viernes, 28 de octubre de 2011

La Marioneta


Todas las tardes, después de la oficina,  llego a la casa y colapso en mi sillón como una marioneta a la que cortaron los hilos. Cuando cae el sol, mi esposo y yo, abrimos el bar, es la hora oficial del “sun-downer”, es decir el trago de cuando el sol "goes down".

Estos últimos días,  mi esposo se sentía muy preocupado porque yo estaba tomando menos que de costumbre (qué paradoja), y una sola copa de vino me duraba toda la velada. Ayer, con un Eureka, caí en cuenta del por qué me estoy alejando de la bebida, literalmente, y  pegué un grito, como si hubiera descubierto la piedra filosofal.

Mi esposo, del susto, casi se guindó de la lámpara como un gato. 

Resulta que, hace poco, cambiamos la distribución de los muebles y ahora la mesa donde apoyo mi trago me queda más lejos.  Para agarrar la copa tengo que incorporarme y extender el brazo telescópicamente. Esto representa un esfuerzo enorme para cualquier marioneta que se precie.

Nos reímos un buen rato. Y dijimos al unísono que esto era un “Magic Moment” Se ha vuelto una rochela lo de los “Magic Moments”, pero me gusta, porque ahora todos en la casa estamos atentos.

Mi esposo procedió a acercarme la mesita para que la copa estuviera a un brazo de distancia, ni más ni menos.

Ahora que está todo en orden otra vez, puedo proceder a mi momento mágico serio del día.

También me gustaría hacer una aclaratoria, y es que me di cuenta de que en mis textos intercalo muchas palabras en inglés, cosa que siempre he detestado, pero que lamentablemente, se me ha convertido en un pésimo hábito. No lo hago por esnobismo, ni es mi intención envilecer el idioma que tanto amo. Se ha vuelto una mala costumbre porque así me comunico con mi esposo, es otra forma de ley de mínimo esfuerzo. Ni él quiere hablar Español, ni yo Inglés todo el tiempo. Es un buen “compromise” y ya lo hice otra vez.  Espero no lo tomen a mal. No se si pueda prometer evitarlo.

He aquí mi momento mágico serio.

Cuando la gente me pregunta que cómo amanecí, les respondo: ”bueno, estaba dormida y me desperté”. Me encanta ese chiste, que solía decir un compañero de trabajo en Venezuela. Pero hoy me desperté con el título de mi momento mágico apenas abrí los ojos: “Meditando mi paisaje interior”.

Así va a comenzar mi próximo “Magic Moment”, que espero seguir meditando el fin de semana. Perdón, pero la marioneta necesita su “sun-downer”

martes, 25 de octubre de 2011

Sindrome de Piñata

Siempre le digo a mi esposo que yo sufro del síndrome de la piñata, porque cuando voy de compras, me encanta llegar a mi casa y abrir una bolsa con muchas cosas útiles (e  inútiles) que no sirven para nada, que me exaltan, me enajenan y me dan placer. Como me enseñó uno de mis escritores favoritos, el cual descubrí gracias a mi buena amiga MM a quien le doy crédito por su buen gusto literario, Haruki Murakami, “en nuestras vidas imperfectas, las cosas sin importancia son importantes”, algo así.  Con esa frase me reconcilié con mi absoluta falta de practicidad, mi cualidad favorita. Esa máxima fue una epifanía, una liberación, porque aunque quisiera ser minimalista, soy mas bien maximalista y en mi casa ya no caben los cachivaches. Sin embargo, esta verdad entró en conflicto con otra frase que leí hace poco en un libro de Bioy Cáceres, “la vida me enseñó, que el amor por las cosas, como todo amor no correspondido, a la larga se paga”. Estoy intentando reconciliar estas dos verdades, tampoco uno se puede apegar a los objetos, a ellos no les importa, es una perdida de energía, un desperdicio de amor…

Pero como ya basta de análisis y melancolías ( mis dos últimos escritos han estado horrorosos), en un ánimo más liviano, y considerando que estos días no me ha pasado nada  realmente notable,  ni siquiera nada ligeramente relevante, pues decidí sentarme a abrir una bolsita de piñata,  y jugar un rato con las cosas insignificantes y maravillosamente inútiles de estos días pasados, que el invierno va acortando lentamente, sumiéndonos en una intimidad densa y violeta, deliciosa.

En  mi bolsita encontré un hilo de aceite. Dios mío, como he pensado en ese hilo! Me sucedió intentando seguir una receta, y como primera vez que ponía en práctica esa técnica (agregar el aceite en hilo),  fue como jugar con un gurrufio.  El aceite se transformó en una especie de elixir de oro, que realizó la alquimia de una vinagreta y de mi ensoñación.

Después conseguí, milagrosamente en mi bolsita, una buena conversación. Sucedió hace unos días cuando celebrábamos el primer chorrito de petróleo, después de cinco años de trabajo. Mi esposo era el anfitrión, es su proyecto, así que nos quedamos, como siempre, de últimos en el pub.  Cuando ya pensábamos que era hora de irnos, llego un rezagado, B., un muchacho irlandés, encorvado, con anteojitos y super tímido. Mi esposo no aguantó dos pedidas para acompañarlo con otra Guiness, y así empezó una conversación de alto calibre intelectual, Guiness con pasapalos de Oscar Wilde, Bernard Shaw,  James Joyce. Llegué a la casa a releer el monólogo de Molly Bloom, lo único que he logrado digerir del Ulises de Joyce. Un placer raro que recomiendo. Creo que esto fue de lo mejor de la piñata, como las cajitas de sorpresa.

De mi bolsita salió una plumita, seguramente de la almohada y que alguien sacó de mi pelo y voló graciosa y leve, como una nubecita.

De la bolsa también surgió el piropo de mi hija por mi cuadro. El mismo que he estado pintando este mes de Octubre y que quedó como un adefesio. Ayer por fin lo develé y lo dejé en el sótano. Cuando mi hija lo vio me dijo: “Me gusta… no para guindarlo.. pero me gusta… es mi abuela”.  Concuerdo con ella totalmente, el cuadro va directo al garaje, pero de alguna manera también me gusta.

De mi bolsita sale el café de la mañana, el cup of chai de la tarde, el vinito de la noche,  que mi lovely husband me ofrece todos los días de mi vida, yo le preparo la cena que el agradece efusivamente, no matter what; es el intercambio de “small kindness” que constituye nuestra aburridísima y plena vida cotidiana. Mi hija me dice que deberíamos salir más y es que yo encuentro que mi sillón es el lugar mas interesante del planeta.

En fin, mi bolsita esta full.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cicatrices Inconsolables

Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Seno, así que decidí asomarme de nuevo a mi propia cicatriz,  la misma que hace 17 años, cuando me operaron de un tumor en el seno derecho,  me parecía inconsolable.

Hoy, después de tanto tiempo, la busqué en mi piel, en mi alma y en mi memoria.

No la encontré. El amor se encargó de borrarla.

Amor vincit omnia
El amor todo lo conquista.

Es mi momento mágico del día.

domingo, 9 de octubre de 2011

Octubre: Un Estado del Alma



Tenía días sin escribir y no por falta de momentos mágicos sino porque Octubre es un estado particular de mi alma.  Para darle la importancia que merecen a esos pequeños detalles, que llenan mis rincones internos, los mencionaré antes de intentar descifrar ese fluido misterioso que me envuelve durante mes de Octubre.

Esta última semana recibí muchos regalos inesperados: de mi amiga de Chile libros  en Español,  clásicos de la literatura, Camilo José Cela, Adolfo Bioy Cáceres,  y un préstamo, el más reciente de Isabel Allende, El Cuaderno de Maya ¡que placer!; de mi amigo tailandés, un portamonedas con elefantes y un salero y pimentero, también con elefantes, que me trajo de un viaje a su tierra;  de mi vecina, un ramillete de espigas de Lavanda, antes de que las mate el invierno;  de la mama del novio de mi hija, suspiros caseros y turrón de chocolate; y por último, de mi amiga maracucha, el regalo de caer en cuenta, una vez más, de su característica intrínseca de servir y regalar bienestar, sin el menor egoísmo. Todo me lo resuelve: indigestión, peluquería, asuntos legales, inmobiliarios, vehiculares, estéticos, espectáculos, religiosos.  Les doy las gracias a todos, mi mes de Octubre no podría haber tenido mejor comienzo.


La razón de la atmósfera lunar que me envuelve en este mes,  es simple, pues el día 21 de Octubre mi mama cumple dos años de que se despidió de este mundo. El año pasado lo pasé triste, triste, triste.  En aquel entonces le escribí un poema “ Una Mujer Alegre”, como la definió el jardinero de la casa, con la diafanidad que sólo habita en los inocentes, y un jardinero, por definición tiene que serlo. 

Con ese poema puse fin a mi duelo. Como nos dijo una psicóloga, hace poco en una charla llamada “The Science of Happiness”: al cabo de una año de una enorme tristeza, como perder un ser querido, o de una inmensa alegría, como ganarse la lotería, las personas vuelven a su estado natural de felicidad o infelicidad. Otra de las cosas importantes que dijo la psicóloga fue que, en la vida no hace falta tener las mejores cosas, sino hay que hacer lo mejor, de las cosas que uno tiene. Por fin, algo interesante en uno de estos mega-aburridos “Offsite” de la oficina.

Volviendo al tema de Octubre, el recuerdo de mi mama,  no es sombrío, ni triste, sino al contrario, es alegre y colorido.  Ya no lloro su ausencia, sino que la invoco en su sabiduría silvestre y la sueño con mucha frecuencia.  Ya no me duelen los recuerdos de tiempos pasados, sino que los honro. Sin embargo, no lo puedo evitar, el mes de Octubre tiene para mi una sonoridad melancólica, como una pieza de Bach que me enseño mi profesora M., y que sólo me gustaba tocar en los días lluviosos. Ella sabe cual es.

Con todo esto en mente comenzó mi proyecto de este Octubre contemplativo: Un  ambicioso proyecto pictórico. Ambicioso, porque tengo en la mente exactamente lo que quisiera pintar, pero siempre fallo en la ejecución. Mi arte, como yo lo defino, es “ Arte mamarracho”. Hay una delgada, pero casi infranqueable línea que separa el arte, del resto de los mortales y yo me mantengo detrás de esa línea, por desgracia.  No importa cuánto lo intente.

En fin, ayer armé mi caballete, saqué mis pinturas, coloqué el lienzo enorme ( lo mío es arte mamarracho masivo) y me estuve todo el día de ayer pintando un homenaje a mi mama. El cuadro tiene que ser en esencia algo abstracto, con muchos de los elementos que la caracterizaban, confundiéndose con su silueta. Una especie de retrato hecho de rosas y helechos y riqui riquis, loros y colibríes.

Llegó la noche y terminé cansada y frustrada. Lo que estaba buscando, no lo conseguí. Al cuadro le faltaba expresión, era una explosión de colores y nada más. Había algo intangible que no lograba plasmar, ni tocar, ni materializar, ni expresar, ni palpar.  Algo inalcanzable, que se fuga, que se va, irremediablemente. Creo que es eso que llaman ausencia.
.
Descorazonada, me acosté a dormir.

Hoy, no sabía si seguir intentando, a expensas de arruinar el cuadro para siempre,  o simplemente abandonar el proyecto.  Entonces mi hija llegó con la respuesta.

Estaba yo mirando el caballete,  pensando si continuar o no con mi pintura.  Mi hija se presento para hacer “brainstorming” sobre sus proyectos de universidad. Entonces, de pronto, en medio de nuestra conversación, como si nada, me dijo: Mami, sabes que esta mañana me desperté llorando.

Yo me asusté.

Ella continuó antes de que mi susto se incrementara.

-Pero de alegría, mami. Por primera vez  en dos años, soné con mi abuela y  soné que la estaba abrazando fuerte, fuerte. Entonces me desperté llorando. Cerré los ojos para intentar volver al sueño,  pero ya no pude.

Entonces a las dos se nos aguaron los ojos. Una inundación breve, porque las dos somos “ugly cryers” y tratamos de practicar el “cero drama”, pero lloramos juntas lágrimas contentas. 

Yo le conté de mi proyecto. Ella se entusiasmo. “ Yo lo quiero para mi cuarto” ( lo dudo)

Decidí que voy a retomar mi pintura, a ver que sale. 

Si  logro algo aceptable, lo compartiré el día 21 de mi Octubre cósmico. 

Por ahora, comparto “ Una Mujer Alegre”


Una Mujer Alegre

Los jardineros conocen el idioma
de las plantas y del universo
Así,
una tarde triste de Octubre,
tarde de despedida,
el jardinero Agustín,
con su dolor humilde
y sus palabras buenas,
sin darse cuenta,
escribió este poema
Una Mujer Alegre -dijo.
Me conmovió la síntesis perfecta
como el sonido de un pétalo al caer,
inexorable y leve
misterio audible
para quienes quieren creer
Una Mujer Alegre…tanto,
que hasta  las lágrimas
que aún no puedo secar
son lágrimas contentas
Una Mujer Alegre
Palabras que se cimbran
rama cargada de infancias
de abundancia de hogar,
hogar a manos llenas
que dejó en nuestra estancia
Una Mujer Alegre
Como uno de sus lienzos
guacamayas y loros al ocaso,
pinceladas de luz en la mirada,
rosas y helechos a su paso
Carmencita…
Su nombre llega en la brisa,
del verso del jardinero,
que aquella tarde triste de Octubre,
regó el jardín de Altamira
con un mensaje del universo

¡Una Mujer Alegre!…mamá

Leonor Henríquez León