Le dije a mi esposo
que me comprara vino sin alcohol.
Que es lo mismo que café
descafeinado.
O música silenciosa.
También le dije que
iba a ir a Misa el domingo.
Mi esposo se alarmó.
Le dije: This is the new me.
Y casi me toma el
pulso.
Y es que decidí tener
una nueva actitud ante la vida.
Beber menos y
aproximarme a Dios.
Así sin mayores
explicaciones etílicas o teológicas.
También decidí leer más
poesía.
Leer poesía es como
ponerle flores al alma todos los días.
Todas estas
resoluciones las tomé el domingo pasado.
Hoy miércoles, puedo
decir que, fui a Misa el domingo y me sentí
liviana.
Y es que una amiga me
está intentando llevar por el buen camino y yo me dejo llevar, por su bondad.
También leí poesía.
Fernando Pessoa.
Y recibí flores en mi plexo solar.
Rosas gloriosas y amarillas.
Rosas gloriosas y amarillas.
Bebí vino sin
alcohol. (Lunes y martes )
Ya hoy miércoles, un miércoles
extraño, donde llovieron penas y ausencias inesperadas, estoy bebiendo vino de
verdad.
Mi esposo ya está
tranquilo,
Los poetas y el vino también
acercan Dios.
Me lo dijo Pessoa.
“Dios es que
existamos y esto no sea todo”






