, como nace la idea de una galería de arte latinoamericano aquí en la tundra helada de Canadá y en esta ciudad tan  bella, Calgary, rodeada del arte más perfecto que se pueda uno imaginar: la naturaleza; pero a la vez sedienta de colores y de alma, es lo mismo.

Creo que VER, es mi particular manera de mantener el cordón umbilical con mis raíces activo y latiendo.

En fin, la Calle del Eco continuará.

Sin esa calle estoy perdida. 

Creo que la única manera de vivir, es como la premisa del blog, mágicamente. 

Por esa misma razón, los invito de corazón a que conozcan mi nueva ingeniería, la de los sueños : DREAMINEERING

Gracias por estar allí.

Mi aprecio y mis respetos para todos ustedes!

( les dejo la pagina de FB, pagina web ( en construccion) y blog, espero funcionen)

!https://www.facebook.com/pages/VER-Art-Gallery-Inc/1543322889250268
www.verartgallery.com
 http://www.ver-artgallery.blogspot.ca/

miércoles, 25 de febrero de 2015

6:18

Un sonido agudo y repetitivo trepana mi cabeza.

Abro los ojos y la contraseña se presenta ante mis ojos.

La cifra 6:18, con su implacable y cruel resplandor, hace contacto con mis corneas.

Como un sofisticadísimo código de barras óptico, que se activa y me secuestra hacia una dimensión desconocida.

Mi cuerpo, mi mente y todo mi ser,  son succionados violentamente hacia un gran ruido.

Hacia un mundo de concreto y neón.

Un mundo de altas torres, de cielos rasos y horizontes partidos.

Una gigantesca nave donde habitan almas en pena y rostros cansados, igual que el mío.

El 6:18 es un lugar, frio y gris.

Un espacio  metálico, mercantilista  y aterrador.

Hoy, milagrosamente, regresé de ese cautiverio que transcurre entre el minuto 6:17 y 6:19.

La contraseña se desactivó.

Hoy cuando desperté, le faltaba un minuto al tiempo, pero el río seguía sinuosamente y feliz, su curso descendente.

La prisión 6:18 ya no existe.

La alarma no sonó esta mañana.

Me despertó el silencio de la nieve.

Me miré en el espejo y descubrí a  otra mujer.

Una mujer y sus sueños.

La nieve cae sobre los minutos maravillosos que esperan.

Tiempo sin verte Natalia.

 

PD: Ayer los carceleros de mi tiempo,  los que me han secuestrado a las 6:18 am, durante los últimos casi 9 años que llevo  en Canadá, decidieron liberarme y devolverme al mundo de mis verdaderos sueños. En otras palabras, la ola de reducción de personal debido a la crisis petrolera, por fin me revolcó y me trajo hasta esta otra orilla donde el tiempo es más amable y flexible.

Cuando me vi en el espejo esta mañana, descubrí un rostro que tenía tiempo sin ver, el mío. No el de la ejecutiva, de grandes ojeras mal maquilladas,  sino una cara fresca y sonriente. Pensé que nunca escaparía del neón, de los pasillos grises, de las salas de conferencia. Pensé que la prisión  que me tragaba  cada mañana, entre el minuto 6:17 y 6:19, nunca me liberaría. Pero reventó la burbuja de ruido y heme aquí.

Viendo caer la nieve.

La que todo lo aquieta, todo lo silencia, todo lo acaricia.
 

miércoles, 18 de febrero de 2015

LA MUÑECA BRU


LA MUÑECA BRU


Dedicado a mi amigo Reynaldo que hoy,
despues de tanto tiempo, me recordó este cuento.


            Mi hermana Ileana colecciona muñecas. Las tiene grandes, pequeñas, medianas, chinas, suecas, holandesas. Poco a poco han invadido su casa. Por doquier hay vitrinas de cristal, desde donde, cantidades de ojitos vidriosos atraviesan el espacio con sus miradas fijas. Un soldado inglés monta guardia permanente, la Sevillana repica unas castañuelas mudas, una dama francesa luce, con rígida coquetería, un sombrero de la Belle Epoque, la ancianita de Brujas, teje encajes que nunca acabará. Parece un mundo estático, como si hubiesen detenido el tiempo trás los cristales.

            De toda la colección de mi hermana, hay una muñeca antigua que es la más bella, la más valiosa: La Muñeca Bru. Ella ocupa el sitial de honor, expuesta en alto en una vitrina del comedor.

            Cierta noche mientras cenábamos, quedé de frente a La Bru. Una cierta incomodidad, como la que se siente cuando se tiene la certeza de que alguien nos observa, comenzó a invadirme. Levanté la mirada y encontré los ojos de hielo de la muñeca. A nadie le extrañó mi torpeza al derramar el agua. Todos rieron trás este pequeño incidente. Volví a encarar a la muñeca, una  expresión gélida traspasaba su aparente dulzura, los ojos azules despedían una mirada metálica, cortante, siniestra. Traté de concentrarme en la cena.

-Es sólo una muñeca - pensé. De un codazo tumbé una bandeja plateada.

Volvieron a reir, esta vez con una breve reprimenda.

-Cada día estás más torpe - dijo mi hermana.

No pude contenerme y volví a mirar a la muñeca, me pareció que había algo o alguien prisionero en aquel cuerpo de porcelana.

-Imposible- me dije-las muñecas son sólo eso, muñecas.

            El bocado que tenía pinchado en el tenedor cayó sobre mi blusa. Me paré para limpiarme con la servilleta, los demás comensales hicieron lo mismo. En medio de la confusión, tropecé una botella de vino tinto. Una gran mancha de un color rojo intenso comenzó a adueñarse del mantel. Miré de nuevo a La Bru, los ojos de hielo estaban llenos de una ira suplicante. Mi hermana corrió a la cocina a buscar un trapo, mi esposo y mi cuñado la acompañaron. Quedé a solas con la muñeca. Mi cuerpo se empapó de miedo, igual que el mantel de vino; me ahogué en el color celeste, helado y tenso de aquellos ojos que querían estallar. Me acerqué a la vitrina y la abrí, un olor a aliento húmedo, a madera putrefacta, dio sobre mi cara, como si hubiese abierto una cripta cerrada  por años. Mi mano se acercó a su rostro. Sólo alcancé a rozarlo con la punta de mi dedo. No sé si fue ese leve contacto, el aire o el alud de tiempo que pareció desplomarse sobre la muñeca, pero la porcelana tomó otra textura, porosa, como si fuese de harina. La nariz, los labios comenzaron a desdibujarse. Luego, la cabeza completa se resquebrajó y cayó convertida en polvo. El vestido de encaje almidonado se agrietó hasta desintegrarse. Las manos, el cuerpo, se desvanecieron de igual forma. Me pareció que los siglos se habían precipitado en un segundo, como si una tensión muy grande y reprimida por años, se hubiese liberado. Sólo quedaron unos bucles dorados de cabello humano y dos esferas azules y transparentes. Las miré hipnotizada; el miedo se convirtió en una sensación de alivio, una liberación total, una extraña placidez emanaba de aquellas dos esferas de vidrio.

 
            Caí sentada sobre una de las sillas del comedor. Mi hermana llegó con un trapo para limpiar la mancha de vino  tinto que se había adueñado del mantel. De pronto se fijó en la expresión perpleja de mi rostro. Volvió la mirada hacia la vitrina donde estaban los restos de la invalorable muñeca Bru.  Mi hermana lloró, llegaron los otros, nadie comprendía lo que había ocurrido. Tampoco yo. Se me ocurría una sola explicación: eran demasiados años sonriendo.



 
PD: Este cuento lo escribí en los 90, en en un taller literario que hice con Oswaldo Trejo, Premio Nacional de Literatura de Venezuela 1988, en el CELARG (Centro de Estudios Latinoamericanos Romulo gallegos)  No se si exista todavia,  en mi pais en ruinas.  Oswaldo Trejo era muy exigente, y muy surrealista,  nunca creí que le gustara nada  lo que yo,  una joven madre y ama de casa, escribia; pero recuerdo que este cuento, algo le movió. Sorpresivamente, le gustó.
Hoy mi amigo Reynaldo lo sacó del baúl y por eso lo comparto. ( y me viene bien porque estoy magic-less ultimamente) Sonreír demasiado es mucho, hasta para una muñeca.
 
 

 
 




 
 
 

viernes, 6 de febrero de 2015

LA SOPA


Se me olvidó mi almuerzo triste.

Así lo llamo, porque no hay nada que me produzca más congoja, que calentar comida en el micro ondas  y comer sola en mi cubículo, mirando con ojos extraviados,  la pantalla del computador.

A falta de almuerzo apesadumbrado, no quedaba más remedio que bajar a la cafetería, lo cual a -14 no produce ninguna gracia, pero sorprendentemente, era en uno de esos días invernales, engañosamente  azules y soleados,   en que flotaba escarcha plateada en el ambiente.

Disfruté, la caminata, pero, oh desilusión, el cafetín estaba cerrado.

Regresé a mi oficina, con las manos y el estómago vacío, pero la breve marcha en el frio,  sacudió las cifras y los números de mi solapa y de mi ánimo.

Entonces, se me ocurrió comentar a alguien sobre mi falta de almuerzo  y el restaurant cerrado, y que no me quedaría más remedio que hacer dieta.

Entonces sucedió una transformación inesperada.

Debo decir que me tomó por sorpresa.

La oficina, ese espacio silencioso y gris donde pareciera  a veces, que la vida ha desertado definitivamente, despertó.

Mi manager, amablemente, me ofreció una bolsita de avena y una bebida proteínica.

Mi Coop student,  dijo que podía darme una manzana y  crackers.

Mi analista de costos,  ofreció la mitad de su sándwich.

Desde detrás del tabique, la controladora de documentos, solidariamente  puso a mi disposición una lata de sopa.

Propuesta que, graciosamente, acepté.

El siguiente problema era conseguir una cuchara de sopa.

Y del cielo llovieron cucharillas.

Y no solo cucharas, cuchillos y tenedores también.

Cubiertos con diversos orígenes, de construcción,  de gerencia o coordinación de proyectos.

Y por si fuera poco, cuando me dirigía al microondas a calentar mi sopa Campbell, el joven eléctrico, Project Engineer, a quien también le conté mi historia, pues se puso a la orden con pan tostado.

E insistió muchas veces.

Por primera vez, en mucho tiempo, mi almuerzo en la oficina, no fue nada triste.

PD: En verdad fue en momento mágico en que la oficina me mostro su rostro más humano, lástima que esto suceda justo cuando me siento muy amenazada de perder mi trabajo en tiempos de recesión económica en Calgary. Pero estas muestras de generosidad y solidaridad me reconcilian con la oficina, con mis compañeros y me siento afortunada de pertenecer a este bello país, Canadá, la tierra del “small kindness”.